INCIDENCIA DE LA PANDEMIA Y RECUPERACIÓN ECONÓMICA (I)

Por Ramón Tamames en Republica

Los últimos acontecimientos de la pandemia coronavirus, que cada vez se difunde más por el planeta, me han hecho evocar una novela de Nevil Shute, que leí hace muchos años: La hora final, título más expresivo en español que su original inglés, On the beach, “En la playa”. Un relato en el que lucen las calles de las ciudades vacías de tráfico y de gente, como inevitable efecto de la radioactividad difundida por todo el planeta, tras una tercera guerra mundial que llevaría a la especie humana a su definitiva desaparición.

Se hizo después una película de esa novela (1959). En su escena final, Gregory Peck se despide de Ava Gardner: él comandante de un submarino atómico, que con su tripulación vuelve a EE.UU., en el último viaje. Ella se queda en Australia, el reducto postrero de supervivencia, por muy poco tiempo.

Sin que igual al final a La hora final, la pandemia que nos acosa, ha vaciado las calles de las grandes ciudades de casi todo el mundo. Están en sus casas casi de 3.000 millones de personas recluidas, y todo parece indicar que, así las cosas, la alarma del virus es un primer aviso que nos dan desde no se sabe dónde.

No se trata simplemente de que la pandemia haya desbordado cualquier previsión de contagio y mortalidad; después de haberse dicho tantas veces: “es una vulgar gripe, y apenas se apreciará. Hay mucha exageración”. Alejándonos ya de esas predicciones peores que bulos, tenemos un serio indicio de que el planeta Tierra está dejando de ser un hábitat hospitalario para todas las especies que en él viven, empezando por los humanos, responsables de tantas acciones maléficas para nuestro propio entorno.

A propósito de ese primer aviso, y lo que pueda venir más adelante –que no va a ser necesariamente bueno—, ayer por la noche me llamó un viejo colega, miembro como yo de la Asociación de Amigos de Pierre Teilhard de Chardin, para decirme más o menos lo siguiente:

  • Ramón, esto ya lo previó el Maestro Teilhard de Chardin en su libro El fenómeno humano, cuando habló de que llegará aun momento en que la humanidad pasaría a ser una Noosfera, esto es, un mundo no sólo muy cableado, que se decía antes, sino con toda clase de comunicaciones inalámbricas e incluso telepáticas (recuérdense las escuchas experimentales del submarino Nautilusy las muchas que ha habido después). Y lo que por lo menos cabe esperar, después de la crisis, es que, ante las muchas inconveniencias emergentes, sea obligado para los terrícolas adquirir ya una conciencia global a la vista de los problemas que se están presentando para la pervivencia de la especie; empezando por el calentamiento global y el cambio climático, semiolvidados en estos días, pero que continúan siendo un enemigo implacable.
  • Puedes tener razón –dije a mi interlocutor—, y desde luego, no podemos seguir como hasta ahora, luchando por la hegemonía, actualmente China y EE.UU. Como en 1939, análogamente a 1914, una vez más se enfrentaron Alemania y el Imperio Británico. En cuanto al tema de Teilhard de Chardin, lo que no está tan claro es que a partir de la idea de noosfera puedan aceptarse, sin más, sus previsiones enteramente de orden religioso: alcanzar el punto omega de la armonía universal, a partir de la cual es produciría la Parusia, esto es, la segunda presencia del mesías en la Tierra. Esas fueron conclusiones en la fase final de la vida de Pierre Teilhard. Indudablemente, premoniciones muy interesantes, pero que entran ya en el área del debate religioso, sin bases científicas debidamente asentadas.
  • Tienes razón, Ramón –dijo mi interlocutor—. Pero yo pienso que esa segunda parte que tú todavía no contemplas, es la más interesante. Es cierto que muchos pensadores estimaron que vivían en el momento próximo al final de la vida en la Tierra, como San Juan en el Apocalipsis, o San Pablo en sus epístolas a los griegos y asiáticos, o en las predicciones del Doomsday. Y son muchos, ahora, los que ven otro aviso sobre el fin del mundo en la pandemia como un antecedente de lo que podrá ser otro día una especie de despiste o error, la guerra nuclear, a la que te refieres al principio de este artículo, al citar el caso de la hora final.
  • Bueno, querido amigo, seguiremos otro día, si no te parece mal.

Dejando el diálogo recién transcrito, y a la vista de lo que está sucediendo, lo primero es lo primero: evitar nuevas infecciones globales, llamando a una prevención inmediata, de modo que en China se aprecie su enorme responsabilidad, porque “a la tercera puede ir la vencida”.

Ya en 2003 tuvimos una perturbación mundial, con mucho menos alcance que ahora, del llamado efecto SARS, o fiebre aviar china. Fue una primera experiencia y ahora estamos pasando la segunda, con decenas de miles de muertos. Y antes de que llegue la tercera, que podría ser aún peor, se trata de prohibir que en los mercados asiáticos y africanos pueda venderse cualquier clase de animales salvajes portadores de no se sabe qué virus u otras fuentes infecciosos. En esa dirección, China será el primer país en erradicar de sus mercados elementos tan peligrosos, por mucho que vaya contra sus tradiciones gastronómicas.

En la lógica de todo lo anterior, está la necesidad de que a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se le asignen tareas más importantes, con no sólo potestad de recomendaciones, sino de aplicación efectiva. Con el objetivo de que en la globalización de plagas y pestes haya un control efectivo. Como ya sucede con la FAO para epidemias animales y vegetales.

En el caso de España, está en curso toda una serie de discusiones sobre la crisis sanitaria. Empezando por la proposición de que el CSIC, en enero de 2020, ya avisó al Gobierno sobre lo que se venía encima. Sin que el Ejecutivo quisiera enterarse.

Como también se critica que no hubiera previsión de compra de suficiente de material sanitario, fracasando el Estado en su intento centralizador para esta materia. Ante lo cual, cada comunidad autónoma tuvo ha tenido sus propias iniciativas de adquisición, entre otras cosas para proteger a sus propios profesionales médicos, los más seriamente afectados por la pandemia.

Porque efectivamente, falta de coordinación ha habido, y dilaciones por parte del Gobierno, muchas más de las inevitables. Con falta de atención a muchas cuestiones que un Ejecutivo más eficaz y eficiente habría tenido que hacer mucho más, sin mayores dificultades de las del prolijo gabinete de 22 ministros de Sánchez.

Todo eso puede seguir discutiéndose. Como también la circunstancia de que las manifestaciones del 8 de marzo, con 150.000 personas en Madrid, y muchas más en el resto de España, se vieran impulsadas por los propios ministerios de la coalición PSOE/UP. Convirtiéndose tales concentraciones humanas en focos de contagio, que ni nuestros peores enemigos podrían haber organizado mejor. Hay pues, muchos problemas de crisis sanitaria, pero a partir de este pasaje nos centramos en los planteamientos globales de la crisis económica y de las previsiones de recuperación.

Podríamos seguir hablando de otras muchas cosas de la pandemia, y de las cuestiones económicas que de ella se derivan, a las que dedicaremos la próxima entrega de este artículo.

Algo que también habremos de incluir en las conclusiones, es la necesidad de un encuentro mundial al más alto nivel, tan pronto como sea posible. Para estudiar cabalmente qué ha sucedido y prever lo que el mundo será después de la crisis sanitaria. Porque ya no podemos seguir con más dubitaciones: vivimos en un solo mundo, como ya en 1970 dijeron Barbara Ward y René Dubois, en su libro titulado así, que se preparó para la Conferencia de Estocolmo, de Desarrollo y Medio Humano. En la que se advirtieron los muchos problemas que tenía el planeta Tierra, para seguir en una convivencia normal.

Seguiremos la próxima semana, cuando todavía estemos en una situación más apremiada por la pandemia. Sobre todo, cuando ya ha saltado definitivamente a la otra orilla del Atlántico, para instalarse en EE.UU., con sus 320 millones de habitantes.

Y como siempre, los lectores de Republica.com, como siempre, pueden ponerse en comunicación con el autor a través del correo electrónico castecien@bitmailer.net. Todas las observaciones serán bienvenidas.

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AL PAPÁ POLÍTICO (sic) DEL PRESIDENTE DEL PP, EN MARBELLA LO ENCONTRÉ

Los policias nacionales, los guardias civiles, los ertzainas, mossos y forales impiden a los ciudadanos que intentan ir a sus segundas residencias que consigan su objetivo. Estamos en un Estado de derecho. Eso lo repiten hasta la extenuación pulmonar los señores Casado, Egea y Maroto. Lo exigen al gobierno de España, todos los dias en su papel de airada, vigilante y eburnea oposición. Leal pero fiera.

Ambos tres se han erigido en cancerberos del país, siguiendo el sendero emprendido por sus mayores en el Partido Popular, antes Alianza Popular. ¡Alabemos a los tres jóvenes defensores de la legitimidad de las derechas españolas envueltas a diario en la gloriosa enseña roja y gualda que preservan de contaminaciones foráneas, rojas y amartilladas!.

¿Les han oido, al unísono, o a capela, o en tres voces polifonicamente conjuntadas, contarles a sus iguales nacionales que su mentor políco, la prez del PP, el lustre de las derechas españolas, la encarnación de la perfección democrática, el facilitador de las matriculaciones episcopales, la estrella luminosa del Occidente político, se las piró de Madrid, regido por el PP, en la tarde del dia en que se cerraban colegios y univeridades y se constreñía a los madrileños a quedarse en casa?. No, ¡vive Dios!.

El presidente de la Región de Murcia, pepero si los hay, alcaldes de pueblos costeros de Valencia y Alicante, pusieron el grito en el cielo al ver inundarse de madrileños las calles y playas de sus ciudades, trayendo miasmas, virus y otros horrores al haberse saltado los confinamientos y escapado de Madrid. E hicieron todo los posible para que volvieran por sus fueros a la Villa y Corte.

Estos tres servidores de la Patria con pingües salarios congresuales y senatoriales (alguno por vivir teoricamente en un pueblo que no conoce nadie) piden el despliegue de los gloriosos ejércitos en todos los territorios de las Españas, pero que no se han presentado voluntarios a la Cruz Roja, a Caritas, a llevar comida a ancianos solos, a Protección Civil. Y hablan sin parar de lo que deberian hacer los que están en puestos a los cuales por sus torpezas no han sido capaces de llegar por vias electorales, ni de pactos.

El periódico norteamericano The New York Times refleja y denuncia el malestar social causado en países europeos por el éxodo de los superricos que de forma irresponsable y egoista se han escapado de sus domicilios para ir a pasar el período de confinamiento social en sus segundas residencias en zonas de celebridades millonarias. Aznar figura en la lista que publica el diario de Nueva York. Está desde entonces en su chalé en Marbella, en un complejo aislado y vigilado.

Aznar es el único lider político europeo que cita el periódico entre los ricos huidos. Esta mañana he intentado confirmar en Interior si la escolta de expresidente está de servicio en ese chalé y cuantos funcionarios tiene destacados el ministerio para su protección. Solo lo sabe el comisario ese que tiene preso el juez García Castellón.

La glosolalia de Egea, Maroto y Casado para vilipendiar a los actuales miembros del gobierno español, me hace aguardar con la boca hecha agua feroces criticas a su mentor el sin par y ejemplar enseñador a los españoles de lo que tenemos que hacer para mantenerlo en Marbella. Con escolta pagada con las rebajas presupuestarias del gobierno de Rajoy en Sanidad y Policia.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 31/03/2020

El proceso de que hablama ayer en mi opinón de editor acepta una ideologia que coloca a unos ciudadnos frente a otros en una guerra interminable recurriendo a una amenaza existencial imaginaria que solo puede resolverse con violencia para lo cual llaman a otros a asociarse a la lucha para restaurar la patria, la nación, el califato o la cristiandad.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 30/03/2020

No leo, ni miro, por salud mental la bazofia que a diario mandan a mi dirección de correo electrónico los frustrados partidarios de ser otros los miembros del actual gobierno de España. Y no digamos los que envían los que se sitúan al margen del sistema , de derechas o de izquierdas. Pese a la pandemia el proceso de radicalización no cesa, alentado por marquesas y otros especímes que cobran de nuestros impuestos.

Alberto Revuelta

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Boletín oficial del estado del caos. La coalición herida.

Publicamos este artículo de Nicolás López Torres, periodista en la capital del Reino. Creador e iniciador de esta web.

 El BOE vuelve a tener la función que tuvo cuando se llamaba la Gaceta de Madrid: es la única certeza comunicativa legal que tiene el ciudadano tras lo ocurrido este fin de semana. Ni la palabra en rueda de prensa del Presidente, ni la voz de un ministro, ni los medios de comunicación que publican documentos filtrados emanados del propio Consejo, tiene ninguna fiabilidad para un trabajador que se metía este domingo en la cama sin saber si tenía que trabajar al día siguiente.

 Incluso los firmes defensores del Ejecutivo tenemos muy difícil defenderlo en los bares, y no solamente porque los bares estén cerrados. Que en pleno 2020 el BOE sea la única certeza en el caos es porque quienes lo escriben son principal causa del desorden.

 La responsabilidad recae en la falta de consistencia de los líderes de los dos partidos en coalición. Forjados ambos éxitos en el regate corto, del estadista se exige liderazgo de mirada larga. Y es en tiempo de incertidumbre y caos cuando las costuras se dejan visibles.

 Pedro Sánchez es el Presidente del Gobierno y por lo tanto el encargado constitucional de dirigir la acción del mismo. Su Consejo de Ministros es colegiado pero no necesita una mayoría para sacar adelante decretos, necesita la capacidad de decidir, mandar y mantener la cohesión. Los aciertos de la gestión de su gabinete es solidaria pero los errores, como el entrenador de fútbol, los debe asumir él. Es el último responsable de que la constante riña entre Iglesias y Calviño degenere en esterilidad e inoperancia.

 Este país y sus gentes tendríamos un futuro más esperanzador si las reivindicaciones de Iglesias se impusieran sobre las de Calviño. Darle la vuelta al calcetín de las recetas de la crisis de 2008 apoyando al trabajador, la PYME y el autónomo, decretando moratorias de pagos de alquileres e hipotecas y apostando por el desarrollo de una renta mínima que sea prototipo de la Renta Básica. Sin embargo cualquier pequeña conquista en este ámbito es pan para hoy y hambre para mañana si su logro se alcanza a costa de la imagen del gobierno, de despiporre, de desgobierno. Ayuda para el trabajador hoy, gobierno de Casado mañana.

 Ayer ni siquiera se debatía ninguna de estas cuestiones sino medidas transitorias para el Estado de Alarma: el nivel de paro económico para las siguientes semanas. Aún así, las dos almas en lucha dañaron un poco más, no sabemos si de muerte, la coalición de gobierno y por consiguiente el bloque. ¿Debe Iglesias por lo tanto desistir en sus propuestas? Por supuesto que no, pero incorporarse en un Gobierno con tan solo 34 diputados debe suponer la asunción de responsabilidad, de saber que se puede presionar pero no tensionar, que se puede jugar con las cartas que uno tiene pero jamás romper la baraja. Pues lo que viene si este gobierno fracasa es siempre peor.

 Quizá el error viene de tiempo atrás. Quizá, para esta crisis, la presión para una acción de gobierno social y justa sería más efectiva y salubre si se ejerciera desde fuera del Ejecutivo, desde el Congreso de los Diputados. Solo así la visibilidad de la discrepancia sería limpia y trasladable a la opinión pública. Solo así una gestión desacertada del Gobierno pudiera repercutir en un reparto de voto intrabloque y no interbloque. Pero el cortoplacismo de Iglesias no deja opción alternativa, esa que le lleva siempre a perder ganando: controlar la integridad de mi partido aunque me quede solo, entrar en el gobierno a toda costa aunque me cueste la mitad de mis escaños, salirme con la mía en el Consejo de Ministro aunque suponga la destrucción del mismo. Es tarde para cambiar.

Casado anoche se relamía. Pescó en el río de la revuelta entre Cospedal y Soraya… y pescará de esta. Nunca un mediocre tuvo tanta suerte. Aconsejaría a Sánchez retirar la foto del Rey de su Consejo de Ministros e incorporar una de la foto de Colón para que sirva a los presentes de aviso de lo que viene y actúen con más diligencia.

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Opinión del editor del 29/03/2020

Estos días de encierro forzado han hecho saltar las alarmas en alguno de los servicios de voluntariado que asietn, o visitan o llevan la comida a peronas solas en edades de cierta dificultad para tener esperanzas o planes de futuro. La antigua melancolia. Citaba hace unas semanas Manuel Rodriguez en uno de sus magnificos sillones de orejas, Babelia, un poema estoy aprendiendo paz, yaciendo a solas, en silencio, como yace la noche…” y  contabaque Lucia Krisreva definia esa melancolia, bilis negra, como “un abismo de tristeza, de un dolor incomunicable que nos absorbe hasta hacernos perder el yo”.

Alberto Revuelta

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REFORMA CONSTITUCIONAL.

Iniciamos hoy una reflexión y unas sugerencias sobre la necesaria reforma de la Constitución de 1978. El consejo editorial de esta web ha solicitado al doctor Jose Luis de Villar Iglesias, profesor de la UPO la elaboración de los textos que permitan a los lectores iniciar ese camino, previo a cualquier otro, de estudio y reflexión.

REFLEXIONES ACERCA DE UNA REFORMA CONSTITUCIONAL EL PROCEDIMIENTO DE REFORMA (I)
Ya hace algún tiempo que en ese término tan difuso que resulta ser la opinión pública se ha instalado la idea de que es preciso, e inevitable, reformar la Constitución de 1978. Como viene siendo habitual desde los orígenes de las revoluciones liberales, la conformación de la opinión pública es un proceso complejo en el que élites políticas y medios de comunicación juegan papeles determinantes. Como consecuencia de ello, en los últimos años se han sucedido artículos, manifiestos y propuestas, con participación o no de expertos constitucionalistas, sugiriendo o exhortando a la ciudadanía sobre qué aspectos de la Constitución procede reformar. Con estos papeles me sumo yo también, modestamente, al coro de profetas de ese tiempo nuevo que la reforma constitucional va a alumbrar.
Pero antes de empezar a formular las mágicas recetas que, con la alteración de títulos, capítulos y artículos, nos permitirán alcanzar toda clase de bienes, resulta conveniente meditar sobre algo de lo que se habla bien poco: quién y cómo puede proceder a reformar la Constitución. Porque si algo tienen en común (siempre conviene introducir aquí el adverbio casi) todos los que apuestan por los cambios constitucionales, es que dichos cambios deben hacerse respetando el procedimiento que la propia Constitución dispone. Y aquí ya empiezan las dificultades.
En efecto, generalmente se acepta que si bien poder constituyente y poder de reforma comparten la común naturaleza jurídica de que su ejercicio supone el nacimiento de normas de rango constitucional, el poder de reforma es, al mismo tiempo, un poder constituido y, por tanto, condicionado en su existencia y facultades por el poder constituyente originario.1 Ello supone que, en algunos sistemas políticos, haya aspectos constitucionales excluidos del poder de reforma. No es ese el caso español, pues no hay elemento alguno de la Constitución de 1978 que quede sutraído a la esfera de las capacidades del poder de reforma. El único límite que el propio texto constitucional establece es, precisamente, el cumplimiento escrupuloso del procedimiento para su reforma, lo que supone que los requisitos para la reforma constitucional sean puramente procesales. En definitiva, esto vendría a suponer que ese poder constituyente constituido, que es en definitiva el poder de reforma, lo puede todo, exactamente igual que lo pudo el poder constituyente originario.
Pero, precisamente, es ese procedimiento de reforma, inobjetable desde un punto de vista jurídico- formal, el que configura un poder constituyente constituido notablemente capitidisminuido. Sin duda, una afirmación así requiere ser suficientemente explicada. Veamos, mis dudas sobre la plena capacidad de acción del citado poder de reforma arrancan de mi íntima convicción de que poder constituyente y soberanía nacional aparecen ineludiblemente entrelazados. Y creo que no es una simple ilusión personal, sino que deriva directamente del art. 1.2. de la Constitución: La soberanía nacional reside en
1 Juan Luis Requejo, Las normas preconstitucionales y el mito del poder constituyente.

el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Por tanto, si el poder constituyente es el que construye cualquier Constitución, y las Constitución es la decisión política fundamental que puede adoptar un soberano, pues ya que la nuestra residencia la soberanía en el pueblo español, es en éste en quien ha de residir el poder constituyente. Y si a ello añadimos que la propia Constitución no establece límite material alguno a sus posibilidades de reforma, habremos de concluir forzosamente en el pueblo español, en lo que se refiere a sus facultades de constituir, lo puede todo.
Y sin embargo, cuando analizamos con detenimiento el texto constitucional, nos invade una cierta sensación de que los redactores de la Constitución, convirtieron los citados límites formales/procesales en auténticos límites materiales, al establecer el conocido procedimiento agravado de reforma, al tiempo que evidenciaban alguna clásica prevención por los impulsos políticos del soberano, es decir, el pueblo español.
Así, el art. 166 CE, al recoger cuáles son los sujetos que ostentan la capacidad de iniciar la reforma constitucional hace una remisión al art. 87 CE, el relativo a los titulares de la iniciativa legislativa, una razonable medida de economía literaria, pero limitando la remisión a los apartados 1 y 2. Y ahí nos asalta la primera duda: ¿por economía o por cierto pudor de no citar al titular del apartado 3 del art. 87 CE, esto es, al pueblo soberano? En efecto, a las limitaciones que la iniciativa legislativa popular tiene ex art. 87.3 CE (materias propias de ley orgánica, tributarias, de carácter internacional, y prerrogativa de gracia), se añade en el trasantepenúltimo artículo de la Constitución el veto a que puedan recogerse firmas para iniciar la tramitación de un proyecto de reforma constitucional. Mal casa este artículo con el 1.2 CE que solemnemente proclama al pueblo español como titular de la soberanía nacional. Así, que si la cosa va de reformar la Constitución, sin duda este art. 166 CE está pidiendo a gritos una reforma de supresión, de forma que donde dice la iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los términos previstos en los apartados 1 y 2 del artículo 87, pase a decir la iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los términos previstos en el artículo 87.
Disculpen que el fervor reformista me haya llevado a introducir ya propuestas concretas, pues no era el objetivo de estas primera reflexiones. Prosigamos, con el despiece del Título X que tiene en su art. 168 la parte más mollar de este asunto:
1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.
2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

Si ponemos en relación este art. 168, el que resultaría de aplicación dada la trascendencia de las reformas constitucionales objeto de debate, con el antes citado 166, no resulta difícil colegir que, eliminada la iniciativa popular en la materia, y otorgado todo el protagonismo a las instituciones parlamentarias que habrían de alcanzar una mayoría tan cualificada, antes de que el soberano poder constituyente, esto es, el pueblo español llegue a pronunciarse, una reforma constitucional profunda es, a día de hoy, una absoluta entelequia.
(Continuará)

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ESTADO Y CAPITAL

Es verdad que lo primero son las personas y hay que curarlas y protegerlas de la pandemia. Pero lo que siempre aprovechan que el Pisuerga pasa por donde pasa aprovechan la ocasión para hacer negocio y para abrirse camino hacia el porvenir.

La gente del poder, tanto económico como político, no da puntada sin hilo, y así estamos viendo a los del PP iniciar una futura bronca contra el gobierno de izquierdas (aunque lo sea poco) lanzando mierda por la boca venga o no venga a cuento y se trate de la verdad o de puras mentiras porque todo es válido para adquirir o mantenerse en el poder ya que el fin justifica los medios. Claro que esto es visible y casi todo el mundo que quiere darse cuenta, se da cuenta. Pero hay otros movimientos más invisibles y de mayor calado, que se dice ahora.

El más importante es el de las relaciones capital-estado. El capitalismo, después de la crisis de 2.007 no ha logrado recuperarse ni siquiera utilizando todos los  instrumentosde su pretendida ciencia económica (créditos gratis y a gogó, intereses negativos, inflación controlada pero constante, guerras ad hoc para incrementar el consumo, etc). Frente al dogma tradicional de “laissez faire, laissez paser” con el que  sej las privatizaciones malbaratando los servicios públicos, la realidad era que el beneficio del capital dependía cada vez más del estado-papaito de los ricos y ahora con el virus se han caído definitivamente del árbol y se ha dispuesto a colaborar con los estados a lo que éstos han correspondido con magnánimas medidas de apoyo al capital con la escusa de ayudar bondadosamente a los pobres autónomos y a algunas pymes.

Todas las grandes empresas se han puesto a colaborar con el estado so capa
de beneficencia y solidaridad, propia, según ellos, de los ricos y poderosos. Lo que está en el fondo del asunto es que su pervivencia como explotadores solo tiene futuro si se meten bajo el paraguas del poder político, lo que nos lleva a imitar el modelo chino de capitalismo controlado por el partido único, que es el mismo modelo de la Alemania nazi, por si no os habíais dado cuenta, con las naturales distancias, porque en China no hay aristócratas, ni políticas raciales, ni holocausto, ni afanes de conquista, por lo menos hasta ahora, Desde hace muchos años ningún chino pasa hambre y los éxitos científicos y económicos de China asombran al mundo entero.

Habrá que preguntarse si una colaboración de ricos con políticos y viceversa puede ser controlada por nuestra democracia actual, a lo que la respuesta es como mínimo dudosa, vista la facilidad pasmosa con la que se ha metido al conjunto del pueblo en sus domicilios sin rechistar. De lo que se deduce la facilidad con que cambiamos libertad por seguridad. Tengo claro que algo habría que hacer y que el único modelo exitoso es el chino y que la política llevada a cabo por nuestro gobierno es un mal remedo de lo de China. Con el inconveniente añadido de que esta democracia es de una pobreza intelectual extrema y la mayoría de la gente se limita a pensar lo de la tele y la cultura es saberse de pe a pa las andanzas de las estrellas de la pantalla y los nombres de todos y cada uno de los componentes de los grupos musicales, sobre todo de los norteamericanos..

Si vis pacem, para pacem. Si quieres la paz, tendremos que ponernos a pensar a donde quieren llevarnos y cómo podríamos evitarlo. Eso si logramos escapar del coronavirus de nuestros pecados.

Juan García Caselles

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Opinión del editor del 28/03/2020

El premier británico y jefe del gobierno de Su Graciosa Majestad, mister Johnson, cuando acaba de producirse el brexit y andaba a la greña con la leal oposición y con buena parte de la prensa y sus ciudadanos dijo que lo que trataba de hacer era “Guardar la tarta y comersela” (él, claro), El COVID19 le está fastidiando el banquete y probablemente va a birlarle la tarta al paso que van las cosas en United Kingdom,

Alberto Revuelta

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