OXFAM, HIPOCRESÍA Y ECONOMIA NEOLIBERAL

OJO AVIZOR
OXFAM, HIPOCRESÍA Y ECONOMIA NEOLIBERAL
Penni Lawrence ha dirigido Oxfam hasta hace unos días en que ha presentado su dimisión asumiendo sus responsabilidades tras conocerse las
conductas vejatorias de abusos sexuales y utilización de prostitutas por
parte de empleados de la entidad durante los trabajos en Haití tras el
terremoto de 2011. En cadena se han ido conociendo hechos similares de
trabajadores asalariados de la organización en Liberia, Sudán del Sur,
Bangladés, Nepal y Filipinas. Oxfam es una confederación de una veintena
de organizaciones humanitarias. 7.000 donantes han causado baja voluntaria en ella en los últimos dįez días.
La imparable lejanía que los occidentales sajones y en menos medida latinos
de Europa sienten y ejercen de las Iglesias cristianas ha ido llevando a
personas de sensibilidad compasiva y justicia exigente a crear iniciativas de
ayuda a gentes de zonas pobres, abatidas por guerras y conflictos o
victimas de catástrofes naturales que han adoptado el estatuto jurídico de
organizaciones humanitarias, también conocidas como no gubernamentales.
La más imparable ascensión al poder político de esos países de partidos
políticos representantes de los grupos enriquecidos por el neoliberalismo
conservador y dispuestos a desmantelar las garantías que la socialdemocracia había ido construyendo en los ordenamientos legales de esos mismos países ha servido para fomentar la emergencia de institutos de servicios sociales privados que al tiempo que abarataban costes estatales,
desplazaban lejos de esos núcleos de poder económico las responsabilidades políticas, económicas y penales, en su caso, de aquellos.
Institutos de servicios sociales al margen de lo público y no financiados obligadamente, legalmente, con cargo al erario que han decidido recurrir a
financiadores individuales sensibilizados por campañas perfectamente
diseñadas para poner el corazón en un puño a los televidentes y atraer sus
cotizaciones, pese a pagar cuantiosos impuestos reclutados manu militari
por las más variadas agencias tributarias.
Y aquí estamos. Organizaciones humanitarias con miles de asalariados que realizan un trabajo por el cual reciben un salario, como otros miles de
trabajadores de empresas de automóviles, de líneas aéreas, de industrias farmacéuticas, de clérigos de las iglesias y de diplomáticos del servicio
exterior. Con exigentes conductas éticas personales en unos casos,
amorales en otros, vacilantes entre esos extremos en la mayoría. Como en
toda sociedad. Como en toda empresa. Como en toda iglesia.

Detrás de las vestiduras rasgadas de políticos, donantes, empresarios y,
sobre todo, comunicadores y periodistas por las conductas que dicen
inapropiadas de esos trabajadores asalariados puede estar, y me temo que y
está, el programa de hacer desaparecer las organizaciones humanitarias
después de que el capitalismo rampante haya conseguido a través de los
poderes públicos que maneja reducir al mínimo los cooperantes funcionarios
y de los proyectos públicos de cooperación al desarrollo. Ya lo dijo hace
meses en el Congreso de los Diputados una electa del PP refiriéndose a los
pobres: “Que se jodan”.
La Iglesia de Inglaterra, anglicana, ha informado que en el año 2016 tuvo
3.000 denuncias por abusos y conductas sexualmente impropias entre su
clero y voluntariado en las instituciones que gestiona.
La manada, actuó en los sanfermines de ese mismo año. Las artistas de cine
de varios países han descubierto ahora conductas inapropiadas y abusos
sexuales de productores y directores. Y también hombres han descubierto lo
mismo y lo denuncian.
Acaban de condenar a un entrenador inglés de fútbol a treinta años de
carcel por violaciones a jugadores adolescentes e igualmente el médico de
la federación americana de gimnasia ha sido sentenciado a más de ciento
sesenta años de carcel por ejercer de depredador sexual con las personas
integradas en la entidad y encomendadas a su cuidado.
La hipocresía es mal negocio para la salud social. Creer en la arcangelica
actuación de los poderosos en la defensa de la castidad fuera del matrimonio es un billete en trenes de alta velocidad a la idiotez colectiva.
Alberto Revuelta

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