EN TIEMPOS DE DICTADURA (IV)

POESIA Y PROSELITISMO

Julio (Vélez) en su afán de llevar la Cultura al Pueblo, no paraba de tener iniciativas. Una de envergadura fue la “Semana Cultural de los Pueblos” de Comunidades del Norte y del Sur a celebrar en Morón. Otra fue poner en pie una editorial (Sensemayá Chororó,ya a mi nombre y autorizada por Fraga Iribarne) que empezaría por una colección de poesía, para la que perseguíamos autorización de los poetas y sus posibles originales, sin pago alguno.

Recabaríamos por adelantado de los suscriptores mecenas, quince pesetas (precio de cada poemario). Así, sin más, nos montamos una mañana de domingo en mi Citroën 2cv. camino a la Capital del Reino. Nos pateamos media Ciudad, Paco, Julio y Yo. Les sorprendía esos tres muchachos de un pueblo de Andalucía, y el proyecto. Conseguimos originales y compromisos de nada menos que Blas de Otero, Félix Grande, Ángel González, Fernando Quiñones, Antonio Hernández, etc. Las anécdotas fueron varias. Ya de vuelta se nos rompió el motor del coche a la altura de Madridejos. Pero cuando estaba todo iniciado, una de las detenciones a Julio dio al traste con lo ya iniciado. Tal vez un chivatazo al reaccionario. Yo al margen del proyecto, confieso que soñaba con ir haciendo proselitismo selectivo luego de entre los suscriptores.

Mi labor en el Partido durante los diez años (1969 al 1979), fue mayormente ligado a la propaganda, por lo que tenía que ser más cauteloso que el resto de camaradas. Uno de los destinos era Lebrija, donde  “El Vizco Patota” (Gonzalo Sánchez) máximo líder jornalero de Andalucía, con el SOC (Sindicato de Obreros del Campo. Hoy SAT) ponía en pie a todo el Marco de Jerez con las huelgas reivindicativas, u ocupaciones simbólicas de fincas sin explotar. Aquel cuerpo fuerte con aquel aplomo ante la Guardia Civil y su capacidad de diálogo, ganaba la confianza incondicional de todos los seguidores. Eran Ejércitos de “abejorros” (motos de poca cilindrada). También era miembro de la Dirección del PTA. Este era uno de los frentes principales del Partido.

Recuerdo que en uno de los viajes, temiendo que me interceptara la Guardia Civil, dejé el paquete medio enterrado al pie de un árbol, y allí puede estar todavía sirviendo de abono. Me vienen recuerdos de la infancia mientras escribo, y no quiero ocultar como ejemplo de la educación en dictadura, cercana a “la letra con sangre entra”, que a mis doce años estando en los Salesianos, me dio una “hostia” sin hache en la oreja derecha, el Coadjutor, por llegar tarde a filas en el pórtico desde el patio del recreo, y todavía tengo la sordera. De nada me sirvió mi disciplina con los Ejercicios espirituales, ni los desmayos que me producían el tener que estar en ayunas para comulgar en la misa mañanera. Para el próximo relataré consecuencias sufridas por la corrupción reinante.Origen en mi opinión de mucha de la persistente hoy día.

Alejandro Romero Cabrera

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