ELECCIONES GENERALES: CAPTATIO BENEVOLENTIAE

Próxima la elección de las personas que han de representar la soberanía que se contiene en el pueblo español, catalanes incluidos, también legalmente quienes desearen otro estatus político, me obligo a reflexionar sobre la realidad que nos sostiene y oprime, que nos permite vivir y nos mueve a mejorar. Primero constato las enormes diferencias económicas, de bienestar, de medios para vivir decorosamente que se dan entre unos
españoles y otros. Enormes riquezas, tremendas pobrezas. La estructura del Estado – Administraciones, Cámaras Parlamentarias, Poder Judicial, Ejército y Fuerzas de seguridad – están obligadas
constitucionalmente a impedir esas diferencias haciendo real y efectiva la igualdad de los españoles, no solo ante la ley, sino sobre todo ante la vida. Estos días ha declarado sobre Bankia y contra el Banco de España Francisco Gonzalez, por muchos años señor de pernada del BBVA, a su vez investigado por contrataciones al siniestro comisario Villarejo. Todavía no hemos recuperado el dinero que el Estado puso para salvar a Bankia. Nuestro dinero, vaya. Ha
habido gobiernos del señor Rajoy – el del otro PP, según el binomio Casado Egea – y del señor Sanchez (de otro PSOE según don Alfonso Guerra el de las esencias). Seguimos con políticas liberalesa peor, sostenidas por ambos partidos, con bases ampliables.

Segundo tenemos disfunciones territoriales de tal intensidad que
una parte del territorio corre peligro grave de despoblarse en unos
años, sin posibilidad de recuperación. La repoblación que La Corona
propició con los ilustrados en el siglo XVIII obedeció a un fenómeno
parecido al que atenaza hoy a unas cuantas provincias. Quizá la
inmigración que se presenta y aldabonea Andalucia sea ocasión de
inventar soluciones políticas y económicas más allá de lamentos y
asistencia humanitaria. Los gobiernos de los señores Gonzalez, Aznar, Rodríguez , Rajoy y Sánchez sabían, y debían saber lo que estaba ocurriendo. Nada hicieron. Así estamos. Ya enseñó Epicteto que achacar a otros los males propios es de mala educación. Y tenemos sin resolver desde que Espartero se cambió de caballo por aquello de los testiculos, el encaje jurídico político de las nacionalidades que los constituyentes incluyeron el la promulgada en 1978. Guste o no a las Arrimadas y Alvarez de Toledo, a los Casado, Rivera y Abascal, a los Guerra, Aznar, Gonzalez y demás
dirigentes políticos contrarios a plantear y pactar salidas viables al encaje, esta operación habrá de hacerse, aún recurriendo , only you, al sistema matrimonial de Isabel y don Fernando con las Coronas de Aragón y de Castilla.

Tercero, la educación tecnológica y humanista para las generaciones adolescentes y juveniles debería reconocer y sortear la rutinaria disminución del saber y del pasar vagueando o fotocopiando, para crear una cultura del deber, del esfuerzo, de la
aplicación a las ciencias, a la belleza y al arte que saneen a los españoles en su praxis ética y política. George Steiner en “Pasión intacta”, editado por Siruela, afirma con firmeza que en el aprendizaje académico de hoy la amnesia ha sido planificada. El espectáculo de no pocos mediocres , aparentes mentecatos, con
responsabilidades políticas que no han leído ni una novela de Zane Grey, debería desaparecer de instituciones y parlamentos.

Algunas penosas intervenciones de señalados representantes nuestros en
las Cortes Generales producen a menudo sonrojo por lo que dicen y por el tono con que lo dicen . Y esas personas pretenden prometer un pacto sobre la educación sin darse cuenta que lo primero que se requiere es tenerla en los hemiciclos donde se sientan. Dorothy
Crowfoot nos avisó de que tener enemigos – y más fabricarselos
uno mismo para hacerse el fuerte y valiente – es una pérdida de
tiempo y de energía.

Cuarto, el ordenamiento jurídico del Estado es una fuente de
tropiezos procesales y dé instrumentos obsoletos que rechinan a la
hora de hacer justicia. Recordemos que durante los pasados
cuarenta años PSOE y PP con apoyo político y parlamentario de
catalanes y vascos han consolidado, cuando no construido, este
ensamblaje que hoy pesa sobre todos. Y que los votantes quejosos
han mantenido, hemos mantenido a aquellos partidos. Tenemos
todos, también los presos de la Sala Segunda del Supremo, lo que
hemos construido con nuestros votos y apoyos. Inocentes en este
largo periplo sólo los niños que hagan este año la primera
comunión o la fiesta sustitutiva laica y del mismo coste. Por muy
mal que siente ahora oírlo, Cataluña y sus vecinos,
independentistas o no, han tenido y consentido, el gobierno de
Pujol, elemento engañador y malvado que ha salido deshonrado del pedestal donde él mismo con miles de manos sosteniéndolo se ha
alzado con la señera como protección. “Cuando las banderas se
agitan, el pensamiento se esfuma de inmediato”. Se le ocurrió
decirlo a Juan Perro. Quinto, a seguidas del anterior ordinal y en el fárrago de testigos y
escarceos del juicio a políticos catalanes presos por orden del
Tribunal Supremo , recuerdo como abogado ejerciente a diario, pese a los años que porto in sinu meo, que es cierto que los
señores magistrados que forman sala en el mismo proceden de una
oposición y de un sistema permeable a influencias políticas, como
bien afirman y critican organizaciones letradas y no letradas de
Cataluña y de otras zonas del Estado y de Europa. Lo que nadie
está diciendo, que servidor haya leído, es que a los 47 señores
jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos los proponen por
ternas propias los gobiernos de los otros tantos 47 Estados
europeos que forman parte del Consejo de Europa. Su Asamblea
elige uno por Estado, pero de entre los tres designados por cada
gobierno. Y otro tanto hay que decir de los señores jueces del
Tribunal de Justicia de la Unión Europea. A partir de este año 2019
cada uno de los 27 Estados de la Unión designará por su propio
gobierno dos jueces que se integrarán en el tribunal y formarán sus
salas. No hay jueces en ningún país del mundo que no tengan
alguna relación o dependencia con el poder político y ejecutivo. La
creencia estrábica de que lo que ocurra aquí será una decisión sin
derecho que será corregido por arcangelicos magistrados ajenos a
sus gobiernos, partidos e ideologías, es como pensar que el Girona,
el Huesca o el Cadiz van a ganar este próximo año la Champion
League.

Sexto, somos una sociedad civil con la sabiduría de los
supervivientes. A lo largo de siglos de monarquias absolutistas, de
inquisiciones politico-eclesiásticas, de militares pronunciantes,
golpistas y dictadores, de regímenes parlamentarios con tramoya y
trampa, con guerras civiles bendecidas por dioses manejados por
obispos con mano alzada y cara al sol, bajo palio a dictadores que
mantenían su congrua sustentación, hemos aprendido a tolerar a
los que mandan, a no hacerles ni caso y a sortearles siempre que
podemos. Peligran comunicadores y dirigentes políticos seguros de
sí mismos al confundir sus delirios con la realidad de España.
También los partidarios de segregar los territorios do habitan. Sus
habitantes, pese a lo que se diga y crea, pertenecen a la etnia descrita en este apartado. Salvo aquellos políticos que hablan y
hablan, con argumentarios preparados para lerdos, no
participamos, porque no los creemos, en lo que la Fundación Jean
Jaurés y el Observatorio Consparing Watch diagnostican de los
franceses, el 75% de los cuales cree en alguna teoría conspiratoria
que explicaría lo que ocurre en su país o en el mundo. Aquí cada
uno tiene su propia conspiración para poder salir adelante. Y
cuando algunos se citan para conspirar sale la Gurtel, las
preferentes de Bankia, Rato, Noos y su duque, los EREs, y con
abísmales diferencias en lo ético y político, pero no en la
efectividad realizadora de lo conspirado, el 1-0 y la DUI. O sea un
horror de conspiradores.
Séptimo, me permito citar como propuesta de cordura a
magistrados, jueces, dirigentes políticos y administradores públicos
lo que afirma STSJ de Catalunya, de 11.04.2005, número
3042/2005. Sala de lo Social. FJ 2 : “Establece el artículo 3 del
Código Civil que las normas deberán ser interpretadas según la
realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo,
fundamentalmente, al espíritu y finalidad de aquellas. Como ha
tenido ocasión de razonar el TS en jurisprudencia correspondiente a
principios del siglo pasado, pero absolutamente vigente, para
interpretar las normas jurídicas, no bastan elementos gramaticales
o lógicos, sino que es preciso también acudir al elemento
sociológico, integrado por los factores que revelan el espíritu de la
comunidad en un momento histórico”. La cita a la jurisprudencia del
TS se refiere a la STS de 21.11.1934. Reiterada por otra de
23.02.1976. Y añade:”Hay que seguir estos criterios evolutivos
porque como claramente expone el artículo 3.1 del CC en su actual
redacción , la exégesis de las normas debe hacerse en atención a
diferentes factores uno de los cuales es “la realidad social del
tiempo en que han de ser aplicadas”. Por tanto hay que dar por sentado el seguimiento de la “indicación
sociológica” impuesta por el artículo 3 del Código Civil en el
momento de interpretar y aplicar las normas por los tribunales
españoles, en momentos tan graves como los que está atravesando
España y no solo por los políticos presos y sus adlateres sino por
silencios y ausencias de políticos españoles obligados a actuar y por
decisiones precipitadas, cuando no erradas, sin hache, de alguno o
algunos magistrados intervinientes en estos asuntos tan delicados.

Alberto Revuelta.

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