OJO AVIZOR del 29.07.2016

Los atentados habidos desde el 14 de este mes hasta el momento en que escribo, en Afganistán, Francia, Irak, Alemania y Somalia reivindicados por el Daesh y que han causado varios centenares de muertos y numerosisimos heridos aconsejan reflexionar en lo que ocurre.

Daesh está ejecutando el plan que diseñara entre los años finales de la década de los 90 y los primeros de este siglo el sitio español Mustafá Septimarian en su libro «La llamada a la resistencia islámica global». Defendió entonces, y se aplica hoy, que la forma más segura para una organizacin terrorista es no tenerla, es no tener organización estructurada. No hay cuadros, no hay reuniones, no hay contactos .

Hay un enemigo, un objetivo, una difusión de medios de atentar y libertad para hacerlo cuando se pueda, donde se pueda, como se pueda, con quien se pueda. Pero no hay estructura perseguible tras ser infiltrada y detectada.

Los atentados de enero y julio de 2015 en París, los cuatro sucedidos en Bagdad a lo largo del verano y el otoño de ese mismo año y los de estos meses en Estambul, en Daka, en Alemania, en Mogadiscio, en París, Niza, Normandia y de nuevo en Kabul y Bagdad tienen características similares de unos actos que no cuentan con organizaciones estructuradas sino con voluntarios no sometidos a disciplina alguna pero que creen en sus objetivos, comparten su cosmovisión, tienen iniciativas y pueden hacer, y de hecho hacen, mucho daño.

Precisamente en estas fechas la guerrilla colombiana de obediencia chevarista ha aceptado negociar el cese de la lucha armada siguiendo los pasos de la FARC. En Filipinas el presidente Rodrigo Duterte ha ofrecido un alto el fuego a la guerrilla comunista que combate en zonas del país desde 1969 con 30.000 muertos causados en esa lucha. Y una delegación saudi presidida por el general en la reserva  Anwar Eshki ha visitado Israel – enemigo con plaza en propiedad – para, entre otras cosas, tratar de los grupos de obediencia chií y controlados por Irán, tales como Hamas, Hezbolá y otros. Los gobiernos de cualquier ideologia o interes economico o estrategico, prefieren tener enfrente  grupos armados organizados, estructurados y con pirámides de poder identificables, que no nebulosas ideológicas con voluntarios actuando por su cuenta y sin control alguno.

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