¿Qué momento es el preciso para llevar a cabo la batalla y detener la mutilación genital femenina en África?



Publicamos este documento sintetizado y traducido por Isabel Tello, colaboradora del Comité

¿Qué  momento es el preciso para llevar a cabo la batalla y detener la mutilación genital femenina en África?

El 6 de febrero, las Naciones Unidas invitarán al mundo a unirse a la batalla para reducir la práctica de la mutilación genital femenina (MGF). FGM es la eliminación ritual, parcial o completa, de los genitales femeninos externos. Se estima que 200 millones de mujeres y niñas en 30 países, la mayoría de ellas africanas, han sido «cortadas».

Esta práctica tiene sus raíces en la desigualdad de género y su objetivo es controlar la sexualidad femenina. Por lo general, la inician y realizan mujeres que temen que sus hijas «sin cortes» estén expuestas a la exclusión social.

Se han emprendido muchas iniciativas locales en todo el continente africano para frenar esta práctica peligrosa, que amenaza los derechos de las mujeres, los cuerpos y la salud física. Algunos de estos esfuerzos son realizados por mujeres que han sufrido MGF, o incluso que lo han infligido a otros.

Aja Babung Sidibeh, por ejemplo, era una mutiladora genital femenina en su isla natal de Janjanbureh, en Gambia. Hoy en cambio, está activamente involucrada en la lucha para detener esta práctica. En abril de 2014, hizo estas declaraciones:

“Si hubiera sabido primero lo que sé hoy, nunca hubiera circuncidado a una sola mujer. Hemos causado tanto sufrimiento a muchas hijas y esposas. Si mis abuelos supieran lo que sé hoy, nunca habrían circuncidado a una mujer. La ignorancia es el problema principal.

Las MGF están profundamente conectadas con algunas costumbres y tradiciones presentes en África, pero también se practican en otros lugares, como en Oriente Medio y en Asia. En Malí y Senegal, las esposas de los herreros son generalmente ejecutoras de estas prácticas, mientras que en otros países las realizan las parteras tradicionales.

Si bien la propagación de la mutilación genital femenina en los últimos 30 años ha disminuido, no todos los Estados han progresado en este sentido. Por ejemplo Guinea: aunque está prohibido por ley, la práctica de la mutilación genital femenina es generalizada: el 97% de las mujeres y niñas de entre 15 y 49 años han sido mutiladas, según lo indicado en el informe de las Naciones Unidas de 2016, que examina el impacto de la mutilación genital femenina y la circuncisión. La MGF está presente a gran escala en cada una de las cuatro regiones naturales de ese país y en cada grupo étnico, religión y círculo socioprofesional. Si bien la práctica disminuye internacionalmente, una encuesta nacional sobre demografía y salud, realizada en 2012, ha detectado un ligero aumento en la propagación de la MGF en Guinea desde 2002. El país es el segundo en el mundo por la propagación de la mutilación genital femenina, después de Somalia .

Las Naciones Unidas han denunciado esta práctica desde la década de 1970. Alrededor de 15 Estados aprobaron leyes, celebraron conferencias y redactaron informes, pero sin cambios significativos. Por ejemplo, en la década de 1960 Guinea aprobó una ley que condenaba al mutilador, al trabajo forzado de por vida. Si la mujer sujeta a MGF muere dentro de los 40 días de la operación, la persona que ha llevado a cabo la práctica de la ablación, es condenada a muerte. Sin embargo, la ley nunca se ha puesto en práctica.

Somalilandia

En Somalilandia, una región separatista de Somalia, el caso de Edna Adan Ismail demuestra la terrible fuerza de esta tradición y los esfuerzos para ponerle fin. Edna, nacida en el seno de una familia de médicos de la alta burguesía del país, tenía ocho años cuando fue circuncidada. El objetivo de esta operación, según los miembros de su familia, era reducir el deseo sexual que experimentaría al crecer, disminuyendo así las posibilidades de promiscuidad y asegurando que sería «digna de estar casada».

Edna dice que su madre la obligó a circuncidarse, a pesar de la firme oposición de su padre, que estaba ausente el día que fue mutilada. Cuando se dio cuenta de que el acto se había llevado a cabo en su ausencia, su padre rompió a llorar, desesperado por no poder proteger a su hija.

Desde entonces, Edna se ha convertido en una activista convencida en la batalla contra la MGF. A pesar de las ventajas injustas de los hombres, Edna asistió a una universidad inglesa y se convirtió en la primera enfermera y partera de su país (hay video)

Más tarde, Edna logró construir una clínica ginecológica, el Hospital de Maternidad Edna Adan, gracias al apoyo de muchos donantes.

El 97% de las mujeres tratadas en esta clínica fueron sometidas también a  otra forma de mutilación atroz: la infibulación.

Las consecuencias sobre la salud sexual de estas mujeres constituyen un crimen contra la humanidad. La infibulación a menudo causa una hemorragia que conduce a la muerte de la mujer o a complicaciones graves.



 

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