«CREPUSCULO»

El fuego ya apaciguado del crepúsculo a lo lejos es la distancia de los años transcurridos de la vida de quien siente cercano su crepúsculo.
Aceptación de lo inevitable. Todo tiene un principio y un fin. Tal vez ni principio ni fin, sino sucesivas transformaciones. Somos parte integrante de la «Pacha Mama», y somos como la semilla que se desprende del árbol y tras su vuelo germina en un ser o seres nuevos. Nuestros hijos nuestros nietos, y así sucesivamente.
A su vez somos parte de quiénes nos precedieron. En cuerpo pero también en alma. Nuestras señas de identidad son la herencia de lo transmitido. Sus alegres y también sus tristes vidas como las sufridas durante cuarenta años de dictadura. Ese Golpe injusto y sangrante que nos han ocultado unos y otros durante ochenta años cercenó más de ciento cincuenta mil vidas «desaparecidas».
Ocultando los cuerpos del delito, del genocidio, no solo nos robaron sus vidas sino sus inocencias y/o la consciencia no transmitida y tergiversada que nos pertenecía. La horfandad de sus valores humanos y su apuesta por la defensa de la igualdad de derechos para todos y por un reparto más justo de la riqueza que laboramos.
Alejandro Romero C. Uno de agosto de 2017.

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