Las pérdidas de memoria. ¿Dónde están las llaves?

Las pérdidas de memoria. ¿Dónde están las llaves?

Blas Lara, 07-marzo-2018, ATRIO. Acogemos con agrado este trabajo

La última y definitiva escena, con la que concluyen los acontecimientos de esta extraña historia que es la del hombre, es su caída en una segunda infancia y el simple olvido de todo.  (Shakespeare, As You Like It ).

Constataciones y miedos

Para algunos de entre nosotros la perspectiva del envejecimiento suscita las terribles imágenes de un inexorable declive de la mente. Pero ¿es cierto que con la vejez llegará el deterioro del cerebro y por consiguiente de la mente de manera inexorable?

 

Muchas son las personas que constatan al envejecer una disminución de la memoria de trabajo -la memoria inmediata. Es motivo de inquietud porque hace temer para el futuro graves alteraciones fisiológicas y funcionales que desembocarían en la enfermedad de Alzheimer o la demencia senil. (Se registran en el mundo más de 50 millones de personas afectadas por Alzheimer y las cifras van en progresión).

Una primera respuesta a estos miedos es que muy probablemente se trate solamente de lo que se llama un “deterioro cognitivo leve”.

Algunos datos

Efectivamente, sólo entre 1 y 3% de la población presenta la demencia antes de los 65 años. Pero a partir de los 85 esa frecuencia es más elevada, y entonces, en la mayoría de los casos, lo que se llamaba antes genéricamente demencia senil, sea un Alzheimer en sus fases más o menos avanzadas.

Estadísticas (Fuente. Scientific American)
Porcentaje con demencia

Edad            60-64  65-69  70-74  75-79  80-85  85-93

%                   0.4        0.69      1.8       3.6       10.5     23.8

Porcentaje con Alzheimer (en el área este de Boston)

Edad            65-74  75-84  84+

%                     0.5      18.7   47.2

Causas de demencia.: En más 60% de los casos Alzheimer; Ictus 14%; Parkinson 9%, …

Ante estos datos, no hay alarmarse excesivamente cuando se llega a los sesenta o setenta al aparecer ciertos indicios sospechosos. El cerebro de una persona de mediana edad que envejece va saliendo de una época de su vida en la que, no sólo no está en declive, sino que procesa la información mejor que el cerebro joven. Es pues normal un cierto decaimiento que no tendrá necesariamente una evolución catastrófica. Hay que saber que en todo momento lo que restringe el flujo sanguíneo daña la salud cerebral.

 

El hombre se construye como un sistema de respuestas
El cerebro del niño se construye en un diálogo intenso con el entorno que lo rodea

Para que se efectúe ese esencial acoplamiento del humano con su contexto físico, psicológico y social:

El cerebro debe poder representar de alguna manera los contextos.
Consecuentemente el cerebro debe elaborar respuestas ante peligros y desafíos que esas representaciones le planteen.
Las confrontaciones con el entorno encienden deseos y a partir de ellos se construyen metas personales.
Y lo que es fundamental, el individuo se va dotando de un lenguaje como instrumento de interacción propio de los humanos.

Ayudando la mímesis social, el cerebro almacena en su memoria fonemas, palabras y conceptos. La memoria genéricamente hablando, es mucho más que una biblioteca particular interna, es una casa, la “casa del ser” en que habitará nuestro espíritu. (Heidegger).

Una noción más apropiada que la de catálogos – Porfirio, Linneo, que sirven para facilitar el volver a hallar lo almacenado– es la noción de “andamiajes” (scalfolding), concepto trasladado de las bases de datos en Informática. Sobre los andamiajes se les confiere estructura a los contenidos de memoria con los que construye el almacén de las memorias y contextos, y por los que después se puede circular.

Recuérdense dos importantes principios (sobre los que no nos podemos extender aquí):

Que es continuo y progresivo el aprendizaje del inmenso almacenamiento de memorias procedurales, episódicas, declarativas, semánticas y de largo plazo.
Y que ese aprendizaje ha de proseguir en principio toda la vida.
Mientras que contrariamente al niño … el viejo se “deconstruye”
Dice el Oxford Handbook of Clinical Medicine que el Alzheimer implica un angustioso y progresivo hundimiento de la persona. Ese hundimiento progresivo causa un sufrimiento terrible, cuando se tiene clara conciencia de él.

La deconstrucción de la memoria significa la inversa del nacimiento mediante el cual un ser nuevo se inserta en el mundo y se va haciendo un lugar propio en los contextos en los que va a vivir. El envejecimiento es un proceso de desintegración. Una muerte progresiva de un espíritu que se va desconectando poco a poco de su entorno.

Y adem­ás un desasimiento o pérdida del interés por los valores mundanos indispensables para vivir. Desasimiento que es consecuencia de la disminución y pérdida de apetencias y de proyectos que se apagan con el paso del tiempo, en contraste con lo que sucedió en la infancia y la juventud de cada persona.

 

Un cambio de programa de vida para combatir los miedos
Para combatir los miedos al grave deterioro del cerebro en la vejez es absolutamente importante iniciar una filosofía nueva de la vida propia. Una serena pero intensa atención e interés por nuestro cuerpo. Hemos de revalorizar el cuerpo desdeñosamente olvidado por una larga tradición de nuestra cultura intelectual, excesivamente racional. Necesitamos una especie de “corporalidad”, en el sentido de la filosofía de Merleau-Ponty.

La verdad es que morirás cuando quieras; o cuando con tu consentimiento más o menos explícito y consciente te vayas desconectando de todos tus contextos vitales. Para morir hay que quererlo de algún modo.

Consejos
El estado actual de la medicina, no permite, o muy poco, influenciar directa y significativamente sobre la anatomía. Parece que se puede prolongar la vida mediante una drástica y sabia restricción de la dieta. Y quizás por vía farmacológica mediante la ingesta de vitamina E, de sirtuinas. etc.

Pero lo que sí podemos hacer es actuar sobre la vida del espíritu evitando los enfados, la tensión, el estrés.

Para mantener la eficiencia de la memoria, mantengamos los andamiajes existentes y no cesemos de crear otros nuevos.

Hay que obligarse a aprender constantemente cosas nuevas para aumentar la plasticidad cerebral ya que el cerebro elimina naturalmente las sinapsis no utilizadas (anti-Hebb). Esto se puede hacer, por ejemplo, perfeccionando nuestro conocimiento de lenguas extranjeras. Además, las compensaciones de redes son afectadas por el entrenamiento: p. e. con crucigramas.

El ejercicio físico mejora la atención y la concentración, ayuda a la creación de nuevas células nerviosas y a revertir el deterioro cognitivo leve. ¿Cuánto ejercicio? Hay quien dice que caminar a paso ligero 30 minutos tres veces por semana es un mínimo obligatorio.

La intensa incorporación del individuo en sus grupos sociales ayuda a la salud cerebral.

Otro tanto se puede decir avivando alguna forma, la que sea, de espiritualidad o religiosidad.

¡Y querer vivir, c…! ¡Qué nefasto es eso de “Vivo sin vivir en mí/, … /que muero porque no muero” de Teresa de Ávila!

 

II PARTE (algo más técnica)

ANEXO Datos neuropatológicos elementales

(Se trata en lo que sigue de una sencilla rememoración de conceptos más o menos conocidos por el gran público).

*Síntomas de deterioro del cerebro Apraxia o dificultades motrices
Afasia o problemas de lenguaje
Agnosia o pérdida de memoria, no reconocimiento de personas
*Decaimiento de la memoriaHemos de poner énfasis sobre la centralidad de la memoria, que es el núcleo de la actividad del espíritu.
Recordemos que existen diferentes tipos (o enfoques) de la memoria: la procedural, la de trabajo, la declarativa, la semántica, la episódica, la de largo plazo. Lo que llamamos “memoria” hace intervenir muchos subsistemas del cerebro.
*Declive de la neurogénesisLas pérdidas de células sobreviene con la disminución de la mitosis o reproducción celular. Las pérdidas difieren según los diversos tipos de tejidos del cuerpo humano. Por ejemplo, el óseo se renueva frecuentemente. Otros tejidos se regeneran con frecuencias diversas. ¿Y las neuronas? En general no se multiplican después del nacimiento.
Un dato que se constata anatómicamente es la pérdida progresiva de peso del cerebro.
Por vía de compensación interviene la plasticidad neuronal. Aunque haya deterioro con la edad, la circuitería encuentra alternativas de suplencia que mantienen un alto nivel de eficiencia de las funciones cognitivas. Es un caso de la llamada plasticidad cerebral. Por ejemplo, mediante una sobre-activaci­ón especialmente en la corteza frontal se suplen ciertas deficiencias en áreas específicas. (aunque también se da en áreas occipitales, parietales y medio-temporales).
En la enfermedad de Parkinson el hipocampo disminuye de volumen, especialmente en el hemisferio izquierdo. Lo mismo sucede con la “substantia nigra” y con el locus ceruleus.
Pérdida de la sustancia blanca que juega un papel tan importante en las asociaciones de memorias.
*Declive de la sinaptogénesisMe refiero a degradación de dendritas y conexiones sinápticas, que aparece ya en los años 80.
Ocurren en la vejez alteraciones de neurotransmisores, por ejemplo, bajada de los receptores de dopamina como en los parkinsonismos.
*Aparte del declive de la neurogénesis y sinaptogénesis, hay que recordar la aparición de placas amiloides y de enredos (tangles, tirabuzones) neurofibrilares. Ver notas.
*Se han mencionar particularmente los defectos del ADN: Ver notas.
NOTAS

Placas seniles
Depósitos de una proteína beta-amiloide que se encuentran en espacios extracelulares en diversas localizaciones, entre otras en el hipocampo.

Sustancia blanca
Constituida esencialmente de axones, su función es acelerar la transmisión de la información –los impulsos– entre vainas de mielina.

Defectos en el ADN
Los genes contienen las instrucciones que informan a las células sobre como sintetizar proteínas y enzimas. En un momento dado las alteraciones del ADN hacen disminuir la calidad o cantidad de ciertas proteínas críticas o aumentar la actividad y cantidad de proteínas indeseables como sucede en los procesos cancerosos. Por otro lado la reparación del ADN resulta menos eficiente con la edad, por ejemplo la eliminación de grupos metílicos.

El ADN mitocondrial es particularmente vulnerable a los llamados radicales libres. La producción de una enzima mitocondrial –la citocromo oxidasa– declina con la edad y de ahí sigue la eliminación de segmentos de ADN en los enfermos de Parkinson.

Enredos neurofibrilares
El citoplasma de ciertas células del hipocampo comienza a llenarse con filamentos de proteínas helicoidales llamadas neurofibrillary tangles (o tirabuzones ) que parecen contribuir a la demencia de Alzheimer.

 

ANEXO Un estudio sobre unas monjas americanas (School Sisters of Notre Dame)
El National Institute of Aging financió un estudio que siguió el trayecto de salud mental a un grupo de 678 monjas para estudiar los efectos del envejecimiento. El punto de partida fue el análisis de los escritos autobiográficos de estas monjas al entrar en el noviciado. Un estudio basado en Análisis de Contenido arrojó indicios sobre la densidad de las ideas de cada una de las monjas. La densidad de ideas quedó definida por el número de ideas expresadas en los escritos y el uso de proposiciones complejas. Pues bien: la densidad de ideas resultó ser un predictor del riesgo de Alzheimer al envejecer. La menor densidad de ideas estaba en correlación significativa con el peso menor del cerebro, su mayor atrofia y el número de enredos (tangles) neurofibrilares. (1)

El 80% de las que habían mostrado una baja densidad de ideas desarrolló después Alzheimer u otras deficiencias cognitivas.

Nota: Los resultados del caso que precede son compatibles con las hipótesis de trabajo mencionadas en este artículo.

Blas F. Lara

 

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