La crisis económica y el pacto de Cs con el Gobierno liquidan ‘el proceso’ para la independencia catalana

Publicado originalmente en la República de las Ideas

RAFAEL HALCÓN / REPÚBLICA | 27/06/2020
La inhabilitación de Torra y las elecciones catalanas del otoño abren un nuevo marco político en Cataluña

El proceso para la independencia de Cataluña, que fracasó en el otoño de 2017, está prácticamente muerto como consecuencia de las decisiones judiciales contra los dirigentes del golpe de Estado del 27-O, de la crisis económica y violencia soberanista que el pasado otoño generó, y también como consecuencia de la vigente crisis sanitaria y económica del COVID-19, que deja a Cataluña a merced y necesitada de ayudas de España y la UE

Es por ello que, después de lanzar desde el Gobierno de la Generalitat y en plena crisis sanitaria, la infamia de ‘España nos contagia’ -en línea con el ‘España nos roba’- el presidente de la Generalitat Quim Torra ha desplegado una subliminal campaña publicitaria para pedir a los españoles que vayan de vacaciones a Cataluña.

Un Torra que, seguramente, quedará inhabilitado y fuera de la Generalitat a partir del próximo 17 de octubre, cuando el Tribunal Supremo (TS) confirme la sentencia de inhabilitación del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), como parece lógico e imparable.

Y un Torra que todavía no sabe qué hacer con el calendario catalán del otoño, que sigue teniendo a su jefe en JxCAT, Carles Puigdemont, huido de la Justicia y a su portavoz en en Congreso Laura Borrás a punto de ser juzgada por los delitos de prevaricación y malversación en el TS ahora que ha perdido su inmunidad parlamentaria.

Mientras, los aliados del Gobierno catalán de Torra, ERC, tienen preso a su líder, Oriol Junqueras, y huída de la Justicia a su secretaria general, Marta Rovira. Y ello en un momento en el que el acercamiento de Inés Arrimadas a Pedro Sánchez le quita a ERC toda posibilidad de derribar la estabilidad del Gobierno de coalición español, si se confirma el pacto con Cs para aprobar los Presupuestos de 2021.

El fracasado ‘procés’ y los indultos
Imaginen qué hubiera sido de Cataluña si aún estuviera activo el proceso para la independencia catalana en plena crisis sanitaria y económica y, en consecuencia, sin acceso a las ayudas económicas de España y de la UE. La ruina catalana y la fuga de empresas y capitales de esta Comunidad habría liquidado el bienestar social catalán, y para muchos años el fallido ‘procés’ para la independencia.

Y esto lo sabe la gran mayoría de los catalanes, que han sufrido y sufren el duro impacto sanitario, económico y social de la vigente crisis, como saben que el ‘procés’ ha fracasado y que carece de futuro. Lo que debe obligar a los partidos secesionistas ERC y JxCAT a reformular sus proyectos si es que quieren adaptarlos a la nueva realidad catalana, española y europea.

Y en el caso de ERC y ante la próxima reunión de la Mesa de Diálogo en Barcelona a primeros de julio, con mayor motivo porque el acercamiento, parece que imparable, del Cs de Inés Arrimadas al Gobierno de coalición de Pedro Sanchez y Pablo Iglesias desactiva, completamente, el chantaje de ERC al Gobierno de España y le ofrece al actual Ejecutivo la estabilidad que necesita para el resto de la legislatura.

De manera que a lo único que puede aspirar ERC, si actúa con prudencia y apoya los Presupuestos de 2021, es a conseguir medidas de gracia para los presos condenados por el golpe catalán.

Pero no para facilitar (y a ello sí que se opondrá Cs) que Junqueras, el jefe del golpe catalán de 2017, pueda ser indultado en un tiempo que le permita el participar en las elecciones catalanas del otoño como candidato de ERC a la Generalitat, porque eso sería por parte del Gobierno Sánchez un desafío a España y un desprecio al Tribunal Supremo.

De manera que puede haber indultos de las penas de prisión pero no de las de inhabilitación antes de estas elecciones catalanas. Todo lo demás tendría en España un gran rechazo ciudadano y posteriormente electoral.

El ‘procés’ está pues prácticamente muerto y a ello se añade una seria crisis interna en el seno de la antigua CiU, ahora dividida y desconcertada por la corrupción de Jordi Pujol, el desprestigio de Artur Mas (por los escándalos del 3%) y la situación penal de los prófugos como Puigdemont.

A lo que hay que añadir la situación procesal y penal de los dirigentes de ERC y de la prófuga Rovira, y de JxCAT ya condenados. Así como la de los primeros dirigentes de la ANC y Omnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Y a la espera estamos del juicio del Mayor Trapero y de otros ex altos cargos de la Generalitat.

Las instituciones de España y la legalidad, unidas al demencial e histórico disparate del fallido golpe catalán del 27 de octubre de 2017, han derrotado a los golpistas. Y los graves daños de la vigente crisis sanitaria, social y económica en Cataluña ha iluminado la verdadera realidad catalana y la necesidad de su permanencia en España y en la UE. Lo que obligará al nacionalismo soberanista catalán a replantear su proyecto político si es que quieren que en Cataluña se restaure la unidad ciudadana y la normalidad económica y social.

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