Opinión del editor

En un régimen en el que existen elecciones libres, lo resultados de los comicios una vez proclamados por la Junta electoral han de ser respetados.
Las amenazas y violencias callejeras son una muestra de la intolerancia política y, lo que es muchísimo más grave, de irracionalidad de quienes en lugar de haber votado, se guardaron de hacerlo cuando pudieron.
Excusar a estás personas calificándolos de antisistema no deja de ser una estúpida manera de justificar el ataque a la libertad de las demás que han hablado en las urnas cuyo resultado es el que va a condicionar nuestra vida pública los próximo cuatro años.
Alberto Revuelta
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