Ian Morris: “Las guerras nos han hecho más ricos, más seguros y más pacíficos”

Hay gente p’a to y este historiador mantiene la teoría que reproducimos para contribuir a pensar, que no vìene nunca mal.

UNA INVESTIGACIÓN A LA CONTRA

Ian Morris: “Las guerras nos han hecho más ricos, más seguros y más pacíficos”

 El Pais

Treinta mil caledonios armados escucharon aquel amanecer a su comandante Calgaco en el monte Graupio, allí donde las tierras altas se deslizan hacia el frío mar del Norte: “¡Escuchadme! Vivimos en los confines del mundo. Somos los últimos hombres libres sobre la faz de la Tierra. Los romanos roban, matan y violan y a eso lo llaman gobierno! ¡Es mentira! ¡Convierten cuanto pisan en tierra baldía y lo llaman paz!“. Unas horas después aquellas palabras se habían perdido entre el estruendo de las espadas. Las legiones romanas de Agrícola reinaban sin apenas pérdidas en un campo de batalla sembrado con más de 10.000 cadáveres caledonios, uno de ellos probablemente Calgaco. El resto había huido. Táctito, que se casaría con la hija de Agrícola escribe: “un terrible silencio se había posado en todas partes. Las colinas estaban desiertas, las casas humeaban en la distancia y nuestros exploradores no encontraban a nadie”. Parecía cumplirse así el fúnebre vaticinio de Calgaco.

Y, sin embargo, cuando las tropas romanas se retiraban a sus cuarteles de invierno y recorrían territorios conquistados hacía décadas “veían campos bien labrados, pueblos hirviendo de actividad y comerciantes ansiosos por venderles sus productos. Los granjeros prósperos bebían vinos procedentes de la capital en finas copas importadas y los antiguos salvajes guerreros britanos habían intercambiado sus fuertes por lujosas villas. Llevaban togas que ocultaban sus tatuajes y enviaban a sus hijos a clases de latín”. Una historia que, según defiende Ian Morris en ‘Guerra, ¿para qué sirve?’ (Ático de los Libros), nos ofrece un estupendo y lúgubre resumen del problema que su último libro trata de resolver.

Ian Morris (Stoke-on-Trent, Reino Unido, 1960) es uno de los más imaginativos, osados y divertidos historiadores actuales. Se doctoró en Cambridge y hoy imparte clases de Arqueología y Cultura Clásica en Stanford. Su gran libro hasta la fecha regresaba a la gran pregunta de la historiografía actual con un puñado impagable de nuevas ideas. El título es claro: ‘¿Por qué manda Occidente…por ahora?’ (Ático, 2014). El último se ocupa ahora de la guerra para elaborar un políticamente muy incorrecto elogio del secular hábito de matarnos entre nosotros. Y lo hace cargado de historias, de batallas, de estrategias militares que nacen, vencen y son sustituidas por otras más eficaces, de excursos a la biología evolutiva o la geopolítica de bloques. La tesis puede resumirse así: la guerra que llama “productiva” genera estados más grandes y prósperos con menor propensión a la violencia. La propuesta exige más de una, y de cien, explicaciones, matizaciones, adendas… Procedamos.

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