Islandia brilla con la tecnología ambiental que España deja morir por causa políticas

El planeta necesita bajar dos grados su temperatura para evitar el desastre y la clave está en reducir cuanto antes la emisión de gases de efecto invernadero. Así lo indica el Acuerdo de París firmado en 2015 y así lo ratificaron días atrás más de 200 países en la Cumbre del Clima de Bonn (COP23). Buena parte de las esperanzas pasan por capturar y almacenar a gran escala el CO2

instalación de captura de COcalificada como “pionera a nivel internacional” por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), y que fue puntal tecnológico en la lucha contra el cambio climático hasta el año 2014. La Unión Europea invirtió 96 millones y grandes esperanzas en ella. Su gran valedor, el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quiso dar herramientas a León para sobrevivir al fin de la era del carbón (la planta se encuentra junto a la central de Compostilla) y de paso dejar su sello en su tierra natal. Pero en cuanto el Partido Popular tomó posesión del Gobierno, Ciuden dejó de recibir inversión progresivamente hasta caer en el actual estado de coma.

Hace ya dos años que sus 90 científicos y técnicos de alto nivel (llegaron a ser 208 en el año 2011) apenas reciben proyectos. Y ahora ha llegado la humillación tecnológica definitiva: España renuncia a liderar la lucha contra el cambio climático justo cuando más se la necesita. Lo denuncia el comité de empresa de Ciuden en una última llamada de auxilio este pasado mes de noviembre. “Las instalaciones se encuentran desde agosto pasado sin proyectos por la incapacidad de su actual director general y su incomprensible rechazo a proyectos financiados 100% con ayudas europeas, que España pierde para que sean desarrollados por otros países. El pretexto es que la captura de Co2

no tiene futuro. Sin embargo, y por aquello de que la realidad es tozuda, la Agencia Internacional de la Energía [AIE] publicó el pasado mes de febrero un informe que sigue insistiendo en que, sin los procesos de captura y almacenamiento de CO2, el coste de la transición energética será más elevado”.

Ahí reside la gran novedad respecto a Ciuden. Hasta hace apenas unos meses, el Ministerio de Energía y la dirección de la fundación se basaban para dejar morir la planta del Bierzo en que la UE había dejado de financiar proyectos de captura de CO2 por falta de viabilidad comercial. Un argumento en parte cierto. Se esperaba que la transición hacia energías limpias sería mucho más rápida y cuando Bruselas vio que no iba a ser así cortó el grifo de las ayudas.

Sin embargo, tanto Europa como la AIE admiten que, puesto que el fin de la era del carbón y por extensión la de los combustibles fósiles deberá posponerse, es necesario volver a inyectar fondos en soluciones intermedias. Y ahí es donde resurge el desarrollo de técnicas de captura y almacenamiento de CO2 a escala industrial para estas décadas de transición. Hasta el año 2020 por lo menos, Europa no va a financiar grandes infraestructuras como hizo en su día en León. Así que el panorama, si el ministerio lo considera, estaría despejado de competencia.

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Artículos y opinión. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.