La inteligencia de otros: IZQUIERDAS Y DERECHAS

Izquierdas ..Derechas… Las palabras también las prostituimos cuando le damos una finalidad que no tienen. La palabra ser de “izquierda” o de “derecha” para insultar para diferenciarse del otro convirtiéndolo en el “malo”, corrupto…etc no descalifica tanto al acusado, como al que acusa. El que acusa o califica al otro que es “de derecha”, o que es “de izquierda” está definiendo al otro no por lo que es como persona, sino por la etiqueta política que lleva, considerándose a sí mismo portador de todas las virtudes y despreciando al contrario como culpable de todos los males. Los gobiernos que se han auto denominados “de izquierda” han demonizado, llamando de derechas, a todos los que disienten o se oponen a sus decisiones. Lo mismo han hecho los que se autodenominan “de derecha”. Y ambos han pretendido tener el monopolio de la verdad, la justicia, la libertad…negándole al contrario que pudieran ser portadores de algo digno de respetar y valorar. Acusar al adversario de ser “de izquierda” o ser “de derecha”, para descalificarlo, despreciarlo, o negarle la posibilidad de representar honestamente lo que consideramos valores que dignifican la sociedad, es ya, a mi parecer, una razón evidente para dudar de la honestidad política del que así acusa al contrario.

Personalmente entiendo que lo que nos define como “de izquierda” tomando esta palabra en su mejor sentido, es la convicción sincera y la decisión firme de estar siempre de parte de los oprimidos, de los débiles, de los excluidos…Es no solamente enarbolar la bandera de la libertad, como seña de identidad de la izquierda, sino sobre todo vivir como un ser libre, a quien no le importa ni le condiciona en su modo de actuar los prejuicios que lanzarán sobre él tanto los que se denominan de derecha como de izquierda. No es un carné de un bando o de otro el que me define de qué lado estoy, sino la actitud cotidiana ante la realidad social en la que vivimos. Con el carné de izquierda se está votando hoy en el parlamento decisiones típicas de la derecha más recalcitrante. El hombre verdaderamente libre, no regula su conducta ni sus decisiones, por la disciplina de un partido, aunque éste se autodenomine de izquierda, sino por la ley inviolable de su conciencia. Una conciencia abierta a la verdad, sincera, leal, tolerante, amante de la justicia… BASADA EN VALORES de justicia, igualdad, servicio, compasión. El hombre verdaderamente libre no es prisionero de ningún proyecto de partido.  

Manuel Gaitero Rosado D.N.I. 31448252

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