Crisis constitucional

Publicado originalmente en la Vanguardia

MANEL PÉREZ

06/05/2020 07:27

La sentencia carga contra el BCE, el Gobierno
alemán y el Bundesbank y contra el orden
judicial europeo

deudas. Una Merkel de retirada política y asediada por su Tribunal
Constitucional no dispondrá de apenas margen para atender esas
exigencias, en un clima de renovada presión política doméstica.
El fallo retrata hasta qué punto la crisis del euro, de la deuda, de
nuevo activa por el virus, ha infectado el ambiente en amplios
sectores de la opinión pública alemana, también sus élites, de las que
el tribunal forma parte. La otra cara del euroescepticismo populista
de países del sur como Italia.

Una sentencia que cuestiona desde todos los ángulos posibles,
incluso contradictorios entre sí, la compra de deuda pública de la
eurozona por el BCE, atribuyéndole una larga lista de consecuencias
económicas. En algunos casos se intuye que positivas: “Afecta al
sector de la banca comercial al transferir grandes cantidades de
bonos gubernamentales de alto riesgo a los balances del Eurosistema,
lo que mejora significativamente la situación económica de los
bancos relevantes y aumenta su calificación crediticia”.
Pero también parece destacar otras negativas, pues “los efectos (…)
incluyen además su impacto económico y social en prácticamente
todos los ciudadanos, que se ven afectados al menos indirectamente,
entre otros, como accionistas, inquilinos, propietarios de bienes
raíces, ahorradores o asegurados. Por ejemplo, hay pérdidas
considerables para el ahorro privado”, en un posible guiño a los
lamentos de las clases medias germanas por el nulo rendimiento de
sus depósitos bancarios, antaño fuente de regulares rentas. El fruto
del ahorro. Los jueces constitucionales alemanes parecen pensar que
existe alguna política monetaria sin consecuencias. Que es posible
bañar al niño sin mojarlo.
Su hilo argumental tampoco descuida el interés por la competencia
empresarial. “Además, a medida que [el programa de compras] baja
las tasas de interés generales, permite que las empresas
económicamente inviables permanezcan en el mercado. Finalmente,
cuanto más tiempo continúe el programa y más aumente su volumen
total, mayor será el riesgo de que el Eurosistema se vuelva
dependiente de la política de los estados miembros, ya que ya no
puede simplemente terminar y deshacer el programa sin poner en
peligro la estabilidad de la unión monetaria”.
El Constitucional alemán se centra en programas de compras del BCE
hasta noviembre pasado, de nada menos que 2,5 billones de euros.
Pero también aprovecha para lanzar varios potentes torpedos contra
la línea de flotación del actual plan de compras contra la pandemia,
sobre el que aún no ha recibido denuncias, al poner de relieve la
importancia de que las compras respeten el peso económico de cada
país y no rebasen un tercio de la deuda de cada uno de ellos. Justo los
límites que el nuevo programa ha levantado. Mal presagio.

Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.