“La solución política para Cataluña no puede ser unilateral

Publicado originalmente en El Pais

En vísperas del juicio en el Supremo, desde la cárcel, el exvicepresidente de la Generalitat declara que las salidas al conflicto catalán “deben ser de carácter multilateral” y que no renuncia a la independencia

El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras i Vies (Barcelona, 1969) es un político en situación extraña: es hoy el dirigente con más peso en la escena catalana, mucho más que el ya borroso Carles Puigdemont y que el declinante Quim Torra. Y al mismo tiempo, el que menos margen de maniobra tiene.

Vive entre rejas, en la cárcel catalana de Lledoners, cerca de Montserrat. Modernísima y de régimen tolerante, pero cárcel al cabo. En pocos días será juzgado por el Tribunal Supremo por presunta rebelión, en la causa del procés.

La fiscalía pide para él 25 años de reclusión. Solo este guarismo le convierte en el líder clave del mundo independentista. Y también su pétrea fe. En sí mismo, lo que disimula con modos de apariencia franciscana. Y en la religión católica: otra rareza, tratándose Esquerra del partido histórico de la masonería.

Parece estar en transición con su propia trayectoria, pues empieza a sumar distintos grises sin abandonar el blanco y el negro. Se manifiesta en esta entrevista, por vez primera de forma categórica, contra el unilateralismo como solución para Cataluña, y en favor de la multilateralidad.

Pero evita la autocrítica y niega una y otra vez haber actuado ilegalmente. Se inclina (sin ordenarlo a los suyos) por apoyar el presupuesto de Pedro Sánchez, pero le reclama más gestos. Reconoce el fracaso de la aventura levantisca del otoño de 2017, aunque sigue defendiendo el objetivo de la independencia. Pero se muestra dispuesto a encontrar “otro mecanismo”.

Algo más flaco, con el pelo a lo recluta, siempre sonriente tras el cristal del locutorio, no rehúye ninguna pregunta, dúplica ni réplica, porque esta es una conversación infrecuente, sin guion previo, nada de los manidos cuestionarios. Le flanquea un rato su colega el exconsejero Raül Romeva, entre un bullicio lateral de políticos presos y abogados solícitos.

Pregunta. ¿Qué hará ERC en la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE)?

Queremos ayudar [a los Presupuestos] y espero que todo el mundo también

Respuesta. Queremos ayudar a todos y con todo, y espero que todo el mundo quiera ayudar. Pero el Gobierno debe saber que los derechos democráticos ni se compran ni se venden.

P. Pero ¿apoyará el presupuesto, o al menos su tramitación?

R. Depende de lo que haga el Gobierno y de si entiende el verdadero sentido de la democracia.

P. ¿Cree que el Gobierno no entiende la democracia?

R. Con ello quiero decir que no reprima los derechos, como el derecho de Cataluña a decidir libremente su futuro.

P. Lo que ha presentado es un presupuesto que puede beneficiar a Cataluña y a toda España. ¿Esto no lo pone en la balanza?

R. Nosotros estaremos para ayudar en todo aquello que favorezca los intereses de los ciudadanos. Esperamos poder ayudar, y esperamos que todo el mundo quiera ayudar.

P. ¿Puede concluirse que no habrá enmienda a la totalidad?

R. Sí, pero ello depende de lo que haga el Gobierno.

P. ¿Qué puede hacer el Gobierno para que ello no ocurra?

Si fracasar es estar encerrado en prisión, hemos fracasado

R. Puede poner en marcha la mesa de diálogo con la Generalitat para buscar salidas políticas a la cuestión catalana.

P. Si usted fuera un pensionista catalán ¿no le molestaría que peligre la subida de sus ingresos por falta de apoyo político?

R. ERC seguirá siendo el máximo defensor de los pensionistas. Cualquier propuesta que se quiera hacer en este sentido se puede hacer dentro o fuera del marco presupuestario.

P. No hay margen de ingresos fuera de los Presupuestos.

R. Por eso votamos a favor de la nueva senda de déficit, para facilitarlo.

P. ¿Ve posibilidades de aprobar los presupuestos catalanes?

R. Dependerá de la voluntad de quienes se sienten a negociar con nosotros.

P. La responsabilidad siempre es de otros, según usted. En Madrid, del Gobierno; y en Cataluña, donde ustedes gobiernan, la responsabilidad es de la oposición.

R. Lo que está ocurriendo en Cataluña, en el fondo, es un reflejo de lo que está pasando en toda Europa, con el auge de la extrema derecha. Los independentistas somos su primer objetivo, lo demuestra que ejerza la acción popular judicial contra nosotros. Siempre estaremos al lado de quienes quieran defender los valores democráticos y europeístas.

P. Si no hay Presupuestos lo más probable es que haya elecciones. ¿Se sentirían más cómodos con un Gobierno central de otro signo, apoyado eventualmente por la extrema derecha?

R. No nos sentiríamos más cómodos porque la extrema derecha nos está persiguiendo en los tribunales. Somos una garantía de defensa de la democracia, y esperemos que el Gobierno nos permita continuar defendiéndola.

P. La exconsejera Dolors Bassa, también en prisión y de su partido, ha pedido no dejar caer al Gobierno de Pedro Sánchez.

No renuncio a la independencia. Otra cosa es el mecanismo

R. Ella tiene toda mi comprensión, apoyo y cariño. No tenemos ninguna para los que quieren poner en riesgo la democracia.

P. ¿Le preocupa la deriva a veces violenta de algunos sectores independentistas como los CDR?

R. El conjunto del independentismo catalán ha dado constantes muestras de compromiso con el pacifismo. Estoy seguro de que seguirá siendo así. Hasta ahora quien ha actuado con violencia ha sido la Policía Nacional durante el referéndum del 1 de octubre.

P. ¿Y el hecho de que el presidente de la Generalitat animara a los CDR a “apretar”?

R. No acostumbro a opinar sobre lo que dicen otros.

P. En cualquier caso, los CDR también han dado muestras de comportamiento violento, como el día que quisieron entrar por la fuerza en el Parlament.

R. Reitero, nuestro compromiso con el pacifismo y la no violencia es firme.

P. ¿Puede solucionarse la cuestión política catalana por la vía unilateral como defendió la Generalitat y su partido?

R. Estoy comprometido con el bilateralismo y con el multilateralismo, con un diálogo abierto. Los grandes problemas a los que nos enfrentamos, ambientales, políticos y también el de Cataluña superan el ámbito de decisión de los Estados. Ningún gran conflicto es estrictamente unilateral, las soluciones deben ser de carácter multilateral, también el catalán.

P. Entonces, descarta una solución unilateral para Cataluña.

R. O es multilateral o no tiene solución.

El contexto cambia. No renunciamos a nuestros valores. Las leyes no son eternas

P. Pero en otoño de 2017 ustedes actuaron unilateralmente, es decir, prescindiendo del Estado de derecho, de la legislación vigente. ¿Para cuándo podemos esperar del liderazgo republicano una revisión política y una autocrítica de las políticas unilaterales que han practicado y que eran contrarias al orden legal?

R. Jamás hemos actuado contra la legalidad vigente, jamás la hemos vulnerado. Estamos convencidos de que no se ha vulnerado la legalidad. Convocar un referéndum no es ilegal, fue excluido del Código Penal de forma explícita. No hemos cometido ningún delito. Y yo no soy un enemigo de España. He dicho muchas veces que quiero a España, a sus gentes y a la lengua española.

P. El 6 y 7 de septiembre de 2017, con la aprobación de las “leyes de desconexión”, vulneraron al menos el artículo 222 del Estatut, según el que se necesitan dos tercios para modificarlo.

R. Nosotros no estábamos modificando el Estatut en aquel momento. Y por tanto carece de sentido invocar el artículo 222 para aquella coyuntura.

P. Al revés, ustedes hacían mucho más que reformarlo, lo eliminaban, cambiaban el statu quo, imponían una transición a la independencia. Desde el Derecho Romano, quien no puede lo menos no puede lo más.

R. La reforma del reglamento que lo permitió fue impugnada, y luego validada por el propio Tribunal Constitucional (TC).

P. Y cuando el Tribunal Constitucional prohíbe abiertamente la celebración del llamado referéndum, ustedes siguen adelante. ¿Tampoco desobedecieron?

R. Los tribunales constitucionales occidentales, cuando hablan, es siempre ex post, no ex ante. Validan o invalidan actuaciones que ya se han producido, y no prohíben los debates parlamentarios. El TC no podía tomar una decisión anterior a algo que no había ocurrido.

Nuestro compromiso con el pacifismo y la no violencia es firme

P. Después de la consulta, el 27 de octubre, el Govern decide proclamar la independencia, con usted defendiendo esta línea. ¿Se dejarían arrastrar de nuevo hacia posiciones unilaterales por la presión de la calle?

R. En el marco en el que nos encontrábamos, después del referéndum, nosotros decidimos seguir trabajando en la vía de la negociación, pero no encontramos a nadie al otro lado. En Canadá, tras un referéndum convocado unilateralmente, el Tribunal Supremo lo que hizo fue vehicular la demanda, no castigarla, porque las cuestiones políticas se tratan políticamente.

P. Pero, ¿Por qué tanto miedo a la rectificación? Francesc Macià renunció a la independencia y Lluís Companys al confederalismo, sin miedo a que les llamaran traidores. Y reforzaron su liderazgo. Una vez fracasada la estrategia de 2017 ¿por qué no enfocan sus demandas de otra forma sin renunciar a sus ideas?

R. Si por fracasar entiende estar encerrado en una cárcel, pues sí, hemos fracasado, estamos en prisión.

P. No se trata de renunciar a unos valores, sino de cambiar los métodos. ¿Por qué no?

R. Nosotros, en ERC, somos coherentes. Votamos contra la Constitución del 78 y el Estatuto de 2006. Si me dicen que lo que hay que hacer es encontrar otro mecanismo, discutir qué mayoría es necesaria y asuntos sobre las formas, se puede hablar de ello. Y pese a estar en la cárcel no dejamos de defender el principio. En la historia, muchos objetivos políticos han chocado con obstáculos, y no por ello sus impulsores han desistido de ellos. Nosotros insistimos en la vía democrática para la independencia. Nos ampara la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

P. ¿De verdad quiere usted ser líder de Cataluña?

R. Yo quiero ayudar a la gente en lo que pueda.

El aparato del Estado no podía resistir la tentación de encarcelarnos

P. A veces un líder tiene que contrariar la pulsión de su gente, como hizo el comunista Palmiro Toigliatti en 1944 en la Svolta di Salerno, que dio paso a un Gobierno de unidad nacional. Le acusaron de “monarquista”, pero construyó un gran partido italiano y europeo.

R. Supongo que debo entender eso como un elogio a Togliatti.

P. A la capacidad de liderazgo. También el democristiano Helmut Kohl supo discrepar de sus bases cuando el acceso al euro.

R. Todos esos eran contextos distintos. En cualquier caso, las instituciones y las leyes no son eternas, se modifican por otras. Será un placer hablar de ello con los demócratas españoles.

P. ¿Cómo lo hace para seguir ejerciendo de padre de dos hijos pequeños en una situación así?

R. A mis hijos, en los 15 meses que he estado en prisión, les he visto una veintena de veces, por un breve espacio de tiempo en cada ocasión. En total no habremos estado juntos más de 30 horas. Lo intento paliar con cartas y cuentos que les escribo. Y tenemos suerte de la buena gente que nos está ayudando.

P. ¿Calculó en algún momento que iba a verse en esta situación?

R. Yo siempre tuve presente que el aparato del Estado no podría resistir la tentación de encarcelarnos, si tenía esa oportunidad. Y así lo hizo. Pero la prisión, en nuestro caso, forma parte del testimonio de los valores democráticos que defendemos. Ahora toca defenderlos en estas circunstancias, que son más difíciles.

“LE PIDO AL SUPREMO QUE REVISE EL WHATSAPP DE COSIDÓ”

P. Su estrategia de defensa ante el juicio del Tribunal Supremo incide sobre todo en aspectos políticos más que jurídicos. ¿No es arriesgado dada su situación?
R. No, porque nosotros defenderemos cuestiones como que convocar un referéndum no es delito.
P. Insistimos, se conculcó el Estatuto de Autonomía.
R. Esto es su opinión.
P. ¿Recurre a una defensa más política porque no ve opciones de éxito en una defensa más juridicista?
R. No, porque consideramos que lo que hacemos es lo más adecuado. Porque los diputados son inviolables en sus decisiones. Y así actuamos en el Parlament.
P. Sí, pero también los gobiernos están sujeto a la ley.
R. ¡Pero si nos acusan de proclamar la república, y la decisión ni siquiera apareció en el Diario Oficial, contra lo que afirmó el fiscal!
P. ¿Qué le piden al Tribunal Supremo, si ya han intentado desacreditarlo?
R. El nuestro no será un juicio justo porque hasta ahora tampoco lo ha sido, ni en el procedimiento ni durante la instrucción. Sí le pediría por ejemplo, que revise el mensaje de Whatsapp que el senador Cosidó envió a los miembros de su grupo, del PP, sobre lo de “controlar el Tribunal Supremo desde detrás”. Más allá de esto, dudo de que pueda pedir nada más, creo que podría llegar a ser contraproducente.
P. ¿Confía en la absolución?
R. Yo solo puedo decir que yo y mis compañeros somos inocentes. Y no podemos contar con que el nuestro sea un juicio justo.

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