Opinión del editor del 06/04/2019

El présago que es el que adivina o presiente algo, no olvida que Joseph-Ignace Guillotin, que fuera médico del conde de Provenza, diseñó su invento mortífero para que todos los condenados murieran con el mismo instrumento y sin sufrimiento. El rey Luis XVI estaba
presente cuando el doctor Gullotin acudió a Versalles para presentar su máquina, de corte recto y horizontal, antes de agosto de 1792. Se cuenta, sin la certeza dogmática que tiene la teología pero no la historia, que el rey dibujó un corte oblicuo corrigiendo el de Guillotin.

Con ese real diseño se fabricó el que produjo la separación de su real cabeza del cuerpo monarquico. Cuidado con los diseños ante las elecciones del día 28.

Alberto Revuelta

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