El superordenador más bonito del mundo está en una capilla de Barcelona

Por M. Victoria S. Nadal

Barcelona 30 MAR 2018 – 15:23 CEST
Realiza 13.700 billones de operaciones cada segundo y es utilizado por investigadores de
toda Europa para, por ejemplo, diseñar tratamientos a medida para enfermedades como el cáncer

La ciencia y la religión parecen haber hallado un lugar de encuentro en el barrio de Pedralbes de Barcelona. Allí, en el Centro Nacional de Supercomputación, una capilla acoge al superordenador más potente de España: el Mare Nostrum 4. La imagen del ultramoderno superordenador acristalado en el interior de un templo, enmarcado por
arcos, columnas y vidrieras, le ha valido el título de la supercomputadora más bonita del mundo, concedido por la plataforma global de información sobre centros de datos Datacenter Dynamics y elegido por el público formado por profesionales de la
industria. El lugar impresiona: un vestíbulo de cristal se superpone al exterior de la fachada de la capilla y, al entrar, la recepción de seguridad y unos tornos recuerdan que
lo que pisas ya no es suelo divino —la capilla fue desacralizada en 1985—. El interior está delimitado por una caja de vidrio que abarca el espacio central. Dentro, en lugar de bancos y un altar, hay decenas de armarios de metal negros cada uno del tamaño de un frigorífico: son las estructuras que almacenan los procesadores.

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