LA SEMANA DEL BREXIT, UNA SEMANA SIN CHAMPÁN Y FUEGOS ARTIFICIALES

Columna firmada por José Oneto en REPUBLICA.COM el pasado día 4 de abril

Esta semana, por fin, después de tres años de negociaciones tenía que haber sido el gran día para los que habían votado a favor del Brexit y de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El Viernes 29 de Marzo, hace una semana, era el día fijado para que se hiciese realidad el sueño de muchos y el miedo y la desesperanza de otros muchos, atrapados en los resultados de un Referéndum absurdo con el que se engañó a los británicos por una irresponsabilidad del primer Ministro Cameron, que tuvo que dimitir.

Ese día estaba previsto que sonasen 23 veces las campanas del Big Ben y se lanzaran fuegos artificiales desde el Támesis, recordando a Jorge Federico Handel y su hermosa obra “Música para unos Reales fuegos Artificiales”. Pero todas las salas de fiestas que habían reservado sus mejores sitios se tuvieron que anular, y el champán tuvo que permanecer en las neveras. Desde días antes y tras el fracaso de tres votaciones propiciadas por una destruida física y psicológicamente Theresa May, se sabía que no habría fiestas, ni fuegos, ni champán, sino sólo confusión en una Gran Bretaña enfrentada con un parlamento atascado que no lograba encontrar salida a una situación que tiene dividido al país y a la que no se encuentra solución, para desesperación de los 27 países de la UE.

“Los políticos de todos los partidos tienen el deben velar por los intereses de la nación. Este es el momento”, decía el ministro David Livington en una sala repleta de empresarios. Pero sus oyentes no se mostraron muy impresionados por ello. Los empresarios opinaban que ningún partido había velado en los últimos años por los intereses del país, anteponiendo siempre sus intereses de partido. “Nosotros decimos a Westminster: estamos frustrados. Enfadados. Vosotros habéis desatendido seriamente los intereses del sector empresarial británico”, decía por su parte el Presidente de la Cámara de Comercio británica. “Habéis estado tres años dando vueltas al asunto. Y después de tres años, ya está bien”.

The Economist anunciaba el fin de Theresa May, que se ha doblegado ante lo inevitable enfrentándose durante las pasadas semanas a un desastre tras otro. El mes pasado, decía el semanario, hemos visto ministros votando contra la disciplina de partido sin ser cesados de sus puestos y varias facciones amenazando con dimisiones a cambio de concesiones, mientras desde Europa, le llegaban a la primera ministra británica las únicas salidas. May está advertida: si se decanta por una ruta del Brexit más suave, una parte de su gobierno conservador se retirará, y el partido quedará fragmentado.

Con diez días hasta la fecha límite, el Parlamento o bien vota por el acuerdo de May, o bien presenta de inmediato un plan B concreto que ya está siendo pactado con el líder del laborismo Corbyn.

Michel Barnier, coordinador principal de las negociaciones de la UE, quiere que antes de la cumbre extraordinaria de la UE del 10 de abril el Reino Unido deje clara constancia de lo que quiere exactamente. De otro modo, los británicos se retirarán el 12 de abril sin acuerdo, a menos que los 27 acepten un segundo aplazamiento. Un Brexit sin acuerdo, es considerado un escenario catastrófico, hasta unos extremos que es ahora cuando los que votaron la salida de Europa, que pensaban que votaban su independencia como Nación que mandó en medio mundo, se han dado cuenta, aunque tarde, de lo que significa para ellos.

Por un solo voto (313 a 312), la Cámara de los Comunes aprobó a última hora del miércoles una proposición de ley que obliga al Gobierno a renunciar explícitamente al “no deal”, un Brexit sin acuerdo, y a pedir una nueva prórroga a Bruselas. Para entrar el vigor, el texto legal tiene que ser respaldado aún por la Cámara de los Lores. Hoy, numerosos periódicos europeos publican unas declaraciones del Presidente del Gobierno español en las que, después de comparar. el “Brexit” con el movimiento independentista en Catalunya ya que ambos son “proyectos políticos basados en mentiras” que abocan a la sociedad a “callejones sin salida”, cree que de él se deben extraer lecciones y reflexiona sobre cómo las diferencias internas de un partido pueden convertirse en “un problema global”.

Dice Sánchez que el “Brexit”, a su juicio, nunca debería haberse planteado como un asunto binario: “No se trata de ‘Me marcho o me quedo’. Quizá la pregunta (del referendo de 2016) debería haber sido: “¿Quiere quedarse en una Europa mejor?, porque sin duda hay muchas cosas que es necesario cambiar en Europa”. El líder socialista español confía en que los políticos británicos actúen de manera responsable a fin de evitar un “Brexit” duro.

Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.