EL PODER CORROMPE

En un extenso artículo de opinión, he leído recientemente una autocrítica (algo poco usual en los tiempos que corren) de personas cercanas al Presidente de Bolivia Evo Morales.

En resumen, reconocían que antiguos dirigentes indígenas, sindicalistas, etc, de los que formaban la vanguardia que junto al pueblo consiguieron conquistar el poder o parte suficiente de este, habían caído en prácticas corruptas. O sea en el mismo fango cuyo mal criticaban a los gobiernos anteriores afines al poder económico.

Lástima, cuando tras nacionalizar fuentes energéticas –todos recordamos a Evo declarándole a Repsol “queremos socios, no dueños”- consiguieron mejorar considerablemente las condiciones de vida de la población con el beneficio del gas y del petróleo nacional.

Como conclusión, después de haber perdido parcelas de poder conquistadas con sudor y lágrimas del pueblo, rectifican en no volver a trasladar la vanguardia de las luchas o partes fundamentales de ella, a los Organismos institucionales.

El poder económico y político tiene la tendencia de corromper tanto a derecha (aunque más lógico) como a izquierda. La  clave está en no descabezar, no debilitar las organizaciones de base del pueblo. Es decir las sindicales, indigenistas, políticas, ecologistas, vecinales, etc. deben mantenerse potentes y vivas como impulsoras, vigilantes y para ejercer un control democrático permanente con  participación amplia.

La democracia debe hacerse de abajo arriba y funcionamiento horizontal y asambleario. En mi humilde opinión, claro.

Ese mismo ejemplo deben de aplicarlo en España los dirigentes de los nuevos Partidos emergentes. Principalmente Podemos. Porque en la medida que se institucionalice y aleje de sus orígenes (15M y otros Movimientos Sociales), el Sistema lo engullirá poco a poco.

Las transformaciones y las revoluciones las hacen los pueblos y no las hacen en los despachos, sino en la calle. Otra cosa es la manipulación y tergiversación de la historia como demuestra la ocultación del 4D. 4 de Diciembre de 1977 cuando el pueblo ANDALUZ conquistó la autonomía en las calles, y  que luego refrendamos a pesar de tantas trabas, en las votaciones del 28 de Febrero de 1980.

Alejandro Romero C


 

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