La noticia es el dinero a Libia, no un barco lleno de inmigrantes

Publicado originalmente en Publico.

11 JULIO, 2018

Este martes Italia denegaba el acceso a sus puertos al carguero
mercante Vos Thalassa, que llevaba a bordo a 66 inmigrantes
recogidos en una embarcación a punto de naufragar en aguas
mediterráneas. La semana pasada se confirmaba el cierre de puertos mediterráneas. La semana pasada se confirmaba el cierre de puertos
en Italia y Malta a embarcaciones de onegés de rescate en el
Mediterráneo. El vicepresidente italiano, Matteo Salvini, daba
inmediatamente unas declaraciones tajantes: “Mientras siga habiendo
gente que ayude a los traficantes a hacer su trabajo, los viajes
seguirán y con ellos las muertes. Y estoy harto de ver a gente inocente
morir. Hay que dejar que las autoridades libias, reconocidas
internacionalmente, hagan su trabajo.”
Salvini tiene razón. Es cierto que los
viajes en patera los organizan mafias
que se lucran metiendo a centenares de
personas en barquitos que apenas
tienen capacidad para albergar a unas
decenas. Es cierto que las autoridades
libias, que forman parte de un gobierno
fallido, cuentan con el reconocimiento y
el apoyo internacional liderado por la
Unión Europea. Es cierto que si el total
de las barquitas se hundieran o fueran
rescatadas por los guardacostas libios,
llegaría un momento en que dejarían de
salir.
Las oenegés se empeñan en solicitar que se cumpla la obligación de
socorro en el mar y otras hablan de ayuda humanitaria. Pero la
respuesta oficial siempre es la misma: no se trata de omisión de
socorro, se trata de que esa ayuda la brinden nuestros compañeros
libios, que para eso les pagamos. Y les pagamos mucho dinero. El
pasado viernes la Comisión Europea aprobó una inversión adicional en
Libia de 29 millones de euros para “la protección de los refugiados y
los migrantes en los puntos de desembarco, los centros de
internamiento, las zonas desérticas del sur y las ciudades.”
Efectivamente Libia tendrá más dinero
para controlar sus costas y para hacer
más campos, de esos que Macron,
Pedro Sánchez y Salvini consideran
indispensables para gestionar los flujos
migratorios que tanto asustan al
desinformado electorado, y al resto del
tejido social de nuestro continente. Y así
la Union Europea está financiando
ayuda humanitaria delegada a un país
que está siendo estudiado en el marco
de una posible declaración de crímenes de lesa humanidad. No existe
duda alguna de que en Libia se está torturando, esclavizando,
asesinando a los inmigrantes que llegan, de modo que, siguiendo una
sencilla regla de tres, no debería existir ninguna duda de que la Unión
Europea está pagando para que se torture, se esclavice y se asesine a
los inmigrantes que llegan a Libia.

En realidad los gobiernos de la Unión
Europea lo tienen muy claro. Los 29
millones de euros para Libia forman
parte de los recién aprobados 90,5
millones que vienen a añadirse a los
millones ya invertidos hasta la fecha
para que Libia, Túnez y Marruecos
eviten los movimientos de inmigrantes.
Ese dinero sale de las arcas públicas que alimentamos todos los
ciudadanos con nuestros impuestos. Paradójicamente, muchos de
esos ciudadanos también invierten grandes cantidades de su dinero
en financiar a terceros, organizaciones cuya finalidad es socorrer a los
que lo necesitan y/o defender los derechos más básicos de aquellos
más débiles, que son los afectados directos de estas políticas
inhumanas de gestión migratoria. Pero las organizaciones
subcontratadas para hacer el bien solo tienen capacidad para poner
parches. La única forma real de acabar con estas muertes,
sufrimientos e injusticias es aceptar que las personas hemos migrado
siempre y lo seguiremos haciendo, aceptar que la migración forma
parte de la esencia misma del desarrollo y la evolución de nuestra raza
humana y, sobre esta base, plantear políticas migratorias que
gestionen los flujos de personas desde el respeto más profundo de los
derechos humanos. Amén.

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