Las presas de Rio tinto, la antesala de una catástrofe ambiental

OPINION / abril 26, 2018

Por Ana Hermida

Han llegado a nuestro poder documentos gráficos y administrativos de una enorme
trascendencia que ponen de manifiesto los peligros en los que incurren los habitantes de
la cuenca del Odiel desde el Campillo hasta su desembocadura en la ría de Huelva.
En el primero, un vídeo que adjuntamos, aparecen varios elementos que debemos
considerar:  Se observa como borbotean los residuos y, como consecuencia de la
expansión de una de esas burbujas, el agua desborda los límites de la presa saliendo
a la pista que la circunda. Como se puede observar en la foto, también adjunta, el agua
cae al nivel inferior y de allí a cauce público a través de la denominada vaguada norte
de Aguzadera. El desborde de la presa no se debe a una rotura en la tubería, como
falsamente dice la empresa, sino que, por razón de las lluvias caídas, ésta se encuentra
en situación límite, pasando el agua por encima de los muros, como se demuestra en las
fotografías, sin que, en ciertas zonas, existan las playas de más de 50 metros que exigen
los proyectos.  El burbujeo en la presa es un indicio serio de que se está produciendo en la
presa el fenómeno conocido por “piping” en los manuales de gestión de presas, y que
dada su gravedad, como primer factor de rotura de una presa, recomienda la
paralización cautelar del vertido y de la presa hasta que una auditoría independiente,
realizada por empresa de prestigio internacional, determine si la presa debe de ser
clausurada o incluso vaciada o las obras que han de acometerse para garantizar su
estabilidad; así se expresa en la guía de presas de residuos recientemente editada por el estado de British Columbia que revisó sus procedimientos como consecuencia del
accidente del Mount Poulley.  La operación de las presas se hace en contra del proyecto aprobado y visado
por el Cedex para autorizar el reinicio de actividad. Ni se ciclona el residuo, ni se
construye el muro con los gruesos del ciclonado, ni se vierte con un contenido en
sólidos del 65%. Por el contrario, el residuo se vierte directamente de la tubería a la
presa sin separación de fracciones; el muro se levanta con todo uno procedente de la
mina igual que en la nefasta presa de Aznalcóllar y el contenido en sólidos es del 33%
igual que en Aznalcóllar. Este menor contenido en sólidos genera el doble de agua en la
presa duplicando lo autorizado. El agua sobrenadante es otro de los principales
factores de inestabilidad: el “overtopping”, o para entendernos, que el agua pase por
encima de los muros tal y como se observa en el vídeo, que sucede en directo, y que ha
sucedido anteriormente por las evidencias mostradas en el propio vídeo y en la
fotografía.  Vídeo y foto demuestran que las presas de Riotinto están en una situación
muy delicada como consecuencia de la nefasta gestión desarrollada, desde el año 2007,
por la empresa Emed, que ha visto como se le abrían expedientes por vertidos muy
graves a cauce público y con multas millonarias, todo ello por primera vez en la larga
historia de las minas. Y esta situación, casi terminal, solo es posible con la
colaboración y aquiescencia de las autoridades mineras y ambientales que conocen
la situación y que por dejadez o por ignorancia (o por cosas peores) hacen la vista gorda
o miran para otro lado, igual que sucedió en Aznalcóllar a partir de 1995 hasta su rotura
en 1998. Nadie podía ignorar el riesgo denunciado, pero se ignoró, la catástrofe se
produjo y 20 años después nadie ha pagado por ella. No es un mal antecedente para
las autoridades, la dejadez parece no tener consecuencias…
Toda esta historia comienza cuando las autoridades mineras y medioambientales,
después de 10 años de negativas a los promotores de la reapertura de las minas de
Riotinto, deciden que ha llegado el momento de la reapertura y aprueban una
Autorización Ambiental Unificada con 312 condicionamientos que el promotor
recurre alegando que su cumplimiento hace inviable el proyecto. Sin embargo, y sin
que las condiciones se modifiquen, se aprueba la AAU y se autoriza el reinicio por la
autoridad minera incorporando a la autorización minera el condicionado de la AAU. Las
autorizaciones son recibidas con manifestaciones de satisfacción de la empresa
promotora que incorpora a su celebración la visita de la presidenta de la Junta. ¿Por qué
tanta alegría si unos meses antes se recurrían las condiciones por inviabilizar la
economía del proyecto? ¿Dónde estaba el truco?
Unos meses después, cuando empezó la operación, descubrimos las razones,
simplemente las condiciones no se iban a cumplir y la administración iba a autorizar de
facto el incumplimiento. Grave acusación, pero cierta como la vida misma como
demostraremos a continuación y que vídeo y foto no hacen sino poner de manifiesto…
 Había que clausurar la mitad de la presa de Gossan. No se ha hecho.  Había que ampliar el canal perimetral con carácter preoperacional. Se termina
después de dos años de operación, y como se puede observar en la foto, con un muro
de todo uno protegiéndolo de las aguas de la presa en contra de su proyecto
constructivo.  Había que construir una planta de tratamiento de efluentes para garantizar el
vertido cero de aguas contaminadas. La planta ni se ha hecho ni tan siquiera está en
proyecto, se ha hecho un “chapú” utilizando una vieja instalación, por cierto, contaminada de cianuro.  Había que construir una planta de espesado de los lodos a depositar en las
presas, desde 35% de sólidos a 65%. La planta no se ha construido ni está
proyectada, se vierte con el 35% y se introduce una modificación de la AAU para
consolidar ese incumplimiento.  Había que vaciar el agua contaminada contenida en Cerro Colorado pasándola
por la inexistente planta de tratamiento. Como no hay planta, el agua se envía a las
presas aumentando su volumen en las mismas y por lo tanto su peligrosidad por la
inestabilidad inducida y en contra del proyecto aprobado, acidulando el agua contenida
con los efectos sobre la alteración de muros resultante por lixiviación de éstos.  Había que tratar por gestor cualificado los residuos ácidos líquidos contenidos en
Cerro Colorado descargados en el año 2000 desde la fundición de Huelva y eliminarlos
como residuos industriales peligrosos. Sin embargo, son enviados con el resto de las
aguas a las presas, reforzando los efectos señalados anteriormente, pero sobre todo
incumpliendo una vez más el condicionado de la AAU.  Había que clausurar las presas de cementación y desmantelar la propia
instalación extremadamente contaminante. Todavía pueden visitarse y admirarse
desde el otro lado del Tinto.
Y así podríamos continuar en nuestra narración en infracciones sistemáticas en el
ámbito de la contaminación atmosférica bajo investigación de la fiscalía de medio
ambiente; en los residuos peligrosos industriales que siguen donde estaban; en
la construcción de balsas internas en la mina denunciadas y aceptada la denuncia por
los tribunales y que sin embargo ahí siguen, aumentando la inestabilidad, esta vez, de
los taludes de la mina.
Llegan los incumplimientos a tal nivel que la Delegación Territorial de Huelva de
Industria, en un acto de heroicidad de algún funcionario sin duda preocupado por sus
responsabilidades incluso penales por tanto atropello y desvarío, acuciado por una
denuncia de Ecologistas en Acción, ordena, en abril de 2016, un año después del inicio
de las actividades productivas, la paralización cautelar de las actividades mineras
aduciendo las siguientes razones:  Incumplimiento del proyecto aprobado al estarse vertiendo los lodos en las
presas de residuos con el 35% de sólidos y no con el 65% que era el contenido
aprobado, no existiendo la planta de espesamiento exigida en la autorización.  Incumplimiento del proyecto aprobado al estarse vertiendo por spigotting –
forma técnica sofisticada para decir vertido directo- en las presas en lugar de ciclonar
los lodos tal y como figuraba en el proyecto aprobado.  Incumplimiento del proyecto aprobado al recrecer los muros de las presas con
todo uno y no con las fracciones gruesas del ciclonado consecuencia lógica de la falta
de ciclonado.
Dictándose la paralización hasta que por la empresa no se adoptaran las medidas
correctoras pertinentes, o sea, que se cumpliera con las condiciones estipuladas en la
AAU y en la autorización de reinicio.
Sin embargo, a pesar de la gravedad de los hechos denunciados, el órgano político de
la administración autonómica, vestido de Dirección General de Minas de la Junta
de Andalucia, liderada por la inefable María José Asensio, doblemente denunciada por prevaricación, primero acusada por sus funcionarios cuando era Delegada en Huelva
y luego por la Justicia al ser la autora de la concesión, al menos sorprendente, de la
mina de Aznalcollar a una empresa que no se había presentado al concurso, decide
actuar. Y esta señora levanta la suspensión basándose en un informe de unos
profesores de la Escuela de Minas de Madrid, pagados por la propia empresa, y al
parecer nada expertos en presas de residuos, tema muy específico y de una
especialización muy exigente dadas las consecuencias de los accidentes en dichas
instalaciones.
Estos ingenieros, en un trabajo de menos de 10 días y sin realizar ningún estudio ni
comprobación más allá de una vista ocular de pocas horas a las instalaciones,
concluyeron, probablemente gracias a su visón de rayos x (o gamma, vaya usted a
saber), que las presas estaban muy bien y que los nuevos procedimientos, en contra de
los proyectos, eran perfectamente seguros e incluso mejores que los anteriores.
Tomando como base ese delirante informe, María José decidió ordenar a la
autoridad competente, esto es a la Delegación de Huelva, el levantamiento de la
suspensión cautelar. Los proyectos incumplidos habían sido realizados en 1995, aprobados por la
Confederación Hidrográfica, el Instituto Geológico Minero de España, por las
autoridades mineras y medio ambientales y habían sido validados por el CEDEX,
antes de su nueva aprobación en 2014 para autorizar el reinicio de la explotación
en dicha fecha. En su revisión, el CEDEX había hecho una serie de advertencias,
teniendo en cuenta que estas presas tienen más de 50 años de antigüedad, oponiéndose a
cualquier modificación en los procedimientos de construcción y al recrecido de las
mismas sin que previamente esas modificaciones fueran validadas, en su caso, por el
propio CEDEX, como es preceptivo para cualquier presa en este país. Para llegar a esas
conclusiones el CEDEX estudió las presas durante más de 6 meses y realizó más de 100
ensayos de materiales y sondeos para la obtención de las muestras que serían analizadas.
Sorprendentemente, a los señores profesores les bastaron 10 días, y sin ensayos,
para llegar a conclusiones opuestas al CEDEX, arrogándose una autoridad de la
que carecían. El estudio de los profesores tampoco ha sido validado por la dirección de
la universidad pues habiendo sido requerido por ecologistas en acción no se ha obtenido
respuesta alguna, quedando claro en el requerimiento que en caso de silencio
administrativo se entendería que la dirección se desentendía de los resultados de los
informes de sus profesores que, utilizando el membrete de la Institución, querían
atribuirse cualificaciones y autoridad científica de la que carecen.
La empresa, ante la modificación flagrante del proyecto, pretendió colarlo a través
de un expediente de modificación no sustancial para evitar la información
pública. Sin embargo, la autoridad ambiental exigió una tramitación de
modificación sustancial, presentando la empresa en septiembre de 2016, como nuevo
proyecto para su aprobación, lo que viene haciendo y sigue haciendo desde el arranque
en agosto de 2015 y que motivó la paralización cautelar por el flagrante
incumplimiento. Múltiples triquiñuelas administrativas han demorado el procedimiento.
A fecha de hoy la modificación sigue sin aprobarse, pero las modificaciones planteadas
se han ejecutado sin que la administración se haya opuesto. Como hemos remarcado
lo que se pretende aprobar se encuentra, de facto, realizándose desde agosto de 2015 sin que ningún órgano de la administración haya aprobado de forma formal
dicha modificación sustancial. Si esto no es connivencia, que venga Dios y lo vea.
A este cúmulo de irregularidades debemos añadir algunas de singular alarma social.
Según los estudios de rotura de las presas y sus efectos sobre el entorno, presentados
por la propia empresa, se deducía que en caso de una rotura parcial y no total como
defienden algunos expertos con gran experiencia en las propias presas de Riotinto, se
produciría un vertido de más de 30 millones de toneladas de lodo y fango (60
millones en caso de rotura total) que es 6 veces más que en el caso de Aznalcóllar,
generando una ola de 8 metros de altura que llegaría con esas dimensiones a
Gibraleón en el plazo de 5 horas desde el momento de la rotura y seguiría hasta
inundar las barriadas de Huelva ribereñas del Odiel anegando y contaminando, quien
sabe si de forma definitiva, las marismas del Odiel. ¿Saben los vecinos de Gibraleón
los riesgos que corren?
En su día, por ecologistas en acción se puso en conocimiento de la alcaldía los peligros
existentes sin que se recibiera respuesta alguna ni por el Ayuntamiento se activara
ningún plan de prevención al respecto. Según la reglamentación minera y para una presa
como la de Riotinto debe de articularse un plan de emergencia exterior aprobado por las
administraciones tras la información aportada por la empresa y su exposición pública
para el conocimiento de las poblaciones afectadas. Nada de eso está hecho. Según los
planes existentes, la mina comunicará antes de las 72 horas la ocurrencia de
cualquier accidente que se produzca en sus presas. Es decir, 67 horas después de
que las barriadas más cercanas al rio Odiel en Gibraleón hayan sido barridas de la
faz de la tierra por un tsunami de 8 metros de altura.
Y ante esta realidad descarnada y alucinante, la empresa sacó un comunicado donde no
hay ni una palabra de verdad:  Las presas de residuos siempre tienen riesgos y más en una presa de 50 años
de antigüedad, acidulada durante los años de inactividad, y que se opera en contra del
proyecto aprobado y avalado por el CEDEX.  En este caso el riesgo no es cero, es 100. El riesgo 0 no existe, pero en una
presa operada de forma negligente, en contra de los proyectos aprobados y con serios
indicios de overtopping y piping, dos de los principales motivos de rotura, el riesgo es
cercano a 100 y debería paralizarse la presa de forma cautelar.  Lo de la tubería es de risa para cualquier conocedor de esas presas, como es
el caso de nuestros informantes, y porque el vídeo y la foto no dejan lugar a dudas.  Evidentemente, las imágenes se han obtenido sin la autorización de los
gestores de la mina, que llevan años sin autorizar visita alguna a las entidades
ecologistas acompañadas por expertos solventes e independientes.  Lo que dice nuestra mina sobre Aznalcóllar también es mentira. Era verdad
antes, pero mentira ahora. En Aznalcóllar se vertía por spigotting, en Riotinto por
ciclonado, pero ahora se hace por spigotting como en Aznalcóllar; en Aznalcóllar los
muros se construían con todo uno, en Riotinto se hacían con los gruesos del ciclonado,
pero ahora se hacen con todo uno, igual que en Aznalcóllar.  Los muros de Aznalcóllar cuando se fueron no tenían ni 15 años, (los de
Riotinto tienen 50) y tras un overtopping de libro, lo mismo que ha sucedido en
Riotinto, como muestran foto y vídeo.  Nadie se dejaría operar el corazón por un dentista; ni nos sirven los expertos pagados por la empresa a precio de oro dispuestos a firmar su sentencia de muerte
por una buena soldada ni nos ofrecen ninguna garantía las autoridades
competentes, ya que día a día demuestran su connivencia con éste y otros proyectos
mineros. El único experto en esta materia es el CEDEX,acompañado por los expertos
de las organizaciones ecologistas que denunciaron Aznalcóllar en 1995 y que acertaron,
y que llevan denunciando Riotinto desde 2009. Pero en este caso, si aciertan, no morirán
sólo aves, sino algunos ciudadanos de la cuenca del Odiel gracias a la irresponsabilidad
sistemática de la empresa y de la connivencia de las administraciones.
Quizás estos links ayuden a entender el problema: – Trafigura, primer accionista de la empresa y caracterizada por sus buenas relaciones
con la administración andaluza y su currículo de corrupciones en el mundo entero, la
última -bien reciente- en Corea del Norte, y de desprecio al medio ambiente -con
muertes de por medio- en Costa de Marfil, según muestran los siguientes artículos: – Su director general, el Sr. Lavandeira, también amigo de la explotación y del
desprecio de los derechos humanos más elementales, según se deja ver en este artículo:
¿Creerán accionistas y dirección que Huelva es una sucursal del Congo o de Costa de
Marfil o de Corea del Norte y que todo vale con tal de llevarse la pasta fresquita?
Aquí sólo cabe la paralización cautelar de las presas mientras que no se construya otra
nueva con las mejores técnicas disponibles y su proyecto sea avalado por el CEDEX y
el IGME como organismos capacitados para ello, lo contrario es jugar a la ruleta rusa
con los ciudadanos y el entorno natural de la Cuenca del Odiel, incluidas sus marismas.

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