Opinión del editor

En el Código de Derecho Canónico que se aprobó en 1983, en el Libro V, Parte III, Título I, Capítulo V, Canon 1.242 se dice textualmente: “No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los cardenales o a los obispos diocesanos”. El cardenal de Madrid, que ya vio a la Virgen Maria haciendo una huelga feminista hace unos meses, ha dicho que él no puede oponerse a que se entierren los restos de general Franco en la catedral de la Almudena. Y que está dispuesto a acoger a cualquiera que pida ser enterrado. ¿A gentes sin techo de Madrid  para que lo tengan al morir, también?. Cuanto sabe este señor cardenal. Quod natura non dat, Salmantica non prestat.

Alberto Revuelta
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