La inteligencia de los otros (16/01/2020)

REFORMA CONSTITUCIONAL EN DOS TIEMPOS

José Luis Manzanares, consejero permanente del Consejo de Estado, en República

Hace casi exactamente un año, el 1 de enero de 2019, escribí en este mismo diario un artículo que, lejos de quedar obsoleto, ha ganado en actualidad. Me refiero a “Una curiosidad en la reforma de la Constitución”, algo sobre lo que los comentaristas vienen pasando como de puntillas. Tanto es así que en ocasiones llegué a temer que mis consideraciones fueran exclusivamente mías pues otros juristas habrían llegado a una interpretación distinta y más razonable. Pero ni he leído nada en otro sentido ni veo que mi argumentación sea confusa, alambicada o compleja. Al contrario, se ajusta cómodamente a la literalidad de los preceptos constitucionales.

Contémplese, de otro lado, el nuevo escenario político que se abre ante nosotros con promesas electorales y aspiraciones cuyo logro exige la previa reforma de nuestra Carta Magna. Y entonces nos encontramos con la sorpresa, o con la aparente contradicción, de que el legislador prefiere que de los dos procedimientos previstos para reformar la Constitución, el más sencillo sea el correspondiente a la reforma de los preceptos sobre la reforma.

El procedimiento más largo y complicado, el que permite ser entendido como un blindaje excesivo, se limita en el artículo 168 a la propuesta de “la reforma total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, Capítulo segundo, Sección primera del Título I o al Título II” . Entre los supuestos enumerados no se encuentran ni el repetido artículo. 168 ni sus concordantes. Los especialistas podrán explicarnos si se trata de una decisión bien meditada o de dejar un portillo abierto a la simplificación.

En cualquier caso, los anhelos independentistas no sólo se encuentran abocados a chocar frontalmente con la soberanía nacional y la indivisible unidad de la Nación española como patria común e indivisible de todos los españoles, afirmaciones todas ellas del Título Preliminar, sino que, además, no tendrán la menor posibilidad de prosperar por la vía del artículo 168. La única esperanza, por remota que sea, de canalizar aquellas aspiraciones dentro de nuestro Estado de Derecho habría de comenzar con la reforma de la reforma. Ignoramos lo que el 2020 dará de sí, pero es seguro que unos y otros examinarán con lupa todos los resquicios de nuestra Constitución para avanzar sus peones en el difícil tablero de la unidad entre la diversas tierras de España.

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