Opinion del editor

El Papa de Roma ha dicho varias veces que el Demonio trata de dividir y destruir la Iglesia. Con respeto conviene recordar que con los pederastas en ella y la omertá de sus jerarcas, al menos hasta que Benedicto XVI puso orden en el asunto de ocultamiento, contribuyen a dividir y destruir con mayor eficiencia y eficacia que el Demonio. Más valdría que las autoridades institucionales de la religión católica analizaran su realidad en cuanto a divisiones y destrucciones y publicaran sus conclusiones y dejarán al Demonio en su infierno particular. 

Alberto Revuelta
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