26 de octubre de 1977, el gobierno español y la oposición firmaron un acuerdo económico y social, y dos días después otro político, conocidos como Pactos de la Moncloa. Gracias a ellos pudimos echar a andar con cierta elegancia económica y social, tras el cambio producido al morir el general Franco. Y otro 26 de octubre, éste de 1979, quedaron refrendados en sendas consultas y por amplísimas mayorías los Estatutos de Autonomía de Cataluña y del País Vasco. Aunque desmemoriados, es menester recordarlos para no creer en espasmos cerebrales de malvendedores de historias tergiversadas , con títulos universitarios algunos. Mientras un niñico  ingresó muerto y otros cinco casi en el hospital ,  al rescatarlos de una patera rumbo a Canarias tras pasar 54 días de travesía,  los últimos sin agua y sin alimentos. Esa historia, de hoy, debería apretarnos las entretelas del alma. Puestos a recordar hagámoslo con el medio millón de niños iraquíes muertos a causa, directamente, de las sanciones impuestas por los Estados Unidos de América contra Iraq, bajo Sadam Hussein, y que llevaron a afirmar en una entrevìsta televisada a Madeleine  ALBRIGTH, secretaria de Estado de Bush que valían la pena ya que habían conseguido hacer tambalear al dictador y conseguir combustible fósil. La UE, y España, nosotros, con ella, parece que pensamos igual con los muertos en el Atlantico. La impasibilidad del Estado español, de los estados de la UE, hiede a la putrefacta alma de Albrigth.

Alberto Revuelta

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