Marruecos: la llave de la inmigración y el narcotráfico

Publicado originalmente en Publico

30 JULIO, 2018
Las derechas están disparatadas con la llegada masiva de
inmigrantes a España. Han visto que Pedro Sánchez ha provocado un
nuevo efecto llamada con la acogida humanitaria del Aquarius, y se
han lanzado al cuello del Gobierno, que, diga lo que diga el ministro
Grande-Marlaska, está estos días desbordado, sobre todo en el
Campo de Gibraltar.
Así las cosas, sabiendo que hay carnaza electoral, el liberal Albert
Rivera y el ultraconservador Pablo Casado se disponen a abrazar a
policías y guardias civiles en la mismísima frontera de Ceuta, que vivió
recientemente un nuevo salto de verja que nada tiene que ver con la
del Rocío, como ustedes comprenderán.
Allí, ambos dos dirán que hay que dar leña al negro, que es
subsahariano, y que España no puede absorber a millones de ellos que
quieren venir a Europa. Eso sí, aliñarán su discurso xenófobo con un
toque del Domund: “Nosotros somos solidarios con quien lo necesita”.
Casado, democristiano montaraz y, por tanto, un peligro para los
leones, no quiere papeles para todos, no vaya a ser que, después de
conseguirlos, los subsaharianos se quieran licenciar en un cuarto de
hora como abogados y colapsen el mercado de politiquillos con
grandes currículums y con más cara que espalda.

Aunque soy de los que piensan que estos movimientos migratorios
solo se pueden parar en origen –si es que se puede parar algo que
forma parte del ADN del ser humano-, erradicando en los
países subsaharianos enfermedades, corrupción, guerras, hambrunas,
nuevo colonialismo, etc., está claro que la llegada masiva de
inmigrantes tiene mucho que ver con la relajación de Marruecos en sus
fronteras.
Un reciente informe de la UE lo deja meridianamente claro.
Marruecos, país estratégico para España y Europa en el Norte de
África en la lucha contra el yihadismo, tiene la llave de la mayoría de la
inmigración que llega a nuestras costas, y todo hace indicar que la ha
abierto.
¿Por qué? Pues ha coincidido con un periodo de convalecencia de
Mohamed VI, que está últimamente algo perjudicado, y los que
mandan ahora estarán esperando una sentada para cerrar un nuevo
tratado hispano-marroquí sobre ‘qué hay de lo mío’, con la pesca
siempre de por medio.
¿Cómo se cierra de nuevo la frontera marroquí? Pues es evidente que
con más inversiones de la UE y con el tradicional besamano y besapié
del CNI, que para algo sirven los fondos reservados, ¿no?
En fin, más que a Borrell yo mandaba a Luis Planas, que no hace
mucho fue embajador en Rabat y conoce el paño y el precio de las
alfombras.
De camino, aparte de intentar arreglar el coladero migratorio, Planas
debería reclamarles a las autoridades marroquíes que intensifiquen
policialmente la lucha contra el narcotráfico.
Al igual que ocurre con los flujos migratorios, el tráfico de hachís ha
aumentado hasta cotas nunca vistas en el Campo de Gibraltar. Una
feria, es una auténtica feria, con los ríos de la comarca como
autopistas para las narcolanchas.
La narcoeconomía está apoderándose de gran parte de una comarca
que, pese a contar con el primer puerto de España, el primer polígono
industrial de Andalucía, tres marcas turísticas internacionales –
Gibraltar, Sotogrande y Tarifa-, está entre las zonas con más paro y
subdesarrollo de España.
Es incomprensible pero cierto.
Y encima el Brexit, en el supuesto de que se opte por trasladar la
reivindicación de la soberanía a la frontera del Peñón, los patriotas se
pueden llevar por delante 13.000 puestos de trabajo y el 25% del PIB
que aporta Gibraltar a la comarca.
Una generación de jóvenes peligra y las que vienen detrás también.

Por cierto, al nuevo hospital de La Línea, unas instalaciones
hospitalarias con los medios materiales más modernos, no quieren ir
los médicos por la mala imagen que irradia la comarca.
Para combatir este deterioro se necesitarían de inversiones y
políticas de Estado, esas que demanda el PP cuando está en el poder
en sus discursos de responsabilidad.
Pero como se está viendo, la derecha de toda la vida de Casado y la
nueva derecha de Rivera prefieren pescar en el río revuelto y darse de
camino un baño de xenofobia.
Espero y deseo que Pedro Sánchez mantenga el compromiso de
acabar con una situación que sitúa al Campo de Gibraltar al borde del
territorio comanche, a dos pasos de Sinaloa y Medellín.

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