CUADERNO DE MADRID

La calle

La calle
Enric Juliana
21/11/2021 06:00
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Miles de policías y guardia civiles en la calle acusando al Gobierno de desproteger a la fuerza pública. Una huelga patronal del transporte que puede crear serios problemas de abastecimiento en Navidad. Tractores en las carreteras, con voluntad de coincidir con el paro de los transportistas, más una posible manifestación general de los sindicatos agrarios en Madrid. Viene un diciembre tenso y flambeado por la sexta ola: la fuerte recaída de la epidemia en Europa central. Inflación, estrangulamiento de los suministros y retorno de los confinamientos en algunos países que ya creían estar a salvo

 

Policías y guardias civiles airados contra el Gobierno. Transportistas dispuestos a paralizar el país si no les bajan el precio del gasoil y se archiva el futuro canon de las autovías. Pequeños y medianos propietarios agrarios indignados por la subida de los costes fijos (agua, semillas, abonos, plásticos, electricidad, gasóleo y salario mínimo), preparando la gran movilización que le epidemia les obligó a desconvocar a principios del 2020.

PP y Vox intentarán que las próximas protestas sean una huelga nacional contra el Gobierno
Policías y guardias civiles contra el Gobierno por la reforma liberal de la denominada ley mordaza . Camiones y tractores cruzados en las carreteras en vísperas de Navidad. No es Chile 1973. Es España a finales del 2021. La epidemia aún no ha concluido, la recuperación está tropezando y la tensión acumulada repercute en todos los ángulos de una legislatura que la oposición de derechas saludó con un implacable grito de combate: “¡Gobierno ilegítimo!” La inflación, vieja compañera de la economía española, va a tensar muchas cuerdas. La calle se va a inflamar después de año y medio de parálisis social a consecuencia de los contagios.

La calle ya se está inflamando. Las manifestaciones obreras de esta semana en Cádiz han emitido señales que rozan el desespero. Cádiz es la provincia con los índices de paro más elevados de España. La malla está rota y quien pierde un empleo fijo se ve abocado a la economía negra y quizás al trapicheo. La negociación del convenio provincial del metal se ha convertido así en piedra de toque de una situación muy delicada. Los mineros de Asturias han sido los primeros en solidarizarse con los metalúrgicos gaditanos. La vieja caligrafía obrera aun no ha sido borrada del mapa.
Los dos sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras y UGT, no acaban de tener el control de la huelga. La CGT y otras organizaciones menores marcan el ritmo en la calle. “La gente está muy alterada y ya veremos cómo se controla todo esto”, ha declarado uno de los dirigentes comarcales de Comisiones. Cádiz es un mundo en sí mismo y uno de sus directores de escena es el alcalde José Maria González Santos , Kichi , disidente de Podemos, ahora comprometido en el proyecto Adelante Andalucía, que intenta aunar andalucismo e izquierdismo. Cádiz no es un perpetuo carnaval de gente simpática y ocurrente. En Cádiz late un drama social que un día puede desbordarse. No solo se está negociando, duramente, el convenio del metal. La crisis de Airbus es el faro de la inquietud. En Cádiz se pone a prueba estos días la capacidad de liderazgo de la ministra de Industria, Reyes Maroto , para dar respuesta al desasosiego. La señora Maroto es casi invisible.

Muchos policías temen perder el control de la calle. Este el principal resorte de la manifestación convocada para el próximo sábado en Madrid por casi todas las agrupaciones sindicales del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, junto con representantes sindicales de los Mossos de Esquadra y de las policías locales. Una parte importante de la policía se siente desprotegida por las modificaciones en la ley de Seguridad Ciudadana que se van a tramitar en el Parlamento tras un pacto entre el PSOE y Unidas Podemos. Cancelación parcial de la denominada ley mordaza , con la que el Partido Popular quiso afrontar la fuerte oleada de malestar social provocada por la pavorosa crisis del 2008.

Algo más late bajo esa manifestación. La representación sindical de policías y guardias civiles se ha derechizado. El sindicato Jusapol ha barrido al Sindicato Unificado de la Policía. Y la Asociación Unificada de Guardias Civiles ha perdido la mayoría en el cuerpo armado en beneficio de la Jucil, asociación de guardias nacida de Jusapol. La AUGC, de perfiles progresistas, no ha sido barrida, pero ya no es la voz principal en el Consejo de la Guardia Civil. Un nuevo tipo de sindicalismo domina los principales cuerpos de seguridad españoles. Y en ese nuevo tipo de sindicalismo se escucha la melodía de Vox. Policías nacionales y guardias civiles han visto incrementado su salario en más de un 20% desde la moción de censura del 2018.

El Partido Popular intentará hacer suyas las movilizaciones de policías, transportistas y agricultores. Y Vox le disputará el balón. Aires de huelga nacional contra el Gobierno.

[Más calle: manifestaciones anoche en València, Alicante y Castellón por la mejora de la financiación autonómica. Mucha gente bajo la lluvia, encabezada por el Gobierno valenciano].

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