Analistas de Defensa sugieren crear «reservas de guerra» de material médico y reducir la dependencia de China

Analistas de Defensa sugieren crear
«reservas de guerra» de material médico
y reducir la dependencia de China
Oficiales de Estado Mayor aconsejan subvencionar a la industria sanitaria, proteger a la clase media y controlar las
fake news en esta y futuras epidemias
Juan José Fernández
MADRID – MARTES, 19/05/2020 – 08:48 ! » # 7

Un estudio de la Sección de Doctrina de las Fuerzas Armadas sugiere que el
Estado considere reserva estratégica a los EPIs, las máquinas y los fármacos
para epidemias. «Es imprescindible –aconseja el informe-, asegurar la
disponibilidad permanente de determinadas cantidades de materiales
sanitarios y de la capacidad para producirlos, de manera similar a las
reservas de guerra y al aseguramiento de suministros que hacen los
ejércitos».
Soldados en el pabellón de la Fira de Barcelona habilitado para acoger a personas en situación
de vulnerabilidad, el pasado 25 de marzo. / FERRAN NADEU

La sugerencia se formula como «opinión» en el estudio Actuación de las
Fuerzas Armadas en la Crisis de la Covid-19, recogido entre sus documentos
por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, del Ministerio de Defensa.
Sus autores son un coronel, dos tenientes coroneles y un comandante del
Ejército y dos capitanes de fragata, todos ellos de la Sección de Doctrina del
Centro Conjunto de Desarrollo de Conceptos (CCDC), órgano auxiliar que
hace análisis y prospectiva para el Estado Mayor de la Defensa, y que manda
el general de Brigada del Aire José Antonio Herrera.
El informe considera «crítico disponer de los recursos materiales que
sirvan para contener la crisis» y de «un tejido industrial de interés
estratégico nacional con capacidad para ser reconvertido para producir los
materiales».

Para esas industrias, los militares proponen
ayudas públicas: «Subvencionar a parte del
tejido industrial que suministre material
médico o químico a la nación en situaciones de
pandemia y así retener cierto grado de
autonomía», dice el estudio.
Sus autores aconsejan también «reforzar los
Centros Militares de Farmacia de la Defensa por
su importancia en la producción de productos
farmacológicos independiente del sector privado, teniendo así
constantemente un amplio stock de material disponible».
El estudio sostiene que se debe «disponer de un dispositivo que facilite la
rápida detección» de una epidemia y reducir «grandes concentraciones de
personas» para ganar tiempo y «prepararse para afrontar la primera ola»,
identificar «materiales y productos sanitarios claves» y «las
infraestructuras necesarias para producirlos». Todo ello porque, concluye, en
una nueva alarma sanitaria «cualquier retraso en el ciclo de decisión

implica daños irreversibles».
Un problema de seguridad nacional
Ganar autonomía de suministro respecto al exterior es la clave de la
sugerencia, vistos los problemas que España ha pasado para conseguir
respiradores, gel, batas y mascarillas en la pandemia.
El CCDC recuerda cómo «otras naciones de la UE que proporcionaban
habitualmente material médico retuvieron el mismo cuando Italia más lo
necesitaba. Esta ocasión la aprovecharon naciones como Rusia o China
para aportar EPIs a Italia, ganando influencia y socavando la cohesión de
la propia UE».
En parecido sentido se pronuncia este mes el coronel de Infantería
especialista en logística Javier María Ruiz Arévalo. En el artículo Efectos
del Coronavirus en el Orden Mundial, publicado por Ejército, revista oficial
del Ejército de Tierra, considera: «El virus ha puesto de manifiesto nuestra
dependencia de China como un problema de seguridad nacional».
A esa conclusión llega Ruiz Arévalo tras señalar
«el riesgo que supone depender de un proveedor
dominante o de suministros procedentes de
localizaciones alejadas», y que China es «a
veces, el único proveedor mundial de los
componentes activos de algunos
medicamentos vitales», por ejemplo la
heparina.
El coronel recuerda que «los líderes políticos
chinos adoptaron la decisión de prohibir la
exportación de determinados productos farmacéuticos y materiales
sanitarios necesarios para tratar o proteger a su propia población» poco antes
de «la fase más aguda de la crisis». Por eso, la pandemia «ha dejado a
muchos países, incluido EE.UU. y Europa, en una situación crítica por su
dependencia de China».
Sin criticar la globalización, el autor aconseja introducir una lógica de
logística militar para mantener stocks médicos estratégicos, en vez de la
lógica mercantil que ha imperado y que busca reducir costes eliminado el
almacenamiento de stocks.
Otros peligros
Estas opiniones se insertan en una etapa de extracción de conclusiones en la
que varios jefes militares se han pronunciado este mes de mayo para su
publicación por el Instituto de Estudios Estratégicos.
Uno de sus analistas civiles, el profesor de Economía de la Defensa Antonio
Fonfría, escribía el pasado día 11 Seguridad Económica y Covid-19, estudio
en el que defiende el valor de la empresa pública para la Defensa: «No es
adecuado renunciar a las acciones de oro en determinadas
compañías que puedan considerarse vitales, ya que deja a la sociedad con

una debilidad en momentos puntuales, como el actual (…). Así, el uso de las
empresas de titularidad pública es totalmente racional».

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la epidemia de coronavirus

Lo dice Fonfría cuando aboceta unos básicos planes de contingencia para
España que «deberían tener un estricto control de las fake news, debido
a sus efectos en el conjunto de la sociedad. En situaciones de crisis, los
gobiernos han de ser particularmente duros en este sentido -al igual que se
contrarrestaba la propaganda en conflictos bélicos para minar la moral del
contrario-, y perseguir este tipo de acciones».

La Economía como parte de la Defensa. El día 13,
el capitán de corbeta especialista en
submarinos Federico Aznar Montesinos se
pronunciaba en el mismo foro militar de
reflexión advirtiendo del peligro de «la
progresiva laminación de las clases medias
favoreciendo una abrupta desigualdad. Las
clases medias son factores estabilizadores y de
anclaje de las democracias occidentales. Su
debilitamiento acarrearía una pérdida de legitimidad del sistema (…). De ello
se derivaría la apertura de un ciclo revolucionario y de conflictividad a nivel
global de efectos insondables».
Este capitán, especialista en submarinos, denuncia que nadie aún en el
panorama internacional esté preparando «el postvirus». Y eso, pese al
riesgo que el coronel de artillería José Pardo de Santayana ha señalado en
otro análisis el mismo día 13 sobre la caída de los precios del petróleo a la
que asistimos estando confinados. El «gran peligro» es una «espiral de
violencia y conflictividad con efectos de contagio» en los países más
sensibles a la «crisis de demanda» de hidrocarburos «en un contexto de
sobreproducción».
Según el coronel, que es jefe de Investigación del Instituto de Estudios
Estratégicos, «el sector no convencional (fracking) norteamericano perderá
parte de su pujanza y la producción tenderá a concentrarse en los países con
menores costes de producción. Con ello Rusia, Arabia Saudí y los otros
países de Oriente Medio pueden salir favorecidos a corto y medio plazo.
La crisis de demanda también puede dar cierto poder a los países que son
grandes mercados de dicha materia prima, como China».

Nuevas misiones militares en la desescalada
El estudio de la Sección de Doctrina del Estado Mayor de la Defensa identifica
«tareas en las que, previsiblemente, diferentes unidades y organismos de las
Fuerzas Armadas podrían ser empleados» pasado el momento crítico de la
pandemia.

Estos trabajos se recogen en un capítulo de Fase 4 de la crisis en España, y
titulado Contribución militar a la recuperación.
El informe no señala periodo temporal ni espacio, sino «futuro a corto-medio
plazo» y sin tener «por qué llevarse a cabo de manera simultánea en la totalidad del
territorio nacional».
Entre las misiones previstas están cuatro de «apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad del Estado». La más inquietante se contempla para «casos de
desabastecimiento» y consistiría en «dar seguridad en puntos de distribución
de alimentos de primera necesidad y productos farmacéuticos».
Las otras tareas de apoyo a Policía y Guardia Civil son, una, para la «aplicación
gradual de las medidas de desconfinamiento»; otra en «seguridad y control de
acceso en los puntos establecidos para la realización de pruebas de diagnóstico» y
una más para vigilar «los lugares destinados al albergue de personas en
cuarentena». Para ellas, y en lugares sin capacidad hotelera, el Ejército se plantea
utilizar «establecimientos militares» para enfermos asintomáticos.
Entre esas posibles misiones por las que apuesta el documento está una petición
muy compartida por militares y fuentes policiales, pero de momento no
contemplada por el Gobierno: el uso de apps para el control del contagio.
La sección de Doctrina sugiere que el Mando Conjunto de Ciberdefensa y el Centro
de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones colaboren en la
«realización de pruebas de aplicaciones de teléfonos móviles destinadas al control
de movimientos de la población», a las que considera «muy útiles para contrarrestar
la pandemia en China y Corea del Sur».

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