Opinión del editor

Importa lo ocurrido en la Cour Correccionelle de Lyon donde se ha condenado a seis meses de prisión, dejada en suspenso, al cardenal Barbarin, arzobispo titular de la ciudad y hombre fuerte de la iglesia gala. Es la primera vez que un príncipe de la Iglesia católica romana se sienta como acusado ante los jueces de una corte criminal, ejerciendo el tribunal el poder del Estado laico.

El cardenal ha sido condenado por haber callado ante los abusos sexuales de un clérigo de su diócesis sobre adolescentes. Las instrucciones de callar las había recibido del arzobispo Ladaira, alto cargo del Santo Oficio en el Vaticano. Jesuita.

La corte correccional lo citó como testigo. El Vaticano lo impidió alegando su inmunidad diplomática. Dejado a los pies de los caballos por quienes le habían ordenado callar, el cardenal francés ha sido condenado.

Ha dimitido de sus cargos y funciones. El tal Ladaira no. Un ejemplo de dignidad en el ejercicio del poder Vaticano. Como para fiarse de semejante tropa.

Alberto Revuelta

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