EISKALT (Helador)

Reproducimos de ELNACIONALCATT, la columna de
opinion del profesor Joan J. Queralt.

Así se han despachado los magistrados del, para algunos,
tribunal regional de Schleswig-Holstein, vista la brevedad de
su último auto, del pasado día 22. Contrariamente a lo que
hicieron el 5 de abril, se deshacen de la rebelión, sedición y
desórdenes públicos en un folio escaso. Pura frialdad
profesional, ni una palabra sobrera y un juego desde el
fondo de la pista envidiable. ¡Palomitas!.
Un par de aspectos hay que tener presentes en estos
procesos europeos de auxilio judicial. Vienen regulados
por el derecho de la Unión y por el derecho nacional que se
desarrolla en el país de ejecución, es decir, el del país que
recibe la petición de entrega de un procesado o condenado.
El derecho del país de emisión de la petición no tiene
relevancia. Eso ya lo dijeron a la justicia española desde los
tribunales belgas, pero la respuesta a la Plaza de la Villa de
París fue que los bruselenses estaban equivocados. Ahora se
lo recuerdan los alemanes.
Con un ejemplo lo veremos claro. Si un país, Irlanda, por
ejemplo, reclama a España por el delito de aborto un sujeto
sospechoso de haberlo cometido o por haber sido condenado
por aborto, la justicia española nunca lo entregará a la
irlandesa, ya que el aborto, en general, no es delito en
España.
Ñ
Por eso, lacónicamente y secamente, los jueces de
Schleswig-Holstein dicen que no tienen ningún motivo para
cambiar su decisión del 5 de abril: que lo que dice la petición
de entrega (no una euroorden, precisión conceptual no
menor) no se corresponde con las normas germanas. No hay
ningún dato nuevo, entre la documentación remitida de
Madrid a Schleswig, que permita incluir la «Rebellion» (así
escrito en el original) en el delito de alta traición, de acuerdo
al derecho alemán. ¡De acuerdo al derecho alemán!.
Por lo que respecta a la sedición —delito no existente en las
tierras del Elba desde 1970—, que casa más bien con el
delito de desórdenes públicos, tampoco hay base, siempre de
acuerdo con el derecho alemán, para apreciar una
correspondencia entre lo que se dice que pasó en Catalunya
y lo que regula el código penal germánico.
En efecto, dice la resolución denegatoria de la entrega del
president Puigdemont que, en el contexto de un referéndum
—así, sin adjetivar—, con más de 2.500 colegios electorales,
se pudieran producir actos de violencia, no pasan de ser
hechos aislados y, en todo caso, ni organizados ni
imputables al requisitoriado. Nuevamente, un elemento que
puede ser decisivo en el futuro.
Los magistrados del estado más nórdico de Alemania llevan,
siempre sintéticamente, a colación, como no, la
jurisprudencia del tribunal casacional de su federación.
Aportan el caso «Pista Oeste» (Startbahn West). Se trata de
la ampliación colosal del aeropuerto de Frankfurt. Dio lugar
a infinidad de disturbios. Todo venía de una fuertísima
convulsión social en Alemania en los años setenta y ochenta
(terrorismo revolucionario, guerra fría, injerencia de la
Alemania Oriental en la del Oeste, despliegue de los misiles
de la OTAN, pacifismo, ecologismo [1]…), que a los que lo
vivimos nos impresionó. Con ocasión de uno de estos
disturbios dos policías perdieron la vida. Este caso
finalmente acabó con una sentencia donde no se hacía
responsable de las muertes a uno de los sospechosos, pues
no eran imputables a él: ni las había estimulado ni
provocado. Es un caso bien conocido de la jurisprudencia
germana.
Esta doctrina es la que aplican a Puigdemont: no ha
organizado ni provocado ningún acto de violencia que se
pudiera producir el día del referéndum —reitero:
referéndum sin adjetivar por los magistrados—. Concluye la
resolución, que en las riberas del Manzanares parecían no
esperar, siempre de acuerdo al derecho penal alemán, que
no se puede hablar de que la rebelión y la sedición/
desórdenes públicos permitan la extradición a España.

Queda, sin embargo, en pie, todavía, el tema de la
malversación. Pero algunas cosas se están resituando. Como
en Bélgica, ya no se habla de la, con no buena fe, introducida
corrupción en la euroorden. También se hace expresa
mención que la documentación remitida por el TS a petición
del Tribunal Superior de Schleswig es incompleta y
contradictoria. Hará falta, dicen los jueces alemanes,
estudiarlo un poco más y ver qué queda de lo que ellos ahora
califican de administración desleal. Tema específico y muy
técnico sobre el que habrá, quizás, ocasión de hablar.
El asunto no está cerrado, pero parece que los jueces
insultados por la justicia española (perlas: tildarlos de
tribunal regional y de contradecir los parámetros de lo
razonable, prevenirlos de no cometer el mismo error que los
belgas…) han cambiado el tono de cortesía profesional de la
primera resolución.
Ahora con un lenguaje categórico, desnudo de concesiones,
eiskalt, se da una lección de cómo funciona el auxilio judicial
europeo. Eso por un lado.
Por el otro, que insistir en lo mismo sin hechos sólidos, es
inútil. En fin, que ampliar la petición de extradición a
nuevos delitos sin el sustrato fáctico imprescindible, supone
reafirmar la negativa a la extradición, ya que en el derecho
alemán lo que les piden no existe.
Y por último, en cuanto a la malversación, dicen los jueces
germánicos, que el material enviado posteriormente es
contradictorio. Sin embargo, en virtud de la regulación de la
euroorden lo tiene que estudiar. Hay que resaltar dos cosas.
Una: la rebelión y los delitos violentos añadidos no van por
euroorden, tal como hemos señalado sobradamente, sino
por procedimiento de extradición. ¿La razón?: no constan en
la lista de 32 delitos que contempla la normativa europea de
auxilio judicial automático —por cierto, un invento alemán
—. Dos: no piden ningún material más complementario a la
justicia española; con lo que ya tienen dictarán la resolución
adecuada.
Ante este nuevo revolcón, se confirman los vaticinios de que
las resoluciones españolas sobre la criminalización de la
independencia no soportarían, por su falta de cobertura
legal en España y el abandono de garantías esenciales, el
escrutinio europeo. De momento, la nave procesal hispana
hace aguas por demasiadas vías ya.
P.S.: Ahora Valtonyc, en Bélgica. Lo más probable es que se
remache la llave de la intolerancia. Ya saben allí el pan que
se da por aquí.

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