Hacer frente a lo aborrecible

Soledad Gallego Diaz.

Publicado en El País.

Tarde o temprano, los discursos supremacistas de Europa y América acabarán juntándose

Poner en peligro las reglas de una democracia, hacerlas cada día más borrosas, es un arriesgado juego que parece estar practicándose con entusiasmo en demasiados lugares de la Unión Europea. La propaganda política consistente en el control de las actitudes colectivas mediante la manipulación de símbolos (pocos tan poderosos como la nación) ocupa progresivamente el espacio del debate político, persiguiendo normalizar mensajes e ideas que hasta hace bien poco habían sido consideradas impropias de una democracia. Por ejemplo, la teoría según la cual determinados grupos son superiores a otros en razón de su lugar de nacimiento lengua, cultura o raza reaparece de manera más o menos encubierta, aprovechando el aumento de la pasión por la nación. La historia demuestra, una y otra vez, que la indiferencia despectiva frente al supremacismo es la peor de las actitudes posibles. Decir públicamente que “Barcelona no puede tener una alcaldesa española; es así de sencillo” (en alusión a Ada Colau) no debería ser acogido por los representantes de las fuerzas políticas democráticas (independentistas o no) con un encogimiento de hombros, sino con la firme determinación de hacer frente a ese aborrecible razonamiento.

Por eso es tan lamentable que los escritos del nuevo presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, pretendan ser “normalizados” o que se les reste importancia, como si fueran textos menores, que solo merecen una ligera regañina. Quim Torra no es un adolescente enfadado, tiene 55 años y una amplia producción literaria. El problema es que Torra piensa exactamente lo que ha escrito y que, pese a eso, ha sido elegido presidente de una institución democrática, apoyado por grupos políticos que tienen credenciales intachables, pero que prefieren mirar para otro lado. Lo grave para España, pero sobre todo para Cataluña, es que eso haya podido ocurrir y que los independentistas no hayan reaccionado desde el primer momento: así, no. Qué dolor que no haya habido más voces políticas de primer orden entre el nacionalismo catalán para rechazar la candidatura de Torra. Tarde o temprano, los discursos supremacistas que se extienden por Europa y América terminarán juntándose: para Trump, los salvadoreños son animales; para Torra, los españoles, hienas; para Orbán, no todos los húngaros son “genuinos”; para Kaczynski, los no polacos traen al país parásitos…

Así que a la espera de que los propios nacionalistas catalanes empiecen a reaccionar con furia contra esos mensajes, habrá que recordar los elementos racionales en el conflicto político en Cataluña. Primero: los independentistas no tienen mayoría social y nunca la han tenido, y ese hecho está en el origen del conflicto. Asombra la capacidad de sus dirigentes para esconder esa realidad y la escasa importancia que se concede a este hecho en otros ámbitos, como si la democracia no exigiera contar los votos y determinar las mayorías sociales (y, por supuesto, tomar en cuenta las minorías). Segundo, aunque no tendría por qué ser así, en realidad el actual proyecto independentista dinamita la Constitución y acarrea la destrucción del sistema democrático español, y ese debería ser un elemento esencial en el análisis que haga Europa del conflicto. Tercero, la estrategia de Mariano Rajoy, delegando en la justicia, ha fracasado y es urgentísimo recuperar la iniciativa política y rehacer el diálogo entre catalanes e incluso impulsar el lenguaje de los gestos. ¿No puede el Senado votar rápidamente el traslado de su sede a Cataluña? En una situación de dos corrientes políticas “nacionales” contrapuestas, la experiencia demuestra que suelen imponerse los más irracionales. “Es fácil”, decía un dirigente alemán en la II Guerra Mundial, “todo lo que tienes que hacer es decirles que están siendo atacados y que su país corre peligro. Funciona igual en todas partes”. Hay que evitarlo.

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Mark Lilla: “La satisfacción moral de la izquierda es suicida”

Si hay alguien a quien los intelectuales demócratas de Estados Unidos detesten más que a Donald Trump, esa persona es, probablemente, Mark Lilla. Lo cual confirma el viejo adagio de que no detestamos tanto al enemigo, sino a aquel de nuestro grupo que no se ajusta a la ortodoxia. O sea, mejor el infiel que el hereje.

Porque Lilla es demócrata. Y demócrata de izquierdas. Lo que le pasa es que ha publicado un libro, El Regreso Liberal. Más allá de la política de identidad (Ed. Debate), en el que critica de manera inmisericorde a los demócratas de izquierdas. Y lo hace, más o menos, diciéndoles que los republicanos tienen razón cuando les acusan de ser elitistas y de estar desconectados de la realidad. Una actitud que, según Lilla, ha dejado a su vez el campo de batalla de la clase obrera -que debía, casi por definición, ser terreno demócrata- al populismo de Donald Trump.

Lilla da clases en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y su libro -que en realidad sólo es un ensayo largo- ha golpeado a la izquierda estadounidense donde más le duele: en los movimientos #MeToo (feminista) y Black Lives Matter (racial). Desde la ortodoxia demócrata se le ha acusado de usar argumentos republicanos, de actuar movido por el resentimiento desatado por la imposición de la corrección política en los campus y, también, de estar desconectado de la realidad en una universidad en la que sólo la matrícula cuesta 57.000 dólares (48.000 euros). El profesor, que ha estado esta semana en España presentando su libro y como ponente del Aspen Institute, rechaza esos cargos, y replica que lo único que en realidad quiere es que su partido gane algo de una santa vez.

¿Qué es lo que más le disgusta de la izquierda?
Lo poco interesada que está en ganar. Tiene un narcisismo y una satisfacción moral que es suicida. Ha abandonado a la clase trabajadora, y la ha sustituido por un nuevo proletariado, que es el Tercer Mundo. El Partido Demócrata es el partido de los esnobs. Le irritan sus votantes naturales. Y no hace falta que le diga que eso es suicida en un partido político. Los demócratas han perdido una visión de EEUU como un país unido. Se han convertido en el partido de las minorías y en el de la élite. A cambio, los republicanos se han quedado con la idea de que Estados Unidos es un país unido, y, encima, han demostrado que no les repele hablar con la gente.
Usted dice que el Partido Demócrata está en crisis. Pero los candidatos a la presidencia de ese partido han ganado el voto popular en seis de las siete elecciones presidenciales que Estados Unidos ha celebrado en los últimos 26 años. ¿Es una crisis de partido o de un sistema político que no representa a la mayoría?
Es cierto que el Partido Demócrata ha ganado esas elecciones. Pero también es verdad que ha ido perdiendo sistemáticamente poder en los estados. Hoy, dos tercios de los 50 gobernadores son republicanos, y dos tercios de los Congresos de los 50 estados tienen mayoría de ese partido. En total, ese partido tiene el control total de la política en 24 estados. Si gana dos más en las elecciones de noviembre, podría convocar legalmente una Convención Constitucional y reformar la Constitución. Es un poder con pocos precedentes históricos.
¿A qué se debe ese dominio republicano del panorama político?
Fundamentalmente, a que ese partido ha sido capaz de establecer una narrativa que conecta mejor con el pueblo estadounidense.
Algunos ven eso como el canto del cisne de la generación que nació entre 1945 y 1960. Ellos, y no los más jóvenes, son los que han votado por Trump.
En el caso de Trump, sí. Es evidente que estamos es un interregno, igual que la presidencia de Jimmy Carter, de 1976 a 1980. Pero igual que no sabíamos lo que iba a venir tras Carter, no sabemos lo que sucederá a Trump. Aparte, las encuestas demuestran que los jóvenes no son muy distintos de las generaciones que les preceden. El 25% se califica demócrata, el 25% republicano y el 50% independiente.
Pero ser demócrata, republicano o independiente no significa lo mismo para alguien de 25 años que para alguien de 75, igual que identificarse como de derechas o de izquierdas en España es muy diferente si se ha nacido en los 40, en los 70 o en los 90. Por ejemplo, el apoyo al aborto y al matrimonio homosexual es muchísimo mayor entre los jóvenes.
Sí, y esa es una de las razones de que el actual panorama político esté en esta transformación que nadie sabe a dónde nos va a llevar.
Una transformación que afecta, por ahora, más al Partido Republicano.
Desde luego. El Partido Republicano no tiene nada que ver con lo que era. Trump es consecuencia y causa de esa transformación. En mis viajes a Washington he hablado con republicanos nostálgicos de Bush y Reagan que hablan de refundar el partido, algo que no me creería si no los hubiera oído decirlo.
¿Por qué una parte considerable de la población de ingresos y nivel educativo bajo vota por un partido que va a adoptar políticas que les perjudica? Porque hay una evidencia empírica enorme de que los estados republicanos, como Kansas o Utah, son más pobres ahora que hace 40 años.
No es una cosa racional, es más bien de sentimiento. La narrativa republicana es, en buena medida, una narrativa de unidad, aunque defienda el individualismo, mientras que el mensaje demócrata está dividido y subdividido en grupos. Si partes al electorado en grupos de raza, sexo, o religión, siempre vas a dejar a alguien fuera, y esa gente que dejas fuera, indirectamente, se la estás entregando a tus rivales. Es algo que entendieron Barack Obama y Bill Clinton. Ellos siempre se dirigían a todo el electorado.
En su libro, da la impresión de que los demócratas tienen un triple problema: de mensaje, de estrategia y de organización.
Exacto. Estoy cansado de que los demócratas perdamos con dignidad, pero perdamos siempre. Los republicanos son una amenaza para los grupos a los que los demócratas defendemos: las minorías, la clase trabajadora… Y, sin embargo, una parte apreciable de esos grupos votan republicano.
Con toda la proliferación de movimientos, como #MeToo, Black Lives Matter, etcétera, ¿están los demócratas yendo en la dirección errónea?
En mi opinión es lo contrario. Observe a los candidatos a las elecciones legislativas de noviembre: muchos de los que presentan los demócratas son veteranos de guerra, ex combatientes. Es gente que hace poco tiempo no habrían podido participar en unas elecciones, pero que tienen una popularidad considerable entre los votantes.
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Eurovisión es asaltada por un vikingo santo y pacífico de ritmo pegadizo: San Magnus de las Orcadas

Pablo J. Ginés/ReL
10 mayo 2018
Higher grounds es la canción de Dinamarca para Eurovisión 2018: una canción
muy masculina, de estética vikinga y de ritmo combativo, pop con
toques de folk nórdico. Lo canta el grandullón y barbudo Rasmussen y le
acompañan otros barbudos grandullones.
Pero en realidad es una canción sobre (citando a Cristo) “los que trabajan por la
paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios”.
El estribillo exhorta, en inglés: “Sé el primero en retirarte / da el salto para
desembarcar / en un terreno más alto”.
Y el cantante lo admite: la canción se inspira en un personaje muy concreto, San
Magnus de las Orcadas, Magnus Erlendsson, un noble vikingo que decidió
no optar por la violencia y evitar muertes. Recientemente han celebrado su jubileo
en las Islas Orcadas los obispos escoceses y el obispo noruego.
El vikingo pacifista y el cantante danés
“Está inspirado en la historia del vikingo Magnus Erlendsson, una figura
histórica que vivió hace cientos de años”, ha declarado Rasmussen, que
nunca especifica que se trata de un santo. “Rechazó usar las espadas en la
lucha, e intentó dar un paso atrás y mostrar que los problemas podrían ser
resueltos sin violencia. El mensaje de la canción es animar a la gente a escuchar a
los demás y resolver los conflictos sin enfadarse y sin violencia, porque
creo que hay siempre una solución pacífica para cada problema. Por lo tanto, está
realmente relacionado con el tema en el sentido de que todos tienen que estar
unidos”.
La batalla con flechas, noruegos contra normandos
En algunas webs de fans de Eurovisión hablan del pacifismo de Magnus que se
negó a luchar en la batalla de Anglesey Sound en el año 1098, contra los
normandos. Él tenía unos 18 años. La batalla empezó con un intercambio de
flechas, y la canción habla de flechas que se congelan en el aire, así que tiene cierto
sentido. Una fuente dice que el joven Magnus se quedó en el barco cantando
salmos y al rey noruego no le gustó.
Quería evitar una guerra civil y más muertes
En realidad Magnus Erlendsson se hizo famoso y santo por su muerte que
explicamos ya aquí con detalle en ReL. En el sagrado Domingo de Pascua,
acudió a un parlamento, después de misa, para negociar con un pariente y evitar una guerra civil. La otra facción acudió con el cuádruple de
tropas acordadas, dispuestos a matarle.
Magnus no quiso que hubiera derramamiento de sangre y se entregó. Se ofreció a
exiliarse a Tierra Santa, o ha ser cegado y encerrado, para que nadie se
sintiera amenazado, pero los jefes de la otra facción querían su muerte a toda costa.
Entonces rezó brevemente y dejó que le mataran. Poco después, en su tumba, se
sucedieron los milagros y curaciones.
La saga que narra su vida y muerte (y menciona con detalle a los testigos) se
escribió 50 años después. Hoy hay más de 20 iglesias con su nombre en
Europa del Norte: en Londres, en Suecia, en las Faroes… En 1898 León XIII
canonizó a Magnus.
Hay que ver la semejanzas: igual que Pilatos, Herodes y el Sanedrín necesitaban
matar a Cristo, aunque era pacífico, también aquí facciones e intereses
conspiraron con traiciones y juramentos quebrantados (romper una
tregua con parientes en día sagrado) para acabar con Magnus. Magnus era otro
Cristo. Incluso en la edad Magnus se parecía a su Señor:tenía unos 35
años.
La canción de Eurovisión de “Higher grounds” la traducimos así:
“Barcos en fabricación
para llegar a orillas distantes
un mundo por tomar.
Un hombre que se fue por siempre
subiendo a bordo y largando velas
pero la victoria no prevalecerá.
Congela la flecha en el aire
haz tu marca y déjala ahí colgando.
Sé el primero en retirarte
da el salto para desembarcar
en un terreno más alto.
Llama, ríndete
aun así no será derrota
hombres que deponen sus espadas
cada uno por su decisión.
Alza el estandarte en el cielo
afronta el miedo y mantén alta la cabeza.
Da el salto como si estuvieras ligado
a un terreno más alto”.
Las normas en Eurovisión impiden los temas abiertamente religiosos, pero hay
muchas expresiones evocadoras: un estandarte que se alza al cielo (sky) y
ese “terreno más alto”, incluso el “subir a bordo y largar velas”, parecen
todos símbolos de la ascensión al cielo -y a la virtud- del santo mártir. La
rendición que no es derrota sino victoria, el deponer las espadas… todos
son temas intensamente cristianos.
Que lo proclamen hombretones viriles pocos años después de Conchita
Wurst, de su reinado con barbita, maquillaje y vestido de mujer, es un signo
doblemente contracultural, por ser masculino y sobrenatural.
Los autores de la canción, los compositores suecos Niclas Arn y Karl Eurén, que
llevan años trabajando juntos en el festival nacional sueco y han llevado otros temas
a Eurovisión, han comentado el mensaje de no violencia y la inspiración en Magnus
Erlendsson, pero no han destacado en la prensa su condición de santo.

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TIBI DABO IUS

Lo primero que aprendí en las clases de don Juan Iglesias que explicaba derecho romano
a las tres de la tarde, de pie sobre la tarima con voz de tenor y una hora seguida, fue que
la principal función judicial se resumía así en latín: da mihi factum (los hechos que
llevaba el ciudadano que impetraba justicia) tibi dabo ius (yo – juez – te daré el derecho,
la ley).
La Cámara del Consejo, tribunal de apelación belga, ha decidido esta mañana en
Bruselas no entregar al juez español a los ciudadanos Comin, Serret y Puig, para quienes
éste había solicitado la extradición, mediante el instituto legal conocido como orden
europea de detención.
Motivo: la orden no cumple uno de los requisitos exigidos por el sistema legal que regula
la euro orden. La orden emitida por el magistrado del Tribunal Supremo español –
actuando como juez instructor en la causa contra los aforados cuyos apellidos ya he
citado – se había dictado continuando la que en su día había remitido a la Justicia belga,
una magistrada de la Audiencia Nacional actuando entonces como instructora en un
procedimiento contra las mismas personas.
¿El error formal?. El magistrado del Supremo no había dejado en suspenso la dictada por
su colega de la Audiencia Nacional, emitiendo primero una orden de detención contra los
ciudadanos Comin, Serret y Puig y tras ello, y solo tras ello, dictar la orden europea de
detención.
¿Formalismos hueros?. No. Del mismo modo que a los ciudadano españoles que desean
presentar sus demandas en tribunales europeos, sean de la jurisdicción UE o del Consejo
de Europa, se les exige agotar las vías internas del ordenamiento español así también,
consecuentemente, a los jueces españoles se les exige que agoten los procesos de
detención de nuestro ordenamiento, y solo después recurran a la euro orden.
Ridiculo total del Tribunal Supremo que ha demostrado una ligereza y superficialidad
jurídica digna de un letrado que se estrena en una vista por delitos leves ante una jùez de
Instrucción que pacientemente ha de recordarle los artículos de la Ley de Enjuiciamiento
criminal.
Patinazo del sistema judicial español en Europa en un momento en que la judicializacion
de los errores y omisiones de políticos y de la Poltica hace recaer sobre jueces y
magistrados decisiones de gravísimas consecuencias para el futuro del Estado.
Los errores sucesivamente cometidos en este penoso proceso a partir de la decisión del
señor Rodríguez Zapatero respecto al Estatuto catalán y después por el señor Rajoy Bey
en los pasos posteriores que derivaron el mismo a los tribunales y juzgados están
demostrando que la Justicia funciona mal, rematadamente mal y que será incapaz de
solucionar el estado de división social y política de Cataluña. Cualquier letrado que ejerza
a diario sabe y padece las disfunciones, errores y gravámenes que la Administración de
Justicia española causa a los justiciables y a sus allegados.
Y, por muy molesto que pudiere o pudiese parecer, un magistrado del Supremo nos
cuesta anualmente 109.072,40 euros. Amén de choferes, automóviles y escoltas.

Suficiente como para exigirles que el tibi dabo ius, sea exacto, esté bien fundamentado
y sea eficiente.
Coda. España no estaba personada en la causa ante la Cámara del Consejo belga. Por lo
que su decisión de esta mañana no es recurrible. Y ahora los costes causados por el
error judicial ¿quien los soporta?, ¿los mismos lerdos que hemos soportado Bankia y las
Cajas?. ¿O el ministro de Justicia y el de Hacienda van a repetir contra el causante del
deságuisado?. Apuesto a que la culpa será de los belgas que desde lo del duque de Alba
y el general Doria, nos tienen manía. ¡Ay si la princesa Margarita levantara la cabeza!.
Siempre serán mejor los Tercios de Flandes con picas y arcabuces que la euro orden con
tanto requisito formal.

 
Alberto Revuelta

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Suiza y Abu Dabi se hacen de oro con sus tres minas de Huelva

Publicado en EL Confidencial

El hambre global por las materias primas -más allá del petróleo o el gas- como los minerales metálicos (cobre o zinc, entre otros) está impulsando extraordinariamente a Mina de Aguas Teñidas (Matsa). La empresa ubicada en Almonaster La Real (Huelva) que comparten al 50% las multinacionales Trafigura (Suiza) y Mubadala (Abu Dabi) ha aprovechado, en concreto, la subida en más de 1.000 dólares de la tonelada de cobre durante al pasado año (hasta el entorno de los 7.000 dólares) para disparar su beneficio neto hasta 87,5 millones. Son casi nueve veces más que un año antes (10 millones), según las últimas cuentas de Matsa enviadas al registro mercantil.

Matsa, que explota tres yacimientos subterráneos en la sierra onubense, elevó su facturación un 65% hasta 516 millones, fruto de ese alza del cobre que representa el 77% de su producción anual. El zinc, que aporta otro 22%, vio subir su cotización por encima de los 3.000 mil dólares la tonelada en el último ejercicio fiscal (octubre 2016-septiembre 2017) de la compañía andaluza. Tras este desempeño, las cuentas aprobadas el pasado mes de febrero recogen un reparto de dividendos de 81 millones a cobrar a partes iguales por las dos multinacionales socias. Matsa ha encontrado además oro en una de sus minas, como publicó El Confidencial.

CARLOS PIZÁ. SEVILLA

Junto a ello, las perspectivas son muy alentadoras para la empresa, que emplea de forma directa a 673 personas y genera un volumen de empleo total (incluyendo indirecto e inducido) de 4.000 puestos. Y ello por un motivo clave: tras invertir 48 millones de euros desde 2006 en exploración minera, Matsa ha podido identificar 86,8 millones de toneladas de mineral aún por extraer y procesar para convertirlo en concentrados de cobre o zinc. Unas reservas certificadas por la firma independiente Adam Wheeler.

Gracias a ello, la compañía que dirige la directiva estadounidense Audra Walsh ha ampliado las estimaciones temporales en relación a hasta cuándo podrá seguir operando en Huelva: por primera vez reconoce que más allá de 2030. Esta fecha era el tope que se venía manejando desde 2014. Las 22 concesiones de explotación que la Junta de Andalucía tiene autorizadas a Matsa fueron prorrogadas en 2012 por 30 años (hasta 2042). Es por todo ello por lo que la compañía ha presentado a la administración regional dos nuevos proyectos de explotación para abrir sendos yacimientos.

Conexión ferroviaria al puerto de Huelva

Serían, según ha explicado la propia Junta, dos nuevas minas en la misma comarca de la Sierra de Huelva: una subterránea (la cuarta con la que contaría Matsa, tras las actuales de Aguas Teñidas, Sotiel y Magdalena) y otra a cielo abierto. Ocuparían respectivamente 540 y 630 hectáreas. La de cielo abierto se sumaría a las otras dos grandes explotaciones mineras en operación en Andalucía: Riotinto (Huelva, donde Trafigura es el primer accionista con un 22% del capital) y Cobre Las Cruces (propiedad de la cotizada canadiense First Quantum). La Junta estima que las dos nuevas minas podrían requerir de un proceso de autorización de hasta cinco años.

La apuesta minera de Matsa se complementa con el centro de gestión y mezcla de concentrados que una filial de Trafigura (Impala) abrió hace dos años en el puerto de Huelva. El volumen de mercancía que habría que trasladar en los próximos años desde la sierra hasta la costa de la provincia ha llevado a presentar a las administraciones un proyecto de inversión de 3 millones para conectar la planta de Matsa en Almonaster con la cercana línea Huelva-Zafra y poder enviar en contenedores hasta 2.000 toneladas diarias de concentrado hasta la planta de Impala.

Las dos nuevas minas que Matsa quiere abrir en Huelva tardarían hasta 5 años en recibir el visto administrativo de la Junta, según el propio ejecutivo

Matsa, que en paralelo mantiene un enfrentamiento judicial con la Junta a cuenta de la exigencia de devolución de una ayuda de 10 millones concedida en 2009, señala en sus cuentas que el litigio está pendiente de sentencia. La Junta pide el reintegro del incentivo porque, entre otros motivos, la Intervención General de la Junta dictaminó que el proyecto apoyado se había iniciado antes de la solicitud de la ayuda. Algo que Matsa niega. Pese a ello, mantiene provisionada la cantidad de 11,7 millones (que incluye intereses) para afrontar una eventual sentencia desfavorable.

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Publicado en El Confidencial.

Juan Gonzalo Ospina

Con la cierta distancia que proporciona el paso de los días, vale la pena incidir en las consecuencias producidas hace ya una semana por la lectura del fallo contra ‘La Manada’ por la Audiencia Provincial de Navarra. Es llamativo y poco reconfortante que ya a los pocos minutos se desatase en las redes sociales, por primera vez seguramente en la historia de España, una crítica tan desaforada contra un fallo del que se desconocían sus causas y motivaciones (no se tenía ni se había leído el contenido íntegro de la sentencia).

Pero ahí no se detenía la polvareda opinativa. La crítica saltaba de Twitter a Facebook, y de ahí al debate en el Congreso de los diputados… de nuevo sin conocimiento profundo de una sentencia de la que ya algunos de nuestros representantes decían sentir “asco!”. La bola sigue rodando por las calles y plazas de España, donde se señala a los jueces por su resolución judicial y la queja se hace mayoritaria. ¿Por qué?

Porque los magistrados que resolvieron, con el Código Penal y la jurisprudencia, valorada toda la prueba en el juicio oral, decidieron que los actos debieron ser calificados comoabuso sexual, sin violencia o intimidación que “bloqueara” a la víctima en los momentos previos a acometer el acto sexual.

De un lado, desde vectores puramente emocionales, se ha tachado a los jueces de “machistas”. Pero la culpa a tal interpretación del acto sexual en aquel portal de Pamplona, en el que una mujer no lo lleva a cabo en condiciones de plena libertad, no es de la judicatura, que sí creyó la declaración de la víctima para condenar. El problema es la ley, que exige que para que haya violencia ésta ha de ser de una fuerza previa tal, que produzca un vínculo entre el mal y el acto sexual. Poco sentido tiene poner el foco en la judicatura. Es la ley la que acota la interpretación de la violencia. Pero hay más. Cuando se califica casi de irrisoria la pena de 9 años de prisión se olvida que el abuso tiene un marco de 4 a 10 años: ése es el marco penal que ha fijado el legislador.

Sin entrar a valorar la adecuación del fallo, la sentencia de ‘La Manada’ ha supuesto un antes y un después en el marco jurídico español. Primero, la intromisión política al poder judicial y al debido proceso con todas las garantías. Guste más o menos, en un Estado de Derecho las sentencias tienen la posibilidad de revisión en una segunda instancia. ¿Con qué imparcialidad revisarán ahora los magistrados del TSJ la idoneidad de lo fallado con la extrema y extendida crítica social y política que se ha dado? Y aún peor, ahora que el tribunal de la opinión pública ya ha eliminado la presunción de inocencia por completo para los procesados, ¿cómo revisar las pruebas con objetividad para analizar otra posible resolución?

El revuelo social se ha inflamado hasta tales dimensiones que el legislador, movido por las modas del tuit y del oportunismo o la corrección política, no ha tardado en abrir el debate de la reforma a los delitos contra la libertad sexual. Recordemos aquí que el homicidio tiene una pena de 10 años de prisión, la misma que la máxima para el abuso sexual con prevalimiento. ¿Se revisarán por lo tanto todos los tipos del Código Penal o será otro parche más en búsqueda urgente de votos a pocos meses de que se entre en campaña de las elecciones locales y autonómicas? Está por ver. Es un buen momento, a la espera, de parafrasear a Kant: esperemos que el “pacto social” no se rompa y que las penas no acaben siendo peores que los delitos.

*Juan Gonzalo Ospina,  Penalista y diputado de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid.

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Las estimaciones del CIS suavizan el desplome del PP y el PSOE en intención directa de voto

Los cálculos de Jaime Miquel y Asociados (JM&A) con las tablas utilizadas por el CIS
para su barómetro de abril son por vez primera muy distintas de los que ha hecho la
‘cocina’ del Centro de Investigaciones Sociológicas. El PP ya no está por delante de
Ciudadanos en votos válidos, porque se infravalora el peso de C’s en medio millón de
electores. Al mismo tiempo que se sobrevalora el del PSOE en un cuarto de millón. El
‘efecto Sánchez-2017’ entre las mujeres se ha esfumado.
Comparativa de las estimaciones de resultados en unas elecciones generales del barómetro de abril del CIS y los cálculos de JM&A con las propias tablas
del Centro de Investigaciones Sociológicas.
Actualizado: 09/05/2018 23:04
CARLOS ENRIQUE BAYO
“Se está produciendo una transformación profunda del comportamiento electoral con un
incremento significativo de la indecisión. Esto obliga a revisar los procedimientos de
estimación” empleados para interpretar los datos crudos de las encuestas de intención de
voto.
Así explica el analista electoral Jaime Miquel la inédita disparidad que ha encontrado
entre los cálculos que ha obtenido partiendo de las tablas completas del barómetro de
abril del Centro de Investigaciones Sociológicas, y las estimaciones difundidas por el CIS,
que suavizan el desplome de PP y PSOE en intención directa de voto. Así se mantiene al
Partido Popular en primer lugar, cuando ya ha sido superado por Ciudadanos en votos
válidos según sus propios datos crudos, y se mantiene una irreal ventaja socialista sobre
Unidos Podemos, cuando ya hay menos de dos puntos de diferencia entre ambos.
Esta realidad no se acaba de apreciar del todo en la distribución de porcentajes de votos
válidos que se presenta, en forma de hemiciclo, al principio de este artículo, pero queda
más clara con el estudio de las tablas comparativas de estimaciones de JM&A y del CIS
–centradas sólo en los cuatro grandes partidos para facilitar su comprensión– que
mostramos a continuación:

La disparidad se debe a que las técnicas tradicionales de estimación sobre los datos sin
trabajar “sobre-corrigen los datos a partir del momento en que los que no contestan
superan el 15% de la muestra”, explica Miquel. “Y luego está la simpatía, que no es voto y
estropea la estructura de la información cierta. Lo único cierto es a quién voté y a quién
votaré, todo lo demás son conjeturas”.
Por tanto, el CIS está pasando por alto que “Ciudadanos está reemplazando al PP en un
proceso que aún no ha terminado, mientras que en el lado izquierdo Unidos Podemos y
las confluencias resisten en los 4,5 millones de votos, ya a sólo un punto y medio del
PSOE, e incluso remontan en intención directa de voto”, subraya Miquel. Esa evolución
queda patente en el siguiente gráfico, que muestra las variaciones en porcentaje de
los cuatro grandes partidos desde enero de 2017, en intención directa de voto:
Estas tendencias son muy importantes porque muestran el hundimiento continuado del PP (en azul) y
la caída del PSOE (en rojo) posterior a la notable subida del  verano de
2017, gracias al “efecto Sánchez”.
“El ‘efecto Sánchez’ se ha terminado: la intención de voto al PSOE ha caído del 19% en julio de 2017 al 13,5% de este abril””Pedro Sánchez y su militancia derrotaron al sistema en su conjunto, un concepto que es un diamante en bruto que nadie quiere tallar” argumenta Miquel. “Desde entonces, éste
no ha hecho otra cosa que acompañar al PP en lo de Catalunya, cuando todo el mundo sabe que desde lo de Alemania ese asunto es intemporal. Pues fin de la historia, porque aquí no estamos para esperar a nadie: los datos directos de intención de voto al PSOE
nos dicen que el efecto Sánchez (19,0% en julio de 2017, 16,2% en octubre y 15,9% en
enero de 2018), se ha terminado. El PSOE ha caído al 13,5% en este barómetro, un valor
que supera cualquier variación atribuible a la calidad de las muestras”.
En cuanto a las reacciones de los políticos del PP, aduciendo que continúa como primer
partido, el analista de JM&A las desestima de plano: “Rafael Hernando dice que el PP
trabaja para los españoles y que estos lo sabrán valorar. Efectivamente, sabrán hacerlo:
por eso se encamina hacia el 20% de los votos válidos y ya veremos si termina cuarto,
con sólo el 15%, cuando llegue el momento de votar. Lo que tienen por delante es
continuidad y desgaste, nada más”.
Otro fenómeno al que ahora todos los sociólogos prestan especial atención es el del voto
femenino, y del análisis de los datos del CIS queda patente que “hay más indecisión
entre las mujeres”, igual que “confirma una mayor desmovilización en el lado izquierdo
del sistema, que en el derecho”, prosigue Miquel.
Muchas de las interpretaciones que se hacen del voto femenino son erróneas
Pero la interpretación precipitada que hacen muchos de la evolución del voto femenino a
la luz del 8M atribuye erróneamente efectos “inventados” al electorado, sobre todo al de
Ciudadanos. Lo relevante es que “el voto a Rivera siempre fue más masculino que
femenino y, en ambos casos, Ciudadanos ha doblado en un año su posición en los
datos directos del CIS”.
En concreto, la intención directa del voto femenino a Ciudadanos pasó del 6,7% en el
barómetro del CIS de enero de 2017, al 14,2% en el de enero de este año, un aumento de
7,5 puntos. Y en este barómetro de abril el voto femenino de C’s es del 14,1%,
prácticamente el mismo dato a pesar de las grandes movilizaciones del 8M que
muchos interpretaron como perjudiciales para la formación de Albert Rivera.
Entre tanto, la intención de voto a Ciudadanos entre los hombres pasó del 9,3% en enero
de 2017 al 18,2% en este de abril, casi también duplicando su apoyo masculino.
En cambio, en el PSOE, tras el estratosférico ascenso del apoyo a Sánchez entre las
mujeres en la primavera-verano de hace un año –pasando del 13% al 21,1%en
intención directa de voto de un barómetro al siguiente–, se está registrando desde
entonces un agudo e imparable descenso del voto socialista femenino.
Todo esto queda de manifiesto en el siguiente gráfico de la evolución de la intención
directa de voto, según sexos, para los cuatro grandes partidos según los sucesivos
barómetros del CIS:

En este último
gráfico se hace
también más que
aparente el
fenómeno de
indecisión entre
las electoras, ya
que destaca el
elevadísimo
porcentaje de las que una y otra vez no contestan sobre sus intenciones de voto (en
trazo grueso negro discontinuo), muy superior al que se registra entre los hombres (en
trazo fino). Una demostración más de que ninguno de los partidos –por mucho que Unidos
Podemos empiece a remontar tímidamente entre las votantes– convencen a las mujeres,
quienes sin duda decidirán el futuro político y harán posible la ruptura definitiva con el
postfranquismo, como explicamos recientemente en un detallado análisis demoscópico. En cualquier caso, las izquierdas siguen sin sobreponerse a las mayorías de votantes de
las grandes extensiones de la España vacía, rural y anclada en el pasado, por mucho que
las nuevas tendencias progresistas empiecen a afianzarse en las ciudades –como
demuestran los últimos resultados de las elecciones municipales– y el panorama
electoral sigue decantándose claramente en favor del voto claramente derechista:

Este último gráfico plantea un panorama político aún más escorado a la derecha que hace
dos años escasos, puesto que PP y C’s han pasado de sumar un 46,1% de los votos a
casi alcanzar la mitad de los sufragios, reuniendo un 49% del totalsegún las tablas
del barómetro del CIS recalculadas por Jaime Miquel.

Aunque más importante todavía es la evolución de esos votantes, que apunta
inexorablemente hacia el fin de la preeminencia del PP en el campo conservador y del
cuasimonopolio del PSOE entre las izquierdas. Se aproxima otra era.

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