Un vídeo de 15 minutos y PowerPoints: así entrena la UE a los “guardacostas” libios

Técnicas de interrogación, análisis de documentos o recomendaciones sobre cómo informar de un incidente. La Unión Europea ha reiterado la importancia del respeto a los derechos humanos con los refugiados en el marco de la operación Sophia, actuación que pretende desmantelar las redes de tráfico de inmigrantes en el mar Mediterráneo. En cambio, la formación que ofrece a los “guardacostas” libios, encargados del proceso en alta mar, cubre de forma residual el trato humano con las personas interceptadas.

Así lo demuestran los documentos publicados por la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costes (Frontex) a raíz de una solicitud de acceso a la información presentada por la organización no gubernamental Access Info. Entre los documentos liberados se encuentran una veintena de presentaciones en pdf y un vídeo de un cuarto de hora en los que se incide en cómo identificar a las personas interceptadas.

Además de contexto y generalidades sobre las razones que llevan a una persona a huir de su país y atravesar el mar Mediterráneo, en los documentos apenas se divulga información sobre la protección de los derechos humanos de las personas interceptadas. El grueso de los contenidos está dedicado a técnicas para interceptar e identificarinmigrantes. Para Access Info, una parte ínfima se dedica a instruir sobre la protección de los derechos humanos.

Instantánea de una de las presentaciones con las que instruyen a los 'guardacostas' libios

Instantánea de una de las presentaciones con las que instruyen a los ‘guardacostas’ libios

Por su parte, Òscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms, una ONG de ayuda y salvamento de refugiados en el mar Mediterráneo, ha podido comprobar en pleno mar Mediterráneo cómo esa formación es escasa e inexistente. Considera que “llamar ‘guardacostas’ a un grupo armado de un país como Libia que no tiene Estado (está inmerso en una guerra civil de dos grupos que reclaman el Gobierno) y sin ni siquiera formación en salvamento es llamarles mucho”.

A esa ausencia de formación ha contribuido el vídeo divulgado por Frontex. En él aparece un tal Dirk Calemyn, agente de la policía federal belga, en diferentes escenarios como las calles de Bruselas, un centro comercial o la boca de metro. Al comienzo, teoriza sobre la violación de derechos humanos que sufren las personas que tratan de cruzar el Mediterráneo y de la importancia que tiene la labor de guardacostas ya que sólo contarán con “una oportunidad” para salvar a esas personas.

Además, realiza una introducción a la directiva europea sobre protección de las víctimas y diferencia entre contrabando y tráfico de personas. A mitad del vídeo, su discurso se centra única y exclusivamente en técnicas para interceptar e identificar a los inmigrantes. Para ello, pide que los guardacostas se fijen en los pequeños detalles para reconocer a las víctimas del tráfico de personas. No hay rastro de cómo proceder, en base a los derechos humanos, una vez realizado el arresto.

Críticas al sistema de detención en Libia

La publicación de los documentos coincide con la preocupación expresada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUR), Zeid Ra’ad Al Hussein, que denunció “la falta de humanidad con la que se trata a los refugiados” interceptados por el personal libio. “El sistema de detención de inmigrantes en Libia no funciona, solo las alternativas a las detenciones pueden ayudar y preservar la dignidad de estas personas”, afirmó Al Hussein. Además, reiteró que la comunidad internacional no puede mirar para otro lado cuando se ha detectado que la intervención de la UE y sus estados miembros no ha reducido los abusos sufridos por los inmigrantes debido al rápido deterioro de la situación en Libia.

De hecho, las cifras de desaparecidos y fallecidos en el mar Mediterráneo no son alentadoras. La operación Sophia ha reducido el flujo de llegadas a través del mar Mediterráneo. En cambio, según datos de ACNUR, en su haber también cuenta con un número similar de víctimas a las de los años 2014 o 2015.

 

Sobre el panorama en el país del Norte de África, Camps ha vivido en sus propias carnes el ‘modus operandi’ de este grupo libio. “Cuando estás en un rescate te ordenan que no intervengas”, afirma. De hecho, “esta ultima semana no nos permitieron hacer un rescate en aguas internacionales y en más de una ocasión han disparado contra nosotros” en una operación de salvamento. “Siguen usando las mismas malas praxis, no llevan chalecos salvavidas para los refugiados y van a super armados. Si tu misión es salvar vidas, ¿por qué actúas así?”.

En relación con el respeto a los derechos humanos del grupo libio su experiencia es nula. “No nos han permitido dar asistencia sanitaria a personas que lo necesitaban; se las han llevado sin que nuestro equipo médico pueda atenderlas”, relata. En cambio, “ellos usan la violencia, la agresividad para interceptar a las embarcaciones cuando saben que ninguno de los refugiados lleva chaleco salvavidas ni sabe nadar”.

También el Comisionado por los Derechos Humanos del Consejo de Europa ha mostrado su preocupación y ha solicitado al Gobierno de Italia que especifique qué tipo de operaciones de apoyo realizan los guardacostas libios.

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Artículos y opinión. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.