OPINIÓN DEL EDITOR DEL 28/05/2020

Hace 5.000 años una erupción del volcán de La Corona, en Haría en Lanzarote, produjo un tunel que va desde el mismo crater hasta un kilometro y medio desde la costa por debajo del mar. Por allí está la isla de La Graciosa que ha tenido el honor de perfilarse en fase de revista desde el comienzo del abandono del confinamiento. Al tramo submarino al que me refiero se le conoce como túnel de La Atlántida. La mencionó Platón que recogía la leyenda tras el hundimiento de la civilización minoica y tambén se la conoce como «el continente perdido». Oyendo la noticia del aumento del numero total de fallecidos y de las explicaciones del MoMo (otro invento incomprensible para ciudadanos del común, o sea de los que fusilaron los soldados de Murat el 2 de mayo de 1808 y sus herederos) y viendo y oyendo el desprecio de no pocos diputados, asistentes a la sesión de hoy en el Congreso, con el que se han comportado el primer dia de luto nacional en recuerdo de los muertos por el SARS-CoV-2, he pensado que deberíamos enviarlos directamente al túnel de La Atlantida para que buscaran allí otro continente. Y si tuvieramos suerte podrían quedarse en la cueva de Los Verdes, cerca del volcán a escapar de los corsarios que atacan el país, como hacían los habitantes de la región conejera entre los siglos XVI y XVIII. Siempre estaríamos mejor si estas señoras y estos caballeros permanecieran allí. Alberto Revuelta.

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