NESSUN DORMA

Allá donde se encienda un cirio, y a su vera arda un fuego, allá donde la noche espesa se rompa en el silencio con cantos de esperanza, cantos viejos, rodados por miles de gargantas por siglos de milenios, de niños ya dormidos, de mujeres que lloran penas de opresiones sentidas y nunca confesadas, de mocetones recios que ansían gozar del vivir del mañana, de hombres que aprendieron que todo es nada, allá ¡nessun dorma!

Allá donde los presos de crímenes horrendos, de robos incruentos, de torturas sin cuento, allá donde los cuerpos sin libertad ni hazañas, sin ver el firmamento, sin esperanza cierta, con la pared por horizonte abierto, allá ¡nessun dorma!.

Allá donde un niño con el cancer por compañero de juegos pierda su vida, donde un gotero desgrane su rosario y una vía abra una puerta al amanecer, donde el silencio del miedo a la nada se aferra al silencio que nada tiene, allá ¡nessun dorma!.

Porque sólo tenemos un cirio y un fuego y muchas penas y muchos quereres rotos y mucha gente que no tenemos ya más que en el puro recuerdo y se nos parte el alma de tanto como sabemos que no es cierto. ¡Nessun dorma!.

Porque solo nos queda vigilar esa puerta, por si llama a deshora el que nos roba el alma. Por eso, con el cirio y el fuego ¡nessun dorma!

Alberto Revuelta.

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