Rabat relaja los controles para castigar a Sánchez por cambiar de política de inmigración

Opinión del editor
Quinientos y pico hombres jóvenes, musculados, esbeltos, combatientes sin miedo a concertinas, ni a vallas ni a agentes de fronteras entraron ayer por la brava en Ceuta. El número de nacimientos en España ha caído por dejado de las defunciones
de modo que desciende la población del país. En los paises originarios de estos
jóvenes seguidores de don Francisco Pizarro, crecen los nacimientos. Los vasos comunicantes. Son más. Los españoles menos.

Alberto Revuelta

Rabat relaja los controles para castigar a Sánchez por cambiar de política de inmigración
La policía marroquí nos está dejando pasar», aseguran los últimos
subsaharianos en llegar a España.
Radiales, inflamables y cal viva: 22 guardias civiles heridos en el asalto más
violento a la valla de Ceuta
27 julio, 2018 03:50

Sonia Moreno Rabat
Este jueves alrededor de 600 migrantes subsaharianos consiguieron saltar la valla de
Marruecos con Ceuta y llegar a España. Es la mayor entrada por tierra en lo que llevamos
de año. De hecho, a lo largo de todo el 2018 se registró un número inferior al salto de hoy;
571 personas consiguieron librar la frontera escondidas en coches, en los bajos de los
camiones o al despiste librando los controles policiales.
Además, un mayor número de migrantes está arribando a las costas españolas
diariamente desde la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez, y el anuncio de una nueva
política migratoria. El mar es la principal vía de entrada. La misma madrugada del salto a
la valla; fueron rescatados 232 migrantes de 19 embarcaciones en El Estrecho.
A las 6:30 hora española 800 personas consiguieron subirse a la valla. Poco
después, esta periodista de EL ESPAÑOL recibió un mensaje de un migrante desde
Tánger: “Boza free! (Victoria). Inchallah (si Dios quiere) todos nosotros pasaremos en
2018”.
Marruecos/Tánger, ‘La sala de espera’

Este joven es una de los miles de personas que se reúnen en el norte de Marruecos cerca
de las fronteras con la mirada puesta en Europa y con la esperanza de que la izquierda
española sea más permisiva con los africanos. “La sala de espera”, denominan a los pisos
patera o a los bosques donde sobreviven hasta dar el salto o montar en una embarcación.
Suben desde los campamentos de las ciudades grandes en Marruecos para encontrar la
oportunidad de entrar porque es verano y hace mejor tiempo, España tiene un
nuevo Gobierno más concienciado con la migración, y Marruecos tiene menos control
policial.
Cuando les preguntas por qué este año están entrando muchos más freres (hermanos) a
España, no dudan en contestar que “la policía marroquí nos está dejando pasar”. Esa es
la idea que tiene lesvoyageurs -viajeros-, los africanos que han pasado varios países
hasta llegar a 14 kilómetros de España. El nuevo Gobierno del PSOE ha creado una
esperanza cuando anunció pocos días después de la llegada al gobierno una nueva
política migratoria.
Marruecos muestra su poder en la frontera
Rabat quiere hacer notar el papel que juega en las fronteras entre África y Europa ante el
nuevo Ejecutivo español. No le ha gustado que Pedro Sánchez anunciara unilateralmente
la retirada de las concertinas de las ciudades autónomas españolas. Para Marruecos la
frontera con España y Europa está en El Estrecho de Gibraltar. Nunca ha reconocido los
pasos fronterizos de Ceuta y Melilla, que considera “ciudades ocupadas”.
A tratar el asunto viajó el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a Rabat en el
mes de junio. A la salida de una reunión con su homólogo marroquí, fue muy explícito y
repitió en dos ocasiones a los medios que “las fronteras son cosas de dos países y que
quitarán las concertinas, pero con medias alternativas que garanticen el mismo nivel de
seguridad”. También matizó que Marruecos y España son “dos países comprometidos en
el control de los flujos migratorios y nosotros, evidente y razonablemente, vamos a
garantizar en todo momento el mismo nivel de seguridad en las fronteras”.
Ese mismo día, 28 de junio, se celebró en Bruselas la Cumbre Europea sobre Migración.
Y desde Rabat, unos y otros, los ministros españoles y los ministros marroquíes, estaban
expectantes del resultado de la propuesta central del plan comunitario en cuanto a
migración: los campos de acogida para los migrantes expulsados de Europa o rescatados
en el Mediterráneo mientras se procesan sus peticiones de asilo.
“Soluciones fáciles” y “mecanismos contraproducentes”, sostuvo el ministro de
Exteriores Nasser Bourita. Dejó clara su negativa a acoger los centros de internamiento
de migrantes porque “Marruecos siempre ha rechazado este tipo de métodos para
gestionar el problemas de los flujos migratorios”.
La misma política que el PP
A pesar del compromiso de Sánchez de terminar con las devoluciones en caliente, ateniéndose a la legislación internacional que las considera irregulares, las fuerzas de seguridad no habrían recibido ninguna orden al respecto. La Guardia Civil reprimió el salto
durante una hora como lo venía haciendo con el gobierno del Partido Popular. Además,
expulsó a Marruecos a los migrantes que detuvo en la valla, alrededor de 200, tras ser
atendidos por la Cruz Roja.
Al mismo tiempo, la ONG Caminando Fronteras denunció que más de 300 migrantes
rescatados por la Marina marroquí en El Estrecho fueron trasladados al sur del país la
misma jornada. Igual destino les espera a los 200 migrantes que no consiguieron saltar la
valla. Después de declarar en la comisaría, serán enviados a las zonas desérticas. Así
Marruecos estaría alejando alrededor de 500 personas de la frontera en un mismo día. En
una semana, cuando reúnan algo de dinero, cogerán buses y trenes de vuelta al norte del
país para seguir intentando llegar a la Europa soñada.
En Marruecos siguen recalando miles de personas que llegan a través de Argelia tras el
cierre de la ruta por Libia. Esto ya lo mencionó el ministro de Asuntos
Exteriores, Josep Borrell: “Es de prever que aumenten las entradas porque la vía Libia
está más cerrada”.
Las autoridades marroquíes presumen de haber convertido el país de tránsito en un país
de acogida con dos procesos de regularización en 2014 y 2016. Sin embargo, los
migrantes se quejan de “racismo” y siguen soñando con vivir en Europa.
El PSOE tiene pendiente con Marruecos otros asuntos que en ocasiones anteriores
también han hecho enfadar al país magrebí, y abrir sus fronteras a la migración, como es
el acuerdo de Pesca, suscrito en papel por Marruecos y la Unión Europea esta semana,
pero que ahora tiene que ser ratificado en los parlamentos. Por el momento, el ministerio
de Agricultura y Pesca prepara las subvenciones para los pescadores españoles que
faenan en aguas atlánticas porque al menos hasta noviembre no pescarán en Marruecos.

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