Críticas por “racismo” a la nueva ley de Israel que lo define como “Estado-nación judío”

Publicado originalmente en El Mundo.

El Parlamento israelí aprueba una ley básica sobre su identidad nacional
Israel aprueba una ley que dificulta la división de Jerusalén

SAL EMERGUI | Jerusalén
20/07/2018 01:41

Los once puntos de Estado-Nación se han convertido en la decimotercera Ley Básica israelí y una de las más controvertidas en 70 años de un país sin Constitución. Aunque tiene un carácter básicamente declarativo y simbólico, los ciudadanos árabes se sienten discriminados ya que la ley define al hebreo como el idioma oficial rebajando el árabe a un estatus especial y consagra a Israel como “el hogar nacional del pueblo judío”.

Críticas externas, consignas de asesores legales y pactos internos suavizaron o eliminaron las cláusulas más polémicas en los últimos meses, pero el texto aprobado en el Parlamento (Knésset) pone a prueba la delicada relación entre la mayoría judía y la minoría judía de Israel. “Es una mancha de nuestra democracia. El primer ministro Benjamín Netanyahu promovió esta innecesaria ley debido a su lucha con Naftali Bennett por el voto más nacionalista”, acusan desde el laborismo en alusión a los comicios del 2019.
Tras el anuncio del voto a favor de 62 diputados, 55 en contra y dos abstenciones, los 13 miembros del partido árabe Lista Conjunta se levantaron indignados de sus asientos en la cámara de Jerusalén, rompieron el documento y gritaron “¡Apartheid!”. El bloque árabe, que constituye la tercera fuerza en la Knésset, denuncia: “Es una ley racista que discrimina al 20% de la población”.
Su ira apunta al espíritu de la ley que considera la creación de comunidades judías como un “valor nacional” y que otorga a los judíos de forma exclusiva “el derecho de autodeterminación nacional en Israel”. Su enfado se centra de forma concreta en el cuarto punto que, aunque especifica que el estatus especial del árabe no se verá dañado, es visto como “una ofensa” que va más allá de las palabras escritas y habladas.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en una imagen reciente.
Una de las leyes “más peligrosas”
Si hay alguien en Israel conocido por su florido lenguaje, tanto en hebreo como en árabe, es Zouheir Bahloul. Diputado árabe laborista del llamado Campo Sionista, Bahloul es muy popular por su exitoso pasado como locutor deportivo de la emisora pública israelí. Quizá porque representa la cara más integrada de la minoría palestina con nacionalidad israelí, su dolor es mayor. “Es una de las leyes más peligrosas que se han legislado en la Knésset ya que, entre otras cosas, pide borrar el árabe de la esfera pública y sitúa a Israel como un país más nacionalista y menos democrático”, asegura a EL MUNDO horas después de que desde el atril intentara convencer a la coalición para que mantuviese el árabe como idioma oficial. Diputados conservadores y ultraortodoxos apoyaron su petición pero al final no se plasmó en la legislación.

“La ley nació en el pecado con el objetivo de dividir a la sociedad israelí y marginar a los árabes. Quizá Netanyahu quiere desviar la atención de sus fracasos en seguridad o de las numerosas investigaciones policiales”, añade Bahloul en referencia a los supuestos casos de corrupción acumulados en la mesa del Fiscal General Avijai Mandelblit, que debe decidir si los convierte en juicio.
Mientras varios representantes árabes enseñaban una bandera negra, Netanyahu celebró lo que define como “trascendental momento en la historia de Israel y el sionismo”. Aún es pronto para saber si la ley es histórica o meramente declarativa como admiten varios ministros, pero Bibi ha hecho realidad su proyecto-bandera que ondea desde hace cinco años.
Ante las numerosas críticas, el premier responde: “Israel es el hogar nacional del pueblo judío que respeta los derechos individuales de todos sus ciudadanos. Es una ley necesaria ante los que cuestionan el derecho del pueblo judío a tener su Estado, y se complementa con la Ley Básica de derechos individuales del 92”.
En su entorno, añaden que la definición de Israel como Estado judío “ya figura en la resolución de la ONU en el 47 y en la Declaración de Independencia del 48, por lo que no entendemos el revuelo causado”.
“Una licencia para la discriminación”
Los laboristas están de acuerdo de que Israel “es el hogar nacional del pueblo judío”, pero critican que la ley no incluya valores de la Declaración de Independencia como la igualdad. Como otros miembros de la derecha más liberal, el diputado del Likud, Benny Begin, piensa igual y de ahí que se abstuviera rompiendo la disciplina de voto. Según el Canal 11, el malestar es compartido por los diplomáticos no judíos que representan a Israel en el mundo.

“Es peligrosa y racista por excelencia y una licencia para la discriminación”, denuncia la OLP sobre una ley que, aunque vuelve a fijar Jerusalén como “capital unidad y completa de Israel”, no influye en el proceso de paz al estar éste ya muerto desde hace cuatro años.
Los diputados más nacionalistas no comparten el júbilo de Netanyahu, ya que piensan que la ley no influirá al no parecerse mucho al texto original que, por ejemplo, servía de mayor contrapeso a ante su odiado Tribunal Supremo.
La instancia judicial superior podría tumbar cláusulas, aunque con mayor dificultad al tratarse de una Ley Básica. El laborismo avisa que legislará una nueva ley que la anule. Su problema es que, dados los sondeos y la aritmética parlamentaria, su misión se antoja tan difícil como hallar ayer un diputado árabe satisfecho.
El malestar de la oposición y de ONG de izquierda hacia Netanyahu se incrementó ayer con motivo de su reunión en Jerusalén con el primer ministro húngaro, Viktor Orban.

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El enigma sin resolver de lo que nos hace humanos

Publicado originalmente en El Pais

Las editoriales se vuelcan en la cuestión profunda de la naturaleza humana con nuevos títulos que van más allá de la filosofía y buscan respuestas en la biología evolutiva

JAVIER SAMPEDRO
21 JUL 2018 – 00:25 CEST
Con todas sus pendencias seculares, la filosofía y la ciencia comparten el objetivo central de entender el mundo y nuestra posición en él. Y, en nuestros tiempos, Kant nos conduce forzosamente a Darwin, porque si toda la filosofía cabe en las cuatro preguntas del pensador prusiano —qué puedo saber, qué debo hacer, qué me cabe esperar, qué es el ser humano— y las tres primeras se pueden reducir a la cuarta, como él mismo se apresuró a señalar, el problema central de la filosofía tiene un inconfundible aroma a biología evolutiva. Llámenlo cientificismo si quieren, pero las reclamaciones a Königsberg.

La humanidad es resultado de una concatenación de sucesos contingentes de probabilidad ínfima

Las editoriales se están volcando sobre la cuestión profunda y vital de la naturaleza humana, con libros muy distintos sobre el pasado de la especie (Edward O. Wilson, Alice Roberts, Sang-Hee Lee) y sobre sus posibles futuros (Max Tegmark). Veremos todo esto más adelante, pero vamos a empezar por una obra más abarcadora y singular, en cierto modo más académica pero destinada, en cualquier caso, a todo tipo de estudiantes y al lector general: Trece teorías de la naturaleza humana, editada por el filósofo Leslie Stevenson y escrita en colaboración con otros tres autores, recién publicada por Cátedra.

Cuando salió en inglés la primera edición de este libro, las teorías eran solo siete. La actual traducción española corresponde a la séptima edición en inglés. “El número de teorías consideradas asciende ahora a trece (¡no somos supersticiosos!)”, dice Stevenson en el prefacio. Aprendemos aquí, por ejemplo, que Confucio no era tan optimista como se presenta a veces, ya que dejó dicho: “Aunque todos los seres humanos son sabios en potencia, en realidad eso sucede raras veces. Casi todos los seres humanos existen en un estado lamentable”.

LECTURAS
Trece teorías de la naturaleza humana. Leslie Stevenson, David L. Haberman, Peter Matthews Wright y Charlotte Witt. Traducción de Carmen García Trevijano y Rodrigo Guijarro Lasheras. Cátedra, 2018. 432 páginas. 20 euros.
Los orígenes de la creatividad humana. Edward O. Wilson. Traducción de Joandomènec. Ros Crítica, 2018. 256 páginas. 22,90 euros.
La increíble improbabilidad del ser. La evolución y cómo hemos llegado a ser humanos. Alice Roberts. Traducción de Marc Figueras. Pasado & Presente, 2018. 400 páginas. 29 euros.
¡No seas neandertal! Y otras historias sobre la evolución humana. Sang-Hee Lee y Shin-Young Yoon. Traducción de Joandomènec Ros. Debate, 2018. 323 páginas. 19,90 euros.
Vida 3.0. Qué significa ser humano en la era de la Inteligencia Artificial. Max Tegmark. Traducción de Marcos Pérez Sánchez. Taurus, 2018 454 páginas. 22,90 euros.
Confucio es solo el principio. La obra pasa luego, de forma sistemática pero incruenta, por el hinduismo upanisádico, que identificó (correctamente) la unidad profunda de todos los seres vivos, humanidad incluida; el budismo, que considera falso que una persona consista en un yo autónomo, inmutable y permanente; Platón, con su estructura tripartita del alma inmortal; Aristóteles, la Biblia, el islam, la Edad Media, Kant, Marx, Freud, Sartre y Darwin (por ese orden).

La mayor novedad es un capítulo de la filósofa Charlotte Witt sobre las teorías feministas de la naturaleza humana. Ya sabemos de los riesgos de juzgar el pasado con las gafas del presente, pero lo cierto es que todo repaso de una autora feminista a la historia del pensamiento revela a cualquier filósofo clásico como un ceporro cegado por sus incomprensibles prejuicios. Ahí está Rousseau considerando “demostrado que los hombres y las mujeres no son, ni deben ser, formados de manera semejante en temperamento y carácter” y defendiendo por tanto la segregación educativa. O Aristóteles con su ocurrencia de que las hembras son “machos deformes”, y que las mujeres no pueden alcanzar la plena realización de sus capacidades humanas.

“Dado este bagaje histórico”, concluye Witt, “es razonable plantearse si el concepto de naturaleza humana tiene algo que ofrecerle a la teoría feminista”. Es razonable, desde luego. Al menos mientras sigamos considerando a Aristóteles la autoridad en este tema. En realidad, este pseudoproblema filosófico empezó a resolverse, ya en vida de Rousseau, por la pensadora ilustrada y pionera del feminismo Mary Wollstonecraft. En su libro de 1792 Vindicación de los derechos de la mujer, refutó a Rousseau y presentó sus argumentos a favor de la naturaleza racional de la mujer, pese a su deficiente educación, y por la igualdad de educación y derechos políticos con los hombres. Los conservadores la empezaron a llamar “la hiena con faldas”. Su hija fue la creadora de Frankenstein, el monstruoso sueño de la razón que cumple ahora 200 años.

El enigma sin resolver de lo que nos hace humanos
En nuestros tiempos hay toda una estirpe nueva de polímatas que provienen de la ciencia, pero tal vez el decano de todos ellos sea Edward O. Wilson (la O. es de Osborne, aunque eso no suele citarse). Cumplió 89 años el mes pasado, pero es obvio que sigue en buena forma. Nacido en Birmingham, Alabama, y referencia de la biología de Harvard durante casi toda su vida, Wilson se hizo famoso en círculos científicos en 1975, cuando publicó Sociobiología: la nueva síntesis, una nueva disciplina que investigaba la base genética del comportamiento humano.

Allí se proponía por primera vez que los principios biológicos esenciales en que se fundamentan las sociedades animales son extrapolables a los humanos. Eso no gustó nada al establishment académico, menos aún en la margen izquierda del espectro científico (Gould, Lewontin). Pero el tiempo y, sobre todo, la realidad le han dado la razón. La ideología sirve para alcanzar objetivos políticos, pero no para hacer ciencia. El mundo es como es, no como queremos que sea, y cerrar los ojos a la evidencia científica es la vía más segura hacia el fracaso de nuestros mejores ideales. Sin aceptar la realidad, nunca vamos a saber cómo arreglarla.

El último libro de Wilson, publicado en español el mismo año que en inglés, se llama Los orígenes de la creatividad humana (Crítica) y — puede que esto sorprenda a sus críticos— pone en igualdad de condiciones a las ciencias y a las humanidades para explorar y explicar el fenómeno. El genio de Alabama argumenta que la creatividad es elúnico rasgo biológico que separa a nuestra especie del resto de la biología, y lo aborda desde la ciencia, que se ocupa de todo lo que es posible, y las humanidades, que tratan de todo lo que resulta concebible para la mente humana.

Edward O. Wilson afirma que la creatividad se construyó sobre las emociones de los primates

Puede que el lector esté pensando que las humanidades, entonces, ocupan un espacio intelectual infinitamente más amplio que las ciencias. Esto no es así. Uno de los pilares fundamentales de la física actual, la mecánica cuántica, va mucho, mucho más allá de lo que nuestra pobre mente es capaz de concebir. De hecho, es casi por definición inaprehensible para la intuición humana. Solo las matemáticas y la observación rigurosa del mundo nos han conducido allí, pese a todo lo cual la teoría funciona mejor que cualquier otra cosa que hayamos concebido, y es el fundamento de nuestro mundo de tecnología, computación y comunicaciones globales.

También hay que tener presente que, como dijo Milton, “una mente es su propio lugar, y por sí sola / puede hacer un cielo del infierno, y un infierno del cielo”. “Al coevolucionar con la estructura del cerebro”, dice Wilson, “el lenguaje liberó a la mente del animal para ser creativa, y por tanto para imaginar otros mundos infinitos en el tiempo y en el espacio, y para entrar en ellos”. El biólogo polímata también advierte, sin embargo, de que nuestra flamante creatividad humana se construyó sobre las mismas emociones exactas que experimentaban nuestros ancestros homínidos y primates, y que de esa combinación surge lo mejor y lo peor de nuestra especie paradójica.

El enigma sin resolver de lo que nos hace humanos
Desde tiempos de Copérnico, la ciencia no hace más que expulsarnos cada vez más lejos del paraíso terrenal imaginado por los chamanes antiguos. A nuestra especie le ha encantado siempre considerarse el núcleo puntual de la creación, pero hoy sabemos que ni la Tierra está en el centro del sistema solar, ni este está en el centro de la Vía Láctea, ni la Vía Láctea es nada más que una vulgar galaxia entre la infinidad de las que vagan por el cosmos. Ni siquiera el cosmos parece ser único, sino tan solo una versión posible de un multiverso tal vez infinito. Todo esto no solo hace volar la cabeza, sino que constituye una indudable humillación para nuestra trascendencia, ya cósmica o metafísica.

Pero siempre queda un asidero, y a menudo consiste en percibir la improbabilidad de que hayamos evolucionado. Es la vía que ha elegido la anatomista y antropóloga británica Alice Roberts en La increíble improbabilidad del ser (Pasado & Presente). Para producir un ser humano se ha tenido que dar tal concatenación de sucesos contingentes que la probabilidad combinada de todos ellos es ínfima. Roberts repasa los más importantes con minuciosidad de anatomista.

“Quizá parezca una pregunta extraña”, escribe la autora, “pero ¿te has parado alguna vez a pensar por qué tienes una cabeza? (…) Parece que tener una cabeza es un prerrequisito si eres algún tipo de vertebrado: un pez, un anfibio, un reptil, un ave o un mamífero. También tienen cabeza muchos invertebrados, pero algunos no. Para responder a la pregunta ¿por qué tenemos cabeza?, nos resultará útil saber en qué momento nuestros antepasados desarrollaron este elemento anatómico”. He aquí de nuevo el enfoque evolucionista de las cuestiones filosóficas más elementales.

El enigma sin resolver de lo que nos hace humanos
El libro de Roberts está organizado como un recorrido por el cuerpo humano, que a la vez es un viaje en el tiempo, pues cada parte de nuestro cuerpo tiene un origen evolutivo, o en realidad varios, en acumulación uno detrás de otro hasta generar un resultado de exquisita improbabilidad. El origen del cráneo y de los sentidos; la forma en que un grupo de arcos branquiales se transformó en la laringe y las articulaciones maxilares que hoy nos permiten hablar; la organización segmentada del cuerpo (como se revela en las vértebras y las costillas) y nuestra relación profunda con las moscas y demás insectos y artrópodos; el pulmón y el corazón, el tubo digestivo, los genitales, las extremidades y todo lo demás.

Todo ello permeado por una sensación reconfortante de improbabilidad. “Da igual lo bien adaptado que estés si te cae un meteorito encima”, escribe Roberts en referencia al asteroide Chicxulub que cayó hace 66 millones de años sobre la península del Yucatán y causó la extinción de los dinosaurios, dejando de paso la vía libre para la diversificación de los hasta entonces marginales mamíferos primitivos. “Si Chicxulub no hubiera chocado con la Tierra, es muy poco probable que hubieran aparecido humanos en el planeta”. En todo caso, solo conocemos una historia de la vida en el universo, la de la Tierra, y en esas condiciones no hay manera de calcular la probabilidad de que haya ocurrido. Solo el tiempo dirá si la vida —y en particular la vida inteligente— es un suceso probable o si, como nos parece ahora, se trata casi de un milagro.

El enigma sin resolver de lo que nos hace humanos
Hasta aquí el pasado. Del futuro, o al menos de uno de los futuros posibles, se ocupa el físico del MIT (Massachusetts Institute of Technology) Max Tegmark en Vida 3.0. Ser humano en la era de la Inteligencia Artificial (Taurus). Cualquiera que haya leído un periódico en los últimos años se habrá preguntado por las implicaciones, tanto económicas y sociales como filosóficas, del acelerado avance de la inteligencia artificial, un conjunto de sistemas destinados no ya a sustituir a las personas en sus ámbitos intelectuales, sino a superarlas. Tegmark, director del Future of Life Institute y “una de las diez personas que podrían cambiar el mundo” según la revista Forbes, es un guía de ensueño para este viaje trascendental. Cualquiera de estos libros puede ser el último que escriba un humano. Léalos.

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29 NIÑOS MATADOS POR BOMBARDEOS SAUDÍES EN YEMEN

Anteayer, 8 de agosto,  en un ataque de los aviones de la colación que dirige Arabia Saudí y que apoyan los Emiratos Árabes Unidos, fueron masacradas varias docenas de personas, entre ellas veintinueve niños. El ataque se produjo en la provincia de Saada, en Yemen

Recordamos que España, con el gobierno del PP y ahora con el del PSOE, vende armas a Arabia Saudí, que están siendo empleadas en esos ataques.  Es  muy conveniente que los señores y señoras Sanchez, Torra, Rivera, Rufián, Iglesias, Garzon, Robles, Tardá etcétera, se pusieran a sí mismos una moción de censura por mantener y consentir semejante bajeza humana, o por estar muy preocupados por los colores de enseñas.
La Corona, por su parte, sonrojada por sus lazos de besos y negocios con la casa real saudí, haría bien en recordar, junto con el gobierno de España y los representantes en el Congreso,  que los muertos no son inocentemente masacrados. Siempre hay quien paga a los asesinos o le proporciona las armas que usan. Héroes no estaba en Belen de Juda, pero si sus soldados y sicarios.

Austin, USA, 10/08/2018.

Alberto Revuelta.

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Enric Ucelay-Da Cal: “En Cataluña no ha habido fascismo porque el nacionalismo se lo ha comido”

Publicado originalmente en El Español.

“En España hay una ruptura social preguerra civilista” / “En este país ha habido dinero suficiente para pagar a los franquistas y a los progres peludos”

A continuación el artículo completo.

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¿Por qué los fondos han comprado todo el ladrillo a la banca y qué van a hacer con ello?

Publicado originalmente en El Confidencial.

España no se ha ‘desenladrillado’, simplemente, el problema cambia de manos.
La venta del ladrillo tóxico de la banca a los fondos es un capítulo más de la
crisis, y la duda es qué va a pasar ahora

RUTH UGALDE

22/07/2018 05:00
En apenas un año, Santander, BBVA, Caixabank y Sabadell han conseguido
sacar de sus balances una década de crisis inmobiliaria, la espectacular cifra
de 68.000 millones de euros brutos que tenían ligados a inmuebles
adjudicados y préstamos morosos, un cajón de sastre en el que hay de todo,
desde edificios y solares con gran potencial, hasta kilométricas extensiones de
suelo rústico donde cuesta imaginar la colocación de un solo ladrillo en
décadas.
El responsable de este rápido desagüe es el Banco Central Europeo (BCE), que ha obligado a las entidades a sanear de una vez sus estados, consciente
de que seguían haciéndose trampas al solitario en las valoraciones, para no
reconocer un agujero que todavía seguía ahí, y que lastraba su rentabilidad,
al tratarse de activos improductivos
En apenas un año, Santander, BBVA, Caixabank y Sabadell han conseguido
sacar de sus balances una década de crisis inmobiliaria, la espectacular cifra
de 68.000 millones de euros brutos que tenían ligados a inmuebles
adjudicados y préstamos morosos, un cajón de sastre en el que hay de todo,
desde edificios y solares con gran potencial, hasta kilométricas extensiones de
suelo rústico donde cuesta imaginar la colocación de un solo ladrillo en
décadas.
El responsable de este rápido desagüe es el Banco Central Europeo (BCE), que ha obligado a las entidades a sanear de una vez sus estados, consciente
de que seguían haciéndose trampas al solitario en las valoraciones, para no
reconocer un agujero que todavía seguía ahí, y que lastraba su rentabilidad,
al tratarse de activos improductivos.
La presidenta del brazo supervisor del BCE advierte de que no permitirá un
exceso de riesgo en busca de rentabilidad y pide a los países más facilidad
para ejecutar a los morosos.
Pero el exceso de ladrillo que sigue teniendo España no ha desaparecido, solo
ha cambiado de manos: de los bancos, a los grandes fondos internacionales.
Y la pregunta obligada es: ¿por qué gigantes como
Blackstone, Cerberus o Lone Star están tan interesados en comprar esos
mismos activos que el BCE ha forzado vender?, ¿cómo van a digerir esta
ingente cantidad de suelo y cemento?, ¿qué van a hacer los fondos con todo el
ladrillo que han comprado a la banca?

Primero, hay que entender el diferente contexto en el que se mueven bancos y
fondos. A los primeros, el BCE ha querido también fortalecerse de cara a
la próxima crisis que se avecina, una crisis de deuda que, se prevé, estallará
cuando empiecen a subir los tipos y se acabe la fiesta del dinero fácil de los
últimos años.
Solo en los próximos tres ejercicios, las entidades españolas deberán devolver
170.000 millones que pidieron prestados al BCE y, además, aunque la subida
de tipos beneficiará a su negocio tradicional, el préstamo, penalizará a sus
carteras de bonos, ya que cuando los tipos suben, el precio de estos activos
cae.
Para hacerse una idea de qué tipo de amenaza estamos hablando, solo hay
que echar la vista atrás al pasado mayo, cuando las tensiones generadas en
torno a las deudas italiana y española golpeó con fuerza al sector financiero
nacional.
Esta misma orgía de liquidez en la que todavía vivimos, aunque ahora termina,
ha cargado los bolsillos de los grandes fondos internacionales, que
necesitan imperiosamente invertir tanto dinero, con el añadido de que suelen
comprometerse a hacerlo con altas rentabilidades, por encima de los dos
dígitos.
Para conseguirlo, no es recomendable apostar por deuda, ni soberana ni
corporativa, cuando se está hablando de que por ahí llegará la próxima crisis,
ni tampoco jugar demasiado a la renta variable (bolsa), la cual se espera que
se vea arrastrada, lo que obligan a girar la vista hacia inversiones
alternativas, como el inmobiliario.
Comprar barato para vender
Suma y sigue, porque tras años con valoraciones hinchadas, la banca se ha
visto obligada a vender con descuentos medios que se han movido entre el
50% y el 60% del valor que tenían en libros, descuentos que hacen que sí sea
atractivo para los fondos comprar, y que marcan diferencia frente otros activos,
como los citados bonos, a los que cada vez más voces acusan de moverse en
terreno de burbuja.
Pero estos fondos también son conscientes de que necesitan poner a
producir cuanto antes esta ingente inversión, y aquí es donde entra en juego
la importancia del tamaño, el apetito por las grandes carteras y el interés por
hacerse con empresas especializadas en gestión de activos, los famosos
‘servicer’, que permiten aprovechar las economías de escala para hacer más
rentable su trabajo.
En ese ganar tamaño, veremos sumas de empresas que darán lugar
al nacimiento de nuevos campeones nacionales, como se espera que haga
Blackstone en el sector hotelero con la integración de Hispania, HI
Partners y, más que probablemente, los establecimientos turísticos que se
adjudicó Banco Popular, y cuya cartera compró el fondo hace justo un año.
También se espera la creación de todo tipo de socimis, especialmente
residenciales, que emergen como una alternativa a la renta fija en un momento
en el que está muy cara y con la posibilidad de crear economías de escala,
sumando partes para crear grandes todos, al tiempo que se benefician de un
régimen fiscal especial, que permite no tributar por sociedades siempre y
cuando se reparta un mínimo del 80% del beneficio en forma de dividendos.
En el terreno de la promoción residencial, se esperan rápidos movimientos
para aprovechar el actual ciclo positivo, que durará dos, tres, cuatro o los años
que toquen hasta que, como todo lo que sube, vuelva a bajar. Y, para
entonces, el objetivo de estos vehículos es estar ya fuera habiendo creado
nuevos gigantes, como se espera que haga Cerberus con Inmoglaciar, Bain
con Habitat, o Varde con Vía Célere, por ejemplo.
Obviamente, habrá renegociaciones, ejecuciones y venta de parte de estas
mismas carteras, sin olvidar un mercado que se cerró justo cuando estalló la
anterior crisis: el de las titulizaciones. Este tipo de emisiones (similares a los
bonos) fueron consideradas responsables de haber extendido la crisis
subprime hasta límites insospechados, al haber troceado, paquetizado y
vendido las hipotecas basura en forma de un producto financiero solvente,
cuando lo que estaba detrás no lo era.
Ahora, según afirman varias fuentes conocedoras, los fondos están empezando
ya a diseñar este tipo de estructuras para dar salida a una parte de los miles de
millones en inmuebles que han adquirido a la banca, conscientes de que para
desaguar una década de crisis van a necesitar mucho tiempo, recursos y todo
tipo de alternativas. Y, aun así, está por ver si aciertan con su apuesta… o
se han pasado de ambición.

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Un respeto para los tribunales alemanes

Publicado originalmente en República.com

José Luis Manzanares17/07/2018

En derecho casi todo es discutible, pero naturalmente en el terreno jurídico. Los jueces están para interpretar las normas, aunque sus conclusiones no se acomoden al “sano sentir popular” o a determinadas demandas en las que se mezclan los legítimos intereses de los partidos políticos y los no siempre tan respetables de la pugna partidista. Tras esa advertencia, vayan unos breves comentarios al rechazo del Tribunal Superior de Schleswig-Holstein a entregar al ex presidente catalán Puigdemont para ser juzgado en España por el delito de rebelión.

En primer lugar, no hay una conjura internacional contra España (antes decían que la hubo judeo masónica), ningún menosprecio de nuestro Tribunal Supremo por parte de aquel Tribunal Alemán de ámbito, en principio, autonómico. La Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) deja a cada país la regulación del procedimiento para tramitar y resolver las correspondientes solicitudes. Los alemanes se han inclinado por estos Tribunales Superiores de los Länders y nosotros por la Audiencia Nacional, también si la petición proviniera de un Tribunal Supremo extranjero. Así, pues, menos gestos de dignidad ofendida.

En segundo término, el Tribunal Superior de Schleswig-Holstein no ha entrado ni podía entrar en si los hechos atribuidos a Puigdemont configuran o no un delito de rebelión en el Código Penal Español. Se ha limitado a afirmar que son atípicos en el derecho alemán, o sea, que en la República Federal serían impunes porque su delito de alta traición (allí no existe el de rebelión como tal) requiere de una violencia medial o amenaza de la misma que, en este caso, no se habría dado con la intensidad requerida. Que para nosotros pueda haber delito de rebelión, con una interpretación más laxa de la violencia, no es cosa suya.

En tercer lugar, sería conveniente tener bien claro que es la propia Orden Europea la que distingue entre una larga lista de delitos en los que la entrega es casi automática y aquellas otras infracciones criminales en la que se aplica el principio de doble incriminación, de forma que la entrega solo procedería si los hechos fueran constitutivos de delito también en el país al que se dirige la petición. Repitámoslo, los tribunales alemanes y sólo los alemanes serán competentes para pronunciarse sobre este punto que solo a su derecho se refiere. No ha habido choque de trenes, ni actitud ofensiva frente a nuestro Tribunal Supremo, ni nada por el estilo.

En este caso la Orden Europea ha funcionado correctamente, aunque no con el resultado deseado por nuestro Tribunal Supremo.

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IN MEMORIAM

Nos ha dejado el reconocido jurista Luis del Castillo Aragón

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Fallece Luis del Castillo Aragón, presidente de honor del Colegio de Abogados Penal Internacional y decano emérito del ICAB

Este domingo, 5 de agosto, nos ha dejado el reconocido jurista Luis del Castillo Aragón, quien asumió el decanato del Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) entre los años 2002 y 2003 y fue presidente del Colegio de Abogados Penal Internacional (BPI-CAPI) de 2010 a 2014.

Luis del Castillo Aragón nació en Madrid en 1934 y se licenció en Derecho en 1956. Tres años más tarde trasladó su residencia a Barcelona, dónde fue profesor de la Universidad de Barcelona desde 1960 hasta 1966, como adjunto a la Cátedra de Derecho Político (hoy Derecho Constitucional).

En 1975 fundó su propio despacho penalista en la ciudad condal.

Desde su incorporación como colegiado al ICAB, en 1970, Luis del Castillo estuvo muy vinculado a la vida colegial. Colaboró ¿¿estrechamente como ponente en la Comisión de Deontología, que posteriormente presidió. También fue vicedecano del Colegio desde 1997 a 2005; y ejerció como decano en 2002.

También en 2002 fue elegido representante español del Colegio de Abogados del Tribunal Penal Internacional del BPI-CAPI.

En 2003 fue galardonado por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) con la Cruz al Mérito en el Servicio de la Abogacía.

El 13 de diciembre de 2010, fue distinguido con una mención honorífica del Premio Justicia de Cataluña.

El 15 de abril de 2015 recibió la Gran Cruz al Mérito en el Servicio a la Abogacía que concede el mismo CGAE en el transcurso de un acto celebrado en el Patio de Columnas de la sede colegial.

Asimismo, el 14 de abril de este año 2018 fue condecorado con la Cruz de Honor de la Orden de Sant Raimon de Penyafort de manos del entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá.

Actualmente era presidente de la Comisión de Justicia Penal Internacional del ICAB y presidente honorario del CAPI-BPI.

Durante toda su trayectoria profesional y vital, Luis del Castillo se erigió como un gran defensor de las libertades y los Derechos Humanos.

Descanse En Paz.

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PORTADA DEL TIME Reproducimos la portada de la revista TIME, con un montaje mezclando. Putin con Trump

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Fuego en el campamento

Publicado originalmente en El Mundo

CRÓNICA

Un grupo de inmigrantes cerca de la valla de Ceuta Tarek Ananou.

Así están quemando en Marruecos los campamentos de inmigrantes

El ‘tapón’ en su ruta hacia España aventura un verano caliente de pateras en el Estrecho

Ibra, senegalés, ha visto arder sus casas de plástico cuatro veces. El fuego se llevó sus documentos y las cartas de su padre, pero no renuncia al sueño de Europa

LUCAS DE LA CAL
21 JUL. 2018 18:51
Ibra suspira, cabizbajo, muerto de vergüenza por no poder culminar su promesa de ayudar a su familia. Está lleno de heridas arrastradas de la juventud por una guerra -la civil por la independencia de Casamanza, al sur de Senegal- que nunca ha terminado de entender. También tiene quemaduras en las manos de otra «guerra», la de la supervivencia en Marruecos. Ya ha visto arder sus casas de plásticos y mantas cuatro veces en siete años. Para este corpulento africano de 38 años, el reino de Mohamed VI nunca ha dejado de ser un lugar de tránsito. Se ha bañado en la arena del Sáhara y visto la punta sur de Europa a 14 kilómetros en línea recta. Se siente atrapado. Pero su mirilla migratoria, su nabetale (como lo llaman en la lengua wolof de Senegal), sigue estando en España, en el barrio madrileño de Lavapiés, donde tiene dos primos que dejaron de ser ganaderos para convertirse en manteros.

Hace una semana, Ibra estaba de campamento. El mismo en el que se ha pasado las últimas cuatro estaciones del año. Y lo volvió a ver arder. Las llamas borraron los últimos bienes y recuerdos que aún conservaba. Como ya le ocurrió otras tres veces en otros campamentos del norte de Marruecos. Eran las cuatro de la tarde del domingo cuando, en el campo de fútbol asfaltado del distrito de Oulad Zyane, frente a la estación de autobuses de Casablanca, un incendio se llevó por delante su tienda de campaña, su pasaporte y las dos cartas que le escribió su padre hace unos años para darle la bendición de seguir su camino hacia Europa y no rendirse. Los habitáculos y objetos del resto del millar de inmigrantes que llevan allí un año también se convirtieron en cenizas.

«Los bomberos vinieron rápido. Gracias a Dios nadie ha muerto. Sólo hay un par de críos de 14 años con quemaduras en la espalda» cuenta Ibra. «El incendió lo provocó un grupo de marroquíes racistas que cuando se emborrachan en el bar vienen después a insultarnos y a tirarnos piedras. Aunque, en verdad, yo estoy convencido que la policía está detrás porque quieren que nos vayamos de aquí. En mitad del caos por las llamas he visto cómo los agentes uniformados marroquíes detenían a algunos inmigrantes y les metían en furgonetas. Después, les llevan al sur del país y les dejan allí tirados».

En el campamento de Casablanca convivían hombres, mujeres y niños de 12 nacionalidades distintas. Desde Senegal hasta Zimbabue. Hay muchos menores que han recorrido más de 3.000 kilómetros ellos solos desde que salieron de sus casas y arribaron a Marruecos. Este campamento estaba custodiado por cuatro jefes de las etnias más predominantes. Uno de ellos, el camerunés Samino, cuenta que las llamas se han llevado su documentación y el dinero que tenía ahorrado para partir en patera este verano desde Tánger. «Hace dos meses intentamos salir siete chicos en una toy (balsa de plástico) por el Estrecho. Pero la Marina marroquí nos interceptó nada más echarnos al agua», recuerda.

Este camerunés de 28 años salió de su país hace un par de años después de vender el ganado de su padre y recuperar -a su manera, dice- el dinero que le había prestado a unos amigos. Hizo la ruta migratoria por Argelia, donde trabajó en la construcción para pagar a las mafias un billete directo hasta la valla de Ceuta. Cuando al fin logró saltar la alambrada, le cogió la Guardia Civil y lo devolvió a suelo marroquí.

En un campamento de Fez estallaron siete cilindros de gas durante el desalojo. El fuego arrasó con 50 tiendas.
Lo mismo le ha ocurrido un par de veces al guineano Barry. La última vez que intentó saltar la valla, la policía marroquí lo detuvo en el camino y lo llevaron hasta Errachidia, al sur del país, a la entrada al desierto. Dos meses después llegó al campamento de Casablanca. «Con el incendio he perdido lo poco que tenía», lamenta Barry. A su lado, en los alrededores de la estación de autobuses de la capital económica de Marruecos, su compatriota Timo cuenta que hace dos meses a él también le quemaron el campamento en el que vivía en los bosques de la ciudad de Nador, a 15 kilómetros de Melilla. «Las fuerzas auxiliares venían cada semana por la noche a hacernos redadas. Conseguíamos escapar. Pero la última vez, cuando volvimos a nuestras tiendas, las habían quemado todas».

Los inmigrantes denuncian que las fuerzas auxiliares, los paramiliares, popularmente definidos como «los ojos y las orejas del sistema», asaltan y queman continuamente sus campamentos. Son un cuerpo «omnipresente» de 48.000 hombres que dependen del Ministerio del Interior. No van armados, pero la semta -cinturón militar- y sus perros se los conocen bien los subsaharianos que merodean las fronteras de Ceuta y Melilla.

Ellos son la barrera que ha puesto el Gobierno marroquí en el norte del país para parar lo que ya llaman «tapón migratorio», refiriéndose a los miles de subsaharianos dispersos en los bosques y barrios que están esperando su oportunidad de lanzarse a las costas andaluzas. Como ya han hecho 16.295 inmigrantes, según los datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). «Unas 200 personas al día llegan a España desde África. Si sigue esta tendencia, España superará en breve a Italia (16.933 inmigrantes han llegado allí hasta el 8 de julio) como el país que más inmigrantes recibe tras cruzar el Mediterráneo», ha dicho esta semana Joel Millman, portavoz de la OIM. El motivo sigue estando en el cambio en las rutas migratorias. Libia ha dejado de ser una vía segura, por ello optan por la ruta de Argelia y Marruecos para llegar a Europa. El viernes, al cierre de este reportaje, Salvamento Marítimo rescató en el Estrecho a 245 personas en 10 pateras.

«Aquí la policía muchas veces levanta la mano para que podamos salir. Es un gran problema para ellos que se acumulen los inmigrantes en el norte. Y también ganan tan poco dinero que es muy fácil sobornarles para que miren para otro lado», nos contaba hace unas semanas el guía de la mafia que lleva a los subsaharianos hasta las playas del Tánger para que crucen el Estrecho.

El mismo domingo en el que ardía el campamento de Casablanca, a 294 kilómetros de allí, en los alrededores de la estación de trenes de la ciudad de Fez, las autoridades marroquíes desalojaban el campamento de inmigrantes más grande del reino. Hace tres años, la policía hizo un barrido en el norte del país para evitar que los migrantes se lanzasen al mar en pateras o intentasen saltar las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Esto provocó que muchos subsaharianos bajaran a la ciudad de Fez y colapsaran un improvisado campamento que llevaba en pie desde 2010. Había más de 2.000 personas concentradas entre mantas y tiendas. Curiosamente, durante el desalojo por parte de las autoridades, otro incendio estalló en el campamento que arrasó medio centenar de tiendas. Según las autoridades locales, el fuego fue causado por una explosión de siete cilindros de gas que los inmigrantes usaban para cocinar.

«La Gendarmería se llevó a todos mis amigos. Yo conseguí escapar, pero perdí todos mis papeles», cuenta por Facebook el senegalés Mamou, que llevaba dos años malviviendo en Fez. Él es la cuarta generación de su familia que ha emigrado. Primero, en los años 60, su abuelo marchó a la región norteña de Kaolack cuando franceses establecieron las primeras plantaciones de cacahuetes y demandaron mano de obra. En los 70, su padre viajó hasta Costa de Marfil donde la explotación de los recursos naturales provocó una prosperidad económica que condujo a varios conflictos armados. En los 90, su tío consiguió visado para Europa. Y en el 2003 su hermano mayor se subió en un cayuco hasta Canarias. «Yo he intentado saltar la valla de Melilla y cruzar en patera (por el mar de Alborán). Pero me han detenido un par de veces y dejado en el desierto. Pero siempre vuelvo», explica Mamou.

En aquella zona al noreste de Marruecos, en los alrededores de la ciudad de Nador hay mafias lideradas por marroquíes y guías subsaharianos que organizan cada detalle de las salidas en pateras desde las playas de la localidad de Bouyafar y de Kariat Arkmane. El punto de encuentro con los inmigrantes es la aldea de Taourirt, a medio camino entre las ciudades de Nador y Selouane. Alrededor están los 30 campamentos de mantas, plásticos y tiendas de campaña donde viven. Hoy, según una estimación aproximada hecha por las asociaciones, hay más de 1.500 subsaharianos divididos en pequeños grupos de no más de 50 personas. El campamento más poblado es el de Bolingo, ocupado en su mayoría por hombres que salieron de Guinea Conakry. Durante los últimos meses, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) ha denunciado las continuas redadas de los campamentos de inmigrantes por parte de las fuerzas auxiliares del reino. «Entran, desmantelan todo, los inmigrantes huyen y los marroquíes queman sus cosas para que no vuelvan», dice uno de los voluntarios de la asociación que sube cada semana a los bosques para llevar comida a los subsaharianos.

En la otra punta del norte de Marruecos, debajo del monte de la Mujer Muerta, en medio del bosque de Beliones, a escasos kilómetros de la valla que separa Marruecos y Ceuta, hay también decenas de campamentos de plásticos y mantas donde los subsaharianos esperan su oportunidad para intentar cruzar a España. La mayoría viene de Guinea, Camerún y Nigeria. Muchos han pasado un tiempo malviviendo en Tánger, en los barrios de Boukhalef y Mesnana, intentando lograr sin suerte una plaza en alguna patera de juguete que cruzara en Estrecho. Es imposible saber cuántos subsaharianos viven ahora repartidos en los campamentos en los bosques cercanos a Ceuta. «Estamos divididos, no hay más de 10 personas juntas normalmente. Así, si hacen una redada y detienen a un grupo, no se llevan a todos», explica un grupo de chicos que está en Beliones, que aseguran que en sus últimos intentos de trepar la valla la Guardia Civil les gaseaba para que quedasen aturdidos y poder hacer una devolución en caliente sin problemas.

Hace dos semanas, con este panorama migratorio inédito en los últimos años, los ministros españoles de Asuntos Exteriores y del Interior, Josep Borrell y Fernando Grande-Marlaska, aterrizaron en Rabat para reunirse con sus homólogos marroquíes. «Ahora, con el buen tiempo, es de prever que sigan aumentando las pateras que llegan a nuestras costas», dijo Borrell.

Uno de los objetivos del viaje del ministro catalán fue presentar la propuesta europea de establecer los bautizados como «centros de desembarco controlados de inmigrantes» no sólo en puertos seguros de Europa, sino también del norte de África. Aunque desde Marruecos, a través de su ministro de Exteriores, Nasser Bourita, han rechazado la idea de crear estos centros en su territorio. Lo mismo que no les convence la idea del ministro Marlaska de quitar las concertinas de las vallas fronterizas. Únicamente han apoyado el proyecto de montar un «Observatorio de la migración» para estudiar este fenómeno que no para de crecer y que aventura un verano caliente de pateras en el Mediterráneo.

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