​Mirada hacia Birmania: el ejército continúa en conflicto con la minoría musulmana rohingya

Mirada hacia Birmania: el ejército continúa las persecuciones hacia la minoría musulmana rohingya

Birmania en el punto de mira: el ejército y la minoría rohingya continúan en conflicto 
Cuatro años después, el conflicto continúa. La Comunidad Internacional dirige más que nunca estos días la mirada hacia Birmania, donde los enfrentamientos entre el ejército de Myanmar (la antigua Birmania) y la minoría musulmana rohingya están más que nunca patentes.  
La situación se hace cada vez más insostenible, tal y como apuntaba hace unos días la Comisión Internacional encabezada por Kofi Annan, el que fuera Secretario de las Naciones Unidas entre 1997 y 2006. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad birmanas y la comunidad de los rohingyas no cesan, sobre todo en el estado de Arakan, al oeste del país, donde esta minoría musulmana sigue viéndose obligada a huir a la vecina Bangladesh para alejarse de la discriminación y violencia.
En un país donde el 90% de su población es budista, esta minoría que no se considera perteneciente a ninguno de los 135 grupos oficialmente registrados, vive sin ningún tipo de derecho. Apátridas invisibles, los rohingyas no tienen acceso alguno a la educación, al mercado laboral o a los servicios sanitarios, y su práctica religiosa está muy vigilada de cerca. 
Si bien después de décadas de dictadura militar despiadada Birmania trata desde 2011 instaurar un sistema democrático, la realidad deja aún mucho que desear, y la igualdad, libertad y garantía de los derechos de su población son aún discutibles. Las expectativas depositadas en Aung San Suu Kyi, Consejera de Estado desde marzo de 2016 y responsable del Ministerio de Exterior, son inmensas, pero la cierta pasividad con la que ha venido mostrándose ante este conflicto comienza a decepcionar. 
Mientras las cifras de fallecidos y refugiados registradas en la prensa internacional no dejan de ascender, Kofi Annan advierte además sobre el riesgo de la radicalización de los rohingyas como consecuencia de la desesperación y frustración que siente esta población, y aboga por intentar un acercamiento entre las partes que contemple diferentes aspectos políticos, de seguridad y humanitarios. La Comisión Internacional pide ante todo una reforma de la Ley de Ciudadanía de 1982 “con la que abolir las distinciones existentes” que hacen una diferenciación entre “ciudadanos de pleno derecho”, “ciudadanos asociados” y “ciudadanos naturalizados”, tal y como cita la revista Frontier Myanmar.
El pasado domingo 27 de agosto, el Papa Francisco dirigió su oración a la minoría rohingya, “de quien llegan noticias tristes”, lamentaba. “Quiero expresarles toda mi cercanía. Pidamos todos al Señor que los salve y que suscite hombres y mujeres de buena voluntad que los ayuden y les otorguen plenos derechos”. 
No es la primera vez que el Pontífice recuerda el drama que acontece en Birmania, pues el pasado mes de febrero, con motivo de la Jornada de Oración y Reflexión contra el tráfico de personas, denunció la tortura que padecen los rohingyas “perseguidos por sus tradiciones y su fe musulmana”. Tal y como comunicó ayer, 28 de agosto, la oficina de prensa del Vaticano, el El Papa Francisco viajará a Birmania (Myanmar) y Bangladesh desde el próximo 27 de noviembre al 2 de diciembre.
En la imagen, un guardia fronterizo de Bangladesh vigila a refugiados rohingyas que han escapado huyendo de los combates en Arakan (al oeste de Birmania), el 27 de agosto de 2017. Fotografía de Sam Jahan para AFP.

Carmen Conejo Such

Madrid, 29 de agosto de 2017

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