Oubiña: “El narcotráfico no acabará porque hay un gigante aparato de represión que se iría al paro”

El excapo desvela datos inéditos de la historia del contrabando y el narcotráfico en Galicia en su nuevo libro

Laureano Oubiña, que el 2 de septiembre romperá definitivamente con sus ataduras penitenciarias después de tres décadas cumpliendo condenas por tráfico de hachís y blanqueo de dinero, ha presentado este viernes su libro Toda la verdad, en el que cuenta en primera persona todas sus peripecias en el contrabando de tabaco y el narcotráfico. “Es un manual necesario para que vean la luz muchos capítulos de mi vida y que han sido cruciales para entender la historia de los tabaqueros y los narcos gallegos”, ha dicho Oubiña en su estreno como escritor, mientras firmaba ejemplares y ofrecía un catering donde no faltó el pulpo a la gallega.

Oubiña es el primero de los históricos jefes de la droga en España que se lanzó a escribir sus memorias. Y lo hizo en un entorno que formó parte de su pasado, el pazo de Baión, en Vilanova de Arousa (Pontevedra), rodeado de más de veinte hectáreas de viñedos que le embargó el Estado y fue vendido en 2008 a una cooperativa vinícola por 15 millones de euros. Aun así, sus hijas y herederas de la propiedad que estaba a nombre de su difunta mujer y dos sociedades panameñas siguen peleando en los tribunales para recuperarlo.

En medio de una enorme expectación mediática, Oubiña ha contestado a las preguntas de los periodistas como acostumbra a hacerlo: con vehemencia y retranca. “Al narcotráfico solo hay una forma de combatirlo, legalizando las drogas, pero no van a hacerlo, no se atreven, porque hay muchos intereses detrás y una gigante aparato de represión policial y judicial que acabaría en el paro. Yo los mandaría a limpiar montes para que no se quemaran”, ha declarado.

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Oubiña es el primero de los históricos jefes de la droga en España que se lanzó a escribir sus memorias. Y lo hizo en un entorno que formó parte de su pasado, el pazo de Baión, en Vilanova de Arousa (Pontevedra), rodeado de más de veinte hectáreas de viñedos que le embargó el Estado y fue vendido en 2008 a una cooperativa vinícola por 15 millones de euros. Aun así, sus hijas y herederas de la propiedad que estaba a nombre de su difunta mujer y dos sociedades panameñas siguen peleando en los tribunales para recuperarlo.

El excapo, de 72 años, destaca de entre los manuscritos que fue recopilando en su largo periplo carcelario varios episodios que nunca fueron aclarados. Uno de ellos se refiere al famoso tiroteo que hubo entre contrabandistas, a principios de la década de los ochenta, en el Parador de Cambados por el que Vicente Otero, Terito, el patriarca de los tabaqueros y hombre condecorado por el entonces PP de Manuel Fraga, había sido condenado. “Pero no fue él quien disparó, sino yo”, asegura Oubiña, que se zafó del incidente porque el guardia civil que hizo el atestado cambió la orientación del casquillo para beneficiarse, según ha dicho Oubiña.

Siempre se dijo que Terito disparó al aire para poner fin a una fuerte bronca que tuvieron los tabaqueros en una de sus reuniones para repartirse los cargamentos de tabaco, aunque en aquella ocasión transcendió que la discusión era política, para decidir a qué partido había que votar y cuánto dinero tenían que aportar. Oubiña aclara que aquel día, en realidad, “iba decidido a ajustarle las cuentas a Terito”: “Se había chivado de mí a la Guardia Civil, contándole las posiciones de mis barcos y de los alijos, y aquello lo pagó caro”.

El exnarcotraficante Laureano Oubiña presenta su libro, ‘Oubiña, toda la verdad’. ÓSCAR CORRAL EFE-QUALITY
Laureano Oubiña, que el 2 de septiembre romperá definitivamente con sus ataduras penitenciarias después de tres décadas cumpliendo condenas por tráfico de hachís y blanqueo de dinero, ha presentado este viernes su libro Toda la verdad, en el que cuenta en primera persona todas sus peripecias en el contrabando de tabaco y el narcotráfico. “Es un manual necesario para que vean la luz muchos capítulos de mi vida y que han sido cruciales para entender la historia de los tabaqueros y los narcos gallegos”, ha dicho Oubiña en su estreno como escritor, mientras firmaba ejemplares y ofrecía un catering donde no faltó el pulpo a la gallega.

Oubiña es el primero de los históricos jefes de la droga en España que se lanzó a escribir sus memorias. Y lo hizo en un entorno que formó parte de su pasado, el pazo de Baión, en Vilanova de Arousa (Pontevedra), rodeado de más de veinte hectáreas de viñedos que le embargó el Estado y fue vendido en 2008 a una cooperativa vinícola por 15 millones de euros. Aun así, sus hijas y herederas de la propiedad que estaba a nombre de su difunta mujer y dos sociedades panameñas siguen peleando en los tribunales para recuperarlo.

El excapo, de 72 años, destaca de entre los manuscritos que fue recopilando en su largo periplo carcelario varios episodios que nunca fueron aclarados. Uno de ellos se refiere al famoso tiroteo que hubo entre contrabandistas, a principios de la década de los ochenta, en el Parador de Cambados por el que Vicente Otero, Terito, el patriarca de los tabaqueros y hombre condecorado por el entonces PP de Manuel Fraga, había sido condenado. “Pero no fue él quien disparó, sino yo”, asegura Oubiña, que se zafó del incidente porque el guardia civil que hizo el atestado cambió la orientación del casquillo para beneficiarse, según ha dicho Oubiña.

Otro de los capítulos que detalla el excapo gallego en su libro es el robo de un sumario en la Audiencia Nacional, que estaba secreto, sobre el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar. El entonces juez Baltasar Garzón lo investigaba por haber ordenado dos asesinato en Marbella. Luego acabó entregando a Oubiña a la policía cuando se fugó a Grecia, en 1999.

Oubiña narra con pelos y señales cómo se encargó de sobornar a un funcionario de Garzón y cuánto le pagó para que consiguiera los informes confidenciales que el magistrado guardaba en la caja fuerte del juzgado. “Aquello se acabó archivando porque Al Kassar dejó desarmado al juez cuando se presentó allí a preguntarle por el caso, y así me lo pagó después, cuando me traicionó y me entregó a la policía”, ha recordado crispado.

La aventura de Oubiña como escritor ha interesado a algunas de las empresas editoriales más potentes del sector pero con ninguna de ellas ha llegado a un acuerdo. Al final, harto de las discrepancias en cuanto al contenido y a los porcentajes de las ventas, uno de sus diez hijos creó la editorial Pejurito S.L., que lanzó la obra, supervisada por el periodista y escritor, Benito Leiro, y que ya está a la venta en las librerías.

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