Opinión del editor del 29/03/2020

Estos días de encierro forzado han hecho saltar las alarmas en alguno de los servicios de voluntariado que asietn, o visitan o llevan la comida a peronas solas en edades de cierta dificultad para tener esperanzas o planes de futuro. La antigua melancolia. Citaba hace unas semanas Manuel Rodriguez en uno de sus magnificos sillones de orejas, Babelia, un poema estoy aprendiendo paz, yaciendo a solas, en silencio, como yace la noche…” y  contabaque Lucia Krisreva definia esa melancolia, bilis negra, como “un abismo de tristeza, de un dolor incomunicable que nos absorbe hasta hacernos perder el yo”.

Alberto Revuelta

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