Si como ciudadanos queremos dejarnos engañar tenemos perfecto derecho a hacerlo. Por eso desde marzo en que las mascarillas se convirtieron en oscuro objeto de deseo estamos pagando un impuesto de un 21% al comprarlas para usarlas obligatoriamente pues si no las usamos nos multan. Negocio redondo para Hacienda. Mentira podrida para los gobernantes elegidos democráticamente por unos ciudadanos cada vez más estultos. La ministra de Hacienda, que para más inri es médica de profesión, ha venido contando con el descaro habitual en ella que Bruselas – una especie de dios tronante en Babilonia de los asirios – no permitía rebajar ese impuesto. Era mentira. Bruselas había dicho que no iba a sancionar a los Estados que rebajaran el tipo de ese Iva. Ahora lo prometen bajar. Mientras tanto nos han engañado. No lo olvidemos.

Alberto Revuelta 7)

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