INDIGNIDAD

Dice el señor Casado, que a pesar de la barba sigue in dar la talla, pero que lo aparenta lo mejor que puede, que el pacto de Sánchez con Bildu es una indignidad, porque son los herederos de ETA que causó más de novecientas muertes (cuarenta de ellas de políticos) y que ni siquiera han pedido perdón. Apoyándole, el señor López, consejero madrileño de estricta observancia pepera, elevó la cosa a indecencia.
Cabría preguntarle tanto a Casado como al jurista de cabecera de Ayuso, que quienes son los herederos del franquismo, al que nunca acaban de renunciar, aunque puede que diga que son los de Vox, en cuyo caso habrá que preguntarles a ambos si eso no es indigno o indecente.
Porque resulta que el franquismo, aparte los centenares de miles muertos en la guerra, violó todos los derechos humanos que se le pusieran por delante y asesinó y persiguió a cuanto oponente político pudo pillar (paseos, cortes de pelo, tribunales militares, campos de concentración, TOP, informes de buena conducta y de adhesión al régimen, torturas en los cuartelillos, censuras varias, educación controlada, brazo en alto, misa obligatoria, expropiación de bienes, licencias de importación, etc.) . Y no solo no han pedido perdón por tanto crimen y tanta fechoría, sino que se permiten la cobarde felonía de atacar hasta las imágenes y esculturas de los que sí lucharon por la legalidad y la democracia.

Juan García Caselles

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