La opinión del editor

EL PRECIO DE LA HIPOCRESÍA

En los últimos recientes días hemos conocido, sin que se hayan desmentido por quienes deberían hacerlo, que el obispo John Jenk, auxiliar del cardenal de Nueva York, y vicario del mismo para el Bronx, se ha apartado de sus funciones tras una denuncia de abuso de menores que su arzobispo ha considerado creíble.

El deán emérito de la catedral Santiago, que se hizo famoso mediática,ente hablando, con motivo del robo del Códice Calixtino, ha sido también apartado de funciones públicas ministeriales en Mondoñedo por actitudes de carácter sexual con un joven al que le había pedido ayuda.

Por orden del fiscal del condado competente, un numeroso grupo de agentes de policía han registrado la curia arzobispal de Galveston-Houston, sede del presidente de la Conferencia episcopal norteamericana, en busca de pruebas contra un sacerdote de la diócesis acusado de abusos a un menor. El clérigo fue detenido y puesto en libertad tras pagar una fianza de 375.000 dólares.

Un clérigo diocesano de Ciudad Rodrigo, condenado a pena de prisión, por abuso de menores hace unos años, es hoy notario del tribunal eclesiástico que juzga, entre otros, los delitos canónicos por abuso sexual a menores.

En Astorga, a dos pasos como quien dice, una manifestación callejera de antiguos seminaristas menores del centro diocesano para la formación de clérigos, protestaba por lo que consideraban que lo ocurrido con uno de sus ex superiores en el juicio en el que fue condenado por abusos sexuales sobre ellos, era una burla y exigían el cumplimiento de sus penas y apartamiento publicó de aquel.

Un religioso agustino recoleto español destinado en Venezuela se ha reconocido culpable de practicas sexuales con una menor, de doce años, cuando fue detenido por la policia en plena sesión de tales prácticas en un vehículo.

La archidiocesis de Santa Fe, en Nuevo México, se declaró ayer en estado financiero de bancarrota por la ejecución de las indemnizaciones en condenas a clérigos diocesanos por crímenes sexuales contra menores. Entre 35 y 40 causas están abiertas contra clérigos de la misma, en estos momentos, aún sin juzgar.  Lo ha comunicado personalmente el arzobispo John C. Wester.

La omertá eclesiástica impuesta por la Sede Apostólica y obedecida vilmente por obispos y clérigos católicos hasta el inicio del  pontificado de Benedicto XVI, está arrasando la confianza de los fieles en el clero, poniendo a los sacerdotes en la picota de befas y chocarrerías y alejando a las gentes de la propia institución, cuando no de la fe.

Omertá consciente. Para mantener una imagen falsa. Los abrojos no dan frutos dulces.

Los enseñadores a los demás de los caminos éticos que a menudo cubren de paño el púlpito, poniendo a pan pedir a unos y otros, podrían mirar atrás, también en la s diócesis españolas y recordar casos de ocultamiento y dispersión en los que depredadores sexuales con nombres y apellidos fueron enviados sin más a lejanas, y no tan lejanas,  tierras mientras aquí se alababa la prudencia de quienes habían diseñado en los blanqueados sepulcros curiales tan  crimínales conductas, que permitían aumentar el número de víctimas de sus depravadas prácticas. ¿Y el Señor?. El Señor….¿qué Señor?.

Alberto Revuelta.

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