OJO AVIZOR 2 de agosto de 2016

El autor del atentado de Niza del día 14 de julio de este año, Mohamed Lahouriaej, tenía 26 años. Ali David Samboni, autor de las muertes en Múnich el 18 del mismo mes, tenía 18. El asesino de Ansbach, el día 24, contaba 24 años. El japonés Sathosi Uematru, autor de 19 asesinatos en una residencia de discapacitados en Sarami, tenía 26. Abdel Kermiche y Abdel-Malik Petitjean autores de asesinato del sacerdote Jasques Hamel en Normandía, tenían 19 años cada uno.

Un correo electrónico en un sistema cerrado de comunicación y que ha sido descubierto por la fiscalía que dirige la investigación de lo ocurrido en la iglesia de Saint Etienne dice así: “Si tú quieres ir a Sham (Siria) esto resulta complicado visto que las fronteras han sido cerradas. Por tanto ataquemos aquí. Tú tomas un cuchillo, vas a una iglesia, haces una carnicería, bim. Tú cortas dos o tres cabezas y eso es bueno, es el fin”. Lo envió a un amigo Abdel Kermiche autor de la degollación del sacerdote Jacques Hamel. Lo ha publicado anteayer L’Express.

Como ha comentado hace unos días Patrick Lagardec, autor del libro “El continente de los imprevistos. Diario de a bordo para tiempos caóticos”, lo que está fallando para afrontar esta nueva etapa de leaderless jiyad (yihad individual sin liderazgo ni organización formal), es disponer de capacidad de desenvolverse o de navegar en medio de lo imprevisto. Exige formación y preparación para ser creativos, sorpresivos, colectivamente y en situaciones inéditas.

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