La inteligencia de los otros

¿Quién es Juan Guaidó?
Artículo que Oscar Fortin ha enviado directamente y en exclusiva a ATRIO

Después un año de su autoproclamado como presidente por ínterin de Venezuela realizamos que es una creación original que viene directamente del Imperio. Se trata de un personaje totalmente nuevo en el mundo de las democracias. Basta que el Imperio lo reconozca como presidente para que lo sea de inmediato. Por supuesto, todos los aliados del imperio se solidarizan tras este nuevo personaje que puede transformase en Presidente de un país sin tener que pasar por la vía electoral.

Lo que no se dice es que todo este montaje se realiza fuera del derecho internacional y del derecho del país correspondiente. De hecho, las Naciones Unidas no reconocen a este personaje que se improvisa presidente de un país. En el caso de Guaidó, son más de 140 estados que no lo reconocen en sus pretensiones.

En estos días de su primer año como autoproclamado presidente en ínterin, se da una imagen internacional al visitar a los países aliados de Washington en este caso. A pesar de una prensa servil a los intereses del Imperio, su personaje aparece cada vez más como un payaso. La gran mayoría de los países del mundo y las Naciones unidas no reconocen en ese payaso el personaje político que se atribuye.

Todo eso está relacionado a una elección, la de 20 de mayo que la oposición presidencial no podía ganar, sencillamente por falta de apoyo popular. El gobierno revolucionario tenía una buena oportunidad para realizar una elección ganadora. La oposición lo sabía y trataron de disuadir a la población de ir a votar. Una técnica utilizada en otras ocasiones, como fue el caso de las elecciones del Consejo Nacional constituyente. En esa operación, para disuadir a los votantes a no votar, aparecieron las fuerzas de la oposición con la cual se identifica el episcopado venezolano y los países del club de Lima. Por ejemplo, Canadá no dio permiso a la entrada de las urnas venezolanas en la embajada y en los consulados para que los venezolanos y venezolanas que viven en Canadá pudieran votar. Una decisión que va en contra las normas internacionales.

Es triste que el Vaticano y el episcopado venezolano se presten a dar valor a un personaje que no tiene fundamento en la Constitución que el pueblo de Venezuela se dio. Las Naciones Unidas y la gran mayoría de los estados del mundo reconocen a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela.

No hay otro camino que el respeto de la Constitución del país y del voto mayoritario del pueblo hacia sus gobernantes. El intervencionismo de Washington va en contra de la carta magna de las N.U. y no pueden ser defendidas por instituciones que se dan como regla, el respeto de los derechos de las personas y de los pueblos.

A los obispos venezolanos que lloran y sufren por el dolor de la miseria en que vive el pueblo les digo que abran los ojos para ver en ese sufrimiento del pueblo una gran responsabilidad de Washington. Si son sinceros, sabrán denunciar las sanciones y la guerra económica que daña tanto a Venezuela y a su pueblo. A menudo se expresa el cardenal Porras sobre su sufrimiento al ver tanto dolor en el pueblo, pero no dice nada de los que aplican sanciones y muchas otras trampas para que el pueblo sufre.

Todo es un montaje de Juan Guaido, del episcopado venezolano y de Washington para que el régimen chavista deje su asiento al imperio y que ese servil personaje dirije a todos y a todas.

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