Una nueva protesta de los ‘chalecos amarillos’ degenera en caos en París

Publicado originalmente en El Pais


Las fuerzas de seguridad detienen a más de 400 personas y dispersan a centenares de manifestantes en el Arco del Triunfo. Hay más de 130 heridos

Coches incendiados, un monumento nacional asaltado, enfrentamientos en varios puntos neurálgicos de París, un presidente desbordado y a 11.000 kilómetros de distancia, y una oposición comprometida por su apoyo a un movimiento de objetivos inciertos. Francia, país donde la tentación revolucionaria nunca está lejos y forma parte de la identidad como la bandera y el himno, flirtea con la crisis política. Los llamados chalecos amarillosdesafiaron de nuevo ayer al Gobierno francés con una manifestación que terminó con desórdenes públicos graves, decenas de heridos y detenidos y una sensación de descontrol poco habitual en la capital francesa. El Ejecutivo se plantea declarar el estado de emergencia en el país en caso de que se repitan los incidentes, según ha declarado Benjamin Griveaux, portavoz del Gobierno a Reuters.

Emmanuel Macron, que se encontraba en Argentina en la cumbre del G20, afronta el momento más complicado de su mandato desde que ganó las elecciones en 2017. El presidente francés sigue sin encontrar la fórmula para desactivar una revuelta cuyo grito más extendido va contra él: “Macron, dimisión”. No sirvió de nada su discurso el martes con propuestas vagas para abordar la subida del precio del carburante. Aunque las protestas de los chalecos amarillos —la prenda fluorescente que debe estar en todos los vehículos— están lejos de ser masivas, dos de cada tres franceses las apoyan.

El movimiento empezó a gestarse en octubre, por medio de las redes sociales, como una queja por el precio del diésel, cuyas tasas no han dejado de aumentar hasta equiparse casi a la gasolina. No es una cuestión técnica. Para millones de franceses que viven en ciudades pequeñas y medianas, el coche es una herramienta de trabajo. Cada aumento —habrá otro en enero— supone una carga onerosa para automovilistas a los que les cuesta llegar a fin de mes. La finalidad medioambiental de las tasas —se trata de disuadir del uso de energía contaminante— no les convence. La ven como un agravio, una muestra más de la desconexión de la Francia de las ciudades globalizadas, la Francia donde el medio de transporte es el metro, la bicicleta (o hasta el patinete). En definitiva: la Francia de Macron.

Pero el movimiento ahora plantea un abanico de reivindicaciones variopintas, que van desde la bajada de todas las tasas hasta la dimisión del presidente. Desde hace dos semanas, lo chalecos amarillos no han dejado de bloquear, con distinta intensidad, rotondas y accesos viarios en todo el país. Por tercer sábado consecutivo, ayer también se manifestaron en París y otras ciudades. Y, por segundo sábado consecutivo, la violencia empañó las convocatorias.

Las autoridades habían decidido que, al contrario que el 24 de noviembre, restringirían el acceso a los Campos Elíseos, escenario de enfrentamientos la semana pasada. Para entrar en la avenida había que superar controles policiales. El resultado es que quedó casi vacía. Todo se concentró en las calles y avenidas de los alrededores y en la plaza Charles de Gaulle, donde se ubica el Arco del Triunfo, símbolo nacional de la República francesa. La batalla, con intensidad variable, se prolongó toda la jornada, desde las ocho de la mañana hasta el anochecer.

A mediodía la avenida Hoche, que desde el Arco del Triunfo conduce al señorial Parque Monceau, y las callejuelas que bordean los Campos Elíseos olían a gases lacrimógenos. Evacuados de la plaza de Charles de Gaulle a media mañana, los manifestantes regresaron por la tarde al mismo lugar. Llevaban máscaras y, la mayoría, chalecos amarillos. Por los suelos se veían los restos de los cartuchos de los gases. Alguien había escrito grafitis en el monumento: “Macron, dimisión” o “Por menos que esto hemos cortado cabezas”, se leía. “La voluntad declarada y asumida de atacar a nuestras fuerzas del orden, a los símbolos de nuestros países, son un insulto a la República”, dijo el ministro del Interior, Christophe Castaner. La tumba del soldado desconocido, bajo el arco, fue la única parte protegida.

Al caer la noche, varios vehículos ardieron en la avenida Kléber, que conduce a Charles de Gaulle, también conocida como place de l’Étoile. Hubo incendios en edificios y comercios vandalizados. No era el único punto de tensión, lo que agravó la impresión de caos. Un periodista de la cadena BFMTV vio a violentos armados con hachas. La policía habla también de martillos. Las televisiones proyectaban la imagen de una ciudad en guerra. La policía informó de que 412 personas fueron detenidas, de las que 378 permanecen bajo custodia policial. Hubo al menos 133 heridos, 23 de ellos agentes del orden.

Verdaderos responsables

El mensaje de Macron, hasta ahora, ha sido doble. Por un lado, dice comprender el malestar de los chalecos amarillos por la erosión del poder adquisitivo y las desigualdades sociales y territoriales. Del otro, se reafirma en sus reformas y se niega a ceder. El Gobierno cruza los dedos para que el movimiento se agote o que al menos la violencia acabe desacreditándolo. Los grafitis en el mismo Arco del Triunfo pueden entenderse como una forma de profanación de un símbolo republicano.

Toda la cuestión consiste en saber hasta qué punto son responsables los chalecos amarillos de los disturbios. La inmensa mayoría asistía a ellos entre atónita y asustada. Algunos de los chalecos amarillos y políticos que simpatizan con ellos denuncian a los violentos como grupos externos. Culpan al Gobierno de poner el foco en los violentos para demonizarlos a todos en su conjunto. El problema es que, al ser un movimiento tan heterogéneo y sin la organización propia de un sindicato o un partido, cualquier violento puede reclamar que forma parte de él. Para ser chaleco amarillo solo hace falta ponerse uno.

LA OPOSICIÓN SIMPATIZA CON LA REVUELTA

Políticos de todo color —excepto del partido de Macron— intentan cortejar a los chalecos amarillos. Destacan Marine Le Pen, presidenta del Reagrupamiento Nacional (heredero de la extrema derecha del Frente Nacional) y Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa, el partido de la izquierda populista. Otro es Nicolas Dupont Aignan, líder de la derecha dura que en las últimas presidenciales se alió con Le Pen. Pero también el socialista François Hollande ha conversado con los activistas y ha expresado su simpatía.

Lo novedoso de este movimiento es su carácter espontáneo, sin programa, ni líder, ni dirección. Otra novedad son los mensajes antisistema, un “que se vayan todos” que apunta principalmente a Macron. En el pasado, las protestas sindicales, por muy duras que hayan sido en el pasado, nunca cuestionaron el sistema, al que los sindicatos pertenecen. Ahora sí, y algunos políticos del sistema se suben al carro. “Ante este engranaje de bloqueos y violencias, la única vía de salida es devolver la palabra a los franceses organizando un referéndum”, escribió en Twitter Laurent Waquiez, líder de Los Republicanos.

Al Gobierno francés también le gustaría hablar con los chalecos amarillos, pero le está resultando difícil. El viernes, el primer ministro, Édouard Philippe, invitó a una delegación a la sede gubernamental. Solo acudieron dos y uno de ellos se fue porque Philippe se negó a retransmitir la reunión en las redes sociales.

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Cuatro independentistas desnudan el Procés: “El político catalán sólo puede estar 5 meses sin cobrar”

Publicado originalmente en El Español

  • “El catalán desea la independencia, pero no la quiere. Lo que busca es la superioridad moral del que fracasa”
  • “Es como si en un barco a la deriva el capitán dice que confía en la iniciativa de la gente para salvar la embarcación”
  • “Querían que votásemos a ciegas, sin proyecto. Lo cojonudo es que convencieron así a 2 millones de personas”
  • “El Procés ha sido un gran instrumento de promoción profesional para algunos”
  • “Convergència y ERC han hecho cosas que sólo se atrevió a hacer Hitler”

David López Frías 

Una de las grandes falacias del Procés catalán es hacer creer que todo el independentismo está de su lado. Y la cosa no es exactamente así. De hecho, cada vez son más la voces críticas que surgen entre el independentismo de Cataluña. Consideran que los dirigentes separatistas han engañado al pueblo porque no tenían proyecto más allá del farol de la proclamación de la república. Advierten de la fractura social en Cataluña, la misma que niegan desde los partidos independentistas. Critican la folklorización, la sentimentalización contra el discuro y el infantilismo de los dirigentes. EL ESPAÑOL habla con cuatro personas que de algún modo han tenido participación activa en el independentismo y que exponen sus dudas, quejas y miedos. Políticos, abogados, periodistas y empresarios. Independentistas, sí… pero contrarios al procés. 

SANTIAGO ESPOT: “LOS ‘PROCESISTAS’ NOS HAN ENGAÑADO A TODOS, Y ESO NO LO TOLERO”.

Santiago Espot

Nadie podrá decir que Santiago Espot (La Pobla de Segur, 1963) no es independentista. Primero, por su trayectoria. Fue la persona que sustituyó el expresidente del Barça Joan Laporta en el proyecto político llamado Solidaritat que fue el embrión del independentismo catalán actual. Saltó a las portadas en 2016, cuando fue juzgado por publicar un manifiesto que, según los jueces, había provocado la pitada contra el Rey en la final de Copa que jugaron el Barça y el Athletic de Bilbao.

Espot fue condenado y absuelto en segunda instancia. Ahora se caracteriza por defender posturas muy críticas con los responsables del Procés. Los ‘Procesistas’, como él los llama en su libro ‘Independencia o Procesismo’, han sido los que han alejado sine die la posibilidad de que Cataluña se convierta en una nación independiente.

“Hay mucha gente viviendo del Procés”

“El término ‘procesista’ no lo acuñé yo, pero podríamos decir que soy una de las personas que ha profundizado más en él. Se refiere a las personas que están al mando de esté barco sin rumbo que es ahora mismo Cataluña. Hay mucha gente viviendo del Procés. Un estado es una maquinaria enorme en la que hay cargos, responsables, nombramientos y mucha gente que vive de él

  • “La clave que explica que todo esto no haya salido adelante es que han hecho todo lo contrario a lo que hay que hacer para poder negociar. Esto es, destensar. Si quieres negociar con alguien tienes que tensar. Porque si no, estás en inferioridad. Y en inferioridad sólo puedes negociar la rendición”.

“Es un discurso naïf y victimista”

“Lo que se ha promovido desde el ‘procesismo’ es un discurso naïf, victimista, en el que España es culpable de todo… pero nada más. Se encuentran a gusto en ese discurso, pero no se plantean que para alcanzar algún objetivo hace falta comprometerse a conseguirlo. Por ejemplo: todos queremos tener una buena casa en la Cerdanya, pero aquí no estamos dispuestos a hacer nada para conseguirlo. Con palabras y declaración de intenciones no se consigue nada”.

“Soy crítico contra el Procés porque me siento engañado. Nos han engañado. Y eso es lo que no tolero. No tenían nada, pero tiraron para adelante. Era todo ficticio. Se jugó con los sentimientos de los catalanes ofreciendo algo que ellos mismos sabían inviable. El catalán tiene complejo de esclavo y los principales líderes del proceso catalán no quieren la independencia, sino poder seguir defendiendo ese discurso victimista”.

“Hay un tuit de [Quim] Torra, de esta misma semana, que es significativo. Dice que “confía en la iniciativa de la gente para construir la República”. Mire, eso es como si en un barco a la deriva, que es lo que es Cataluña ahora mismo, el capitán dice que confía en la iniciativa de la gente para salvar la embarcación. No confía ni siquiera en los marineros, sino en los pasajeros. Confía en mi madre, que es de La Pobla, o en la tuya, que es de Terrassa y el agua más cercana que ha visto es la de la Riera. Y yo me pregunto. SI al final pones esa responsabilidad en la gente… ¿para qué te necesitamos?”.

“Un político catalán sólo aguanta 5 meses sin cobrar”

“La única forma de reconducir esto es echarlos a todos a la calle. A todos. Regenerar la clase política catalana. También la española, eh. Ahora no hay ningún Azaña o ningún Alcalá Zamora. Ahora está Casado. El mismo que dijo que Terra Lliure mató a 300 personas. No están a la altura política necesaria para la situación. Y en Cataluña también estamos así. Instalados en la mediocridad política. Es necesario que venga gente nueva y preparada. No los que tenemos ahora. Nadie dimitió tras el 155. El golpe de efecto duró 5 meses, que es el tiempo que puede estar un político catalán sin cobrar. A partir de ahí cambiaron el discurso.

“Ya no se grita por la independencia de Cataluña sino por la libertad de los presos políticos. Eso es todo lo que hemos avanzado. Yo creo que no es justo que los presos estén encarcelados por los motivos que les imputan. Pero si los dejasen libres yo también optaría por meterlos en la cárcel, pero por estafadores. La gente se siente engañado y al final les ha salvado la cárcel. Porque si no los hubieran metido en prisión, por Cataluña alguien les habría pedido cuentas por el gran engaño al que sometieron a la población. A ellos y a los que se han fugado”.

ALBERT SOLER: “LOS ACUSAN DE REBELIÓN PORQUE JUDICIALMENTE NO LOS PUEDEN ACUSAR DE GILIPOLLAS”.

Albert Soler

Albert Soler (Girona, 1963), es un periodista catalán histórico. Lleva casi dos décadas trabajando en el Diari de Girona, pero antes pasó por la redacción de El Punt, donde coincidió con Carles Puigdemont. “Él tenía algún cargo en la redacción, pero la verdad es que no lo recuerdo. Sí que me acuerdo de que fue de los primeros en ponerse con las nuevas tecnologías y una cosa que se llamaba internet”.

En casa de Soler se vota independentismo. “Tengo un hijo de 21 años que es independentista y tiene muy claro que votaría independencia”. Él, en cambio ,se jacta de ser, “como decía Julio Camba, anarcoaristócrata. Esto significa que nunca he votado, que no lo hice en aquel simulacro de referéndum y que no sé qué votaría en el caso de que se celebrase uno de verdad”.

“Querían que la gente votase haciendo un acto de fe”

“Uno de los principales motivo por los que he sido tan crítico con el procesismo es porque no tenían nada. Y lo sabían. Ya reconocieron que era un farol. No explicaron nada. Querían que hiciésemos un acto de fe. Imagínate… yo que no he votado nunca y quieren que vote sin que me expliquen nada. Es una locura”.

“Lo cojonudo de todo esto es que han conseguido que dos millones de personas se los crean y voten haciendo un acto de fe. Ese es el auténtico milagro independentista. Mi hijo, sin ir más lejos. Cuando hemos hablado del tema, él siempre ha tenido muy claro que votaría independencia. “Y después qué”, le pregunto, porque sé que no hay proyecto detrás. Él me contesta que “después ya veremos”, que es una respuesta bastante ilustrativa”.

“Proceso folklorizado. Al frente, el folklorista mayor”.

“Lo de la folklorización del Procés es la definición más correcta. Y al frente de todo esto tienen puesto al folklorista mayor, que es Quim Torra. Que un día está a unos bailes, otro con la ratafía… Yo en ese sentido soy positivo: sólo por los ratos de risa que me ha dado, ya doy por bueno todo esto. Pero por nada más. Respecto a los presos, los han acusado por rebelión porque judicialmente no los podían acusar de gilipollas”.

“¿Los motivos que nos an llevado a esto? Pues cada uno tendrá los suyos. Hombre, los convergentes porque son convergentes, se llamen ahora como se llamen. A los convergentes se les echó la corrupción encima, se hicieron independentistas y tiraron por aquí. Los de la CUP porque creo que en realidad creen en ello. Y los de ERC, pues un poco porque creen y un poco enredados por lo convergentes. Pero si tenemos que buscar al responsable principal yo señalaría a [su excompañero] Puigdemont”.

“¿El mundo nos mira? Espero que no”

“Es evidente que en la sociedad catalana hay fractura, aunque ellos lo quieran negar. Lo que está claro es que este proceso ha sido rentabilizado por mucha gente. Piensa que de aquí se derivan cargos, embajadas, puestos… Dinero. ¿Si esto es lo que más me ha molestado a mí? A mí en realidad me afecta poco todo esto. Se dedican a redactar manifiestos, a colgar lazos… A mí eso no me afecta para nada. A mí lo que me preocupa es esa frase que dicen a veces, eso de que “el mundo nos está mirando”. Pues yo solamente espero de verdad que no sea verdad, que no nos esten mirando”.

“Lo peor de todo es que han engañado a mucha gente y ellos lo sabían. Que no tenían nada detrás, ni proyecto ni nada. Lo sorprendente es que aunque lo han reconocido, ha habido un montón de gente a la que han convencido. Leí hace poco que el que quiere ser engañado siempre va a encontrar a alguien dispuesto a engañarle. Y tal vez en Cataluña había mucha gente con ganas de ser engañada”.

ALFONS LÓPEZ TENA: “DETRÁS DEL SENTIMENTALISMO DEL PROCÉS HAY UN PROYECTO SINIESTRO”

“Puigdemont dice lo mismo que dicen Erdogan, Putin o Trump”. Alberto Gamazo El Español Barcelona

Alfons López Tena (Sagunto, 1957) es uno de los principales ideólogos del independentismo catalán de nuestro siglo. Al menos en su origen. Después de haber pasado por movimientos universitarios antifranquistas, de haber sido activista a favor de los Païssos Catalans, de haber estado afiliado a Convergència y de haber estado trabajado como notario y en el Consejo General del Poder Judicial, dio el salto a Solidaritat. Aquel partido en el que confluían gente como él, como Joan Laporta o como Uriel Beltrán, actualmente en ERC.

Eso fue a principios de esta década. El proyecto político no salió adelante y Tena dejó la primera línea política. En su haber, el mítico eslogan “España nos roba”. Ahora observa el Procés con una mezcla de decepción y miedo. “Detrás del sentimentalismo y la folklorización del proceso hay un proyecto muy siniestro y no es para tomárselo a broma. Como no pueden defender racionalmente sus posiciones, por la mentira y la corrupción, lo llevan todo al ámbito sentimental. Desplazan el terreno de juego”.

“Esto es una farsa desde el primer día”

“Tanto desde CiU como desde ERC tienen un objetivo claro con todo esto del Procés: gesticular mucho para mantener el dinero y los cargos de sus redes clientelares. Lo que querían en realidad era un acuerdo con el gobierno de España para recibir más dinero. Yo me di cuenta de que todo esto era una farsa desde el primer día. De Convergència, de Esquerra y de las CUP, que son las juventudes de Convergència. Fíjate: fracasó el Estatut y CiU y Esquerra siguieron igual. Como proyecto no tienen, ahora se han preocupado de fomentar las comisiones de fiestas y festejos, como Òmnium Cutural o la ANC, pero detrás de esto nunca ha habido nada. Sólo una gran mentira”.

“Esto empezó allá por el primer gobierno de Aznar, cuando se acaba lo de obtener más dinero y más competencias, cuando ‘es va esgotar el peix al cove’ (se acabó lo bueno). Como no tenían proyecto, optaron por lo que ves. Por la independencia como farol para tener a la gente entretenida. Por el infantilismo, por el ‘amenazar con…’, por el sentimentalismo. Esa es la estrategia, creerse que ellos son el pueblo catalán. Creen que la voluntad del pueblo es su voluntad. Sustituyen el discurso por el sentimentalismo. Acuérdate de las declaraciones de Artur Mas antes de las elecciones diciendo que “nosotros hacemos el bien porque somos los buenos”. O a Junqueras pidiendo en un mitin “hacer todo lo posible para que el bien venza al mal”.

“Deshumanizar al contrario”

“Traidores, vendidos, fachas, enemigos del pueblo… Así califican al que no piensa como ellos. Con este planteamiento de buenos y malos se llega a la deshumanización de todo aquel que no les baila el agua. Ya no es que les llamen fachas, que el fascismo al final es una opción política contra la que yo he luchado toda mi vida, por cierto. Ya es que los dividen entre buena y mala gente. Hablamos de descalificaciones personales; hablamos de la deshumanización del contrario. Del mismo discurso populista que estamos viendo de Trump en Estados Unidos, Orban en Hungría o de Erdogan en Turquía”.

“¿El principal responsable de todos esto? El pueblo catalán, naturalmente. En el fondo son los que les votan y les ponen ahí. Al final los diputados, los cargos electos… esos no caen de Marte. No entran en tanque fusilando a la gente en las calles. Los pone el catalán con sus votos. Está bien eso de pedir responsabilidades a los servidores públicos, pero también hay que señalar la responsabilidad del votante”.

“Cataluña es una esquina marginal, provinciana e irrelevante”

“Si juegas a apropiarte de las instituciones en beneficio de tu partido, al final el pueblo las ve cada vez más ajenas. Luego está la pérdida de oportunidades para Cataluña. La Agencia del Medicamento la perdimos. El mundo sigue adelante y nosotros nos hemos quedado como una esquina marginal, provinciana e irrelevante que ya no interesa a nadie. No es verdad que el mundo nos mira y este proceso no se estudiará en las universidades”.

“Socialmente no le veo arreglo. Ni a corto, ni a medio ni a largo plazo. Yo lo de la independencia ya lo doy por descartado. Se abrió una ventana durante un tiempo. Pero después de todo este juego de farol, que cada vez se ha ido pervirtiendo más… ¡Pero si ya han hecho dos parodias! Han desacreditado un proyecto político como es la independencia. Y la situación social va a seguir igual, no va a cambiar. Esta gente vive de la herida, por lo que les interesa tenerla abierta. Los catalanes desean la independencia… pero no la quieren. Lo que quieren es la sensación de superioridad moral que da el fracaso”.

XAVIER RIUS: “EL PELIGRO DEL PROCÉS SON LOS CONVERSOS, QUE SE SUBIERON TARDE AL CARRO PERO AHORA DAN LECCIONES”

Xavier Rius (Barcelona, 1963) se define a sí mismo en su bio de Twitter como ‘indepe cuerdo’, porque cree que el independentismo actual ha perdido el norte por completo. Con 14 años estuvo en las Joventuts de Convergència. Es periodista, escribió 15 años para La Vanguardia y 4 para El Mundo. Ahora dirige uno de los medios más críticos con el establishment catalán, el digital E-Notícies.

“El principal problema del Procés es que esto del Procés ha sido un gran castillo de naipes desde el principio. Esto es porque se basa en una gran mentira, que es decir que son mayoría. No lo son. En las elecciones de 2010 votaron independentismo un 48,72%. En las de 2012 un 47,8. En las de 2015 un 47,7 y en las últimas de 2017, un 47,5. Siempre en torno a los dos millones de votantes. Está claro que no son mayoría, pero está más claro aún que con un 47 o un 48% de la gente no puedes proclamar la independencia, por mucho que digan eso de un país en marcha.

“No han contado con el detalle de que esto es Europa Occidental. Ni son los Balcanes ni es el Cáucaso. En la Europa Occidental de los últimos 300 años las fronteras solamente se han movido con guerras o invasiones. Es una cuestión de lógica geopolítica””.

“¿Llegaremos a las manos?”

“Claro que hay fractura social. Los únicos que lo niegan son los que nos han llevado a ella. No les interesa reconocerlo. Pero hay fractura e irá a peor. La única duda que yo tengo es saber si al final llegaremos a las manos. El principal peligro son lo conversos. Calculo que son el 20% de los actuales votantes independentistas. Son un peligro porque ahora dan lecciones aunque se hayan subido tarde al carro”.

“A nosotros,a los que pensamos así, no nos llaman a TV3, que debería ser la televisión de todos. No nos llaman porque romperíamos la versión oficial y eso no les interesa. Lo que sí es cierto es que el Procés ha servido como instrumento de promoción profesional a mucha gente. Pensando como piensan los que nos han llevado aquí tienes más posibilidades de colocarte en un buen lugar en un medio público”.

“Una falta de respeto a los auténticos exiliados”

“La situación actual no es seria en ningún caso. No es normal decir que tienes dos presidentes. No es normal que digas que tienes presos políticos. No es normal que digas que tienes un gobierno en Cataluña y otro en el exilio. Lo considero incluso una falta de respeto a los catalanes republicanos que sí que tuvieron que exiliarse de verdad en 1939”.

“A mí me gusta hacerle dos preguntas a los que defienden el Procés. La primera es si ahora en Cataluña estamos mejor que antes. Creo que es innegable que estamos peor. Las empresas se han ido y la sociedad está rota, enfrentada y agria. La segunda pregunta es si creen que ahora estamos más cerca o más lejos de la independencia de Cataluña que cuando empezó el Procés. Yo creo que estamos más lejos. Se han cargado la imagen de que los catalanes éramos buenos. Los malos eran los vascos, que habán optado por la violencia. Pero ahora el estado va a tener el ojo avizor a todo lo que pase aquí. Va a ser muy difícil lo de volver a una Cataluña ‘rica i plena’ como dice el himno”.

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La opinión del editor

EL PRECIO DE LA HIPOCRESÍA

En los últimos recientes días hemos conocido, sin que se hayan desmentido por quienes deberían hacerlo, que el obispo John Jenk, auxiliar del cardenal de Nueva York, y vicario del mismo para el Bronx, se ha apartado de sus funciones tras una denuncia de abuso de menores que su arzobispo ha considerado creíble.

El deán emérito de la catedral Santiago, que se hizo famoso mediática,ente hablando, con motivo del robo del Códice Calixtino, ha sido también apartado de funciones públicas ministeriales en Mondoñedo por actitudes de carácter sexual con un joven al que le había pedido ayuda.

Por orden del fiscal del condado competente, un numeroso grupo de agentes de policía han registrado la curia arzobispal de Galveston-Houston, sede del presidente de la Conferencia episcopal norteamericana, en busca de pruebas contra un sacerdote de la diócesis acusado de abusos a un menor. El clérigo fue detenido y puesto en libertad tras pagar una fianza de 375.000 dólares.

Un clérigo diocesano de Ciudad Rodrigo, condenado a pena de prisión, por abuso de menores hace unos años, es hoy notario del tribunal eclesiástico que juzga, entre otros, los delitos canónicos por abuso sexual a menores.

En Astorga, a dos pasos como quien dice, una manifestación callejera de antiguos seminaristas menores del centro diocesano para la formación de clérigos, protestaba por lo que consideraban que lo ocurrido con uno de sus ex superiores en el juicio en el que fue condenado por abusos sexuales sobre ellos, era una burla y exigían el cumplimiento de sus penas y apartamiento publicó de aquel.

Un religioso agustino recoleto español destinado en Venezuela se ha reconocido culpable de practicas sexuales con una menor, de doce años, cuando fue detenido por la policia en plena sesión de tales prácticas en un vehículo.

La archidiocesis de Santa Fe, en Nuevo México, se declaró ayer en estado financiero de bancarrota por la ejecución de las indemnizaciones en condenas a clérigos diocesanos por crímenes sexuales contra menores. Entre 35 y 40 causas están abiertas contra clérigos de la misma, en estos momentos, aún sin juzgar.  Lo ha comunicado personalmente el arzobispo John C. Wester.

La omertá eclesiástica impuesta por la Sede Apostólica y obedecida vilmente por obispos y clérigos católicos hasta el inicio del  pontificado de Benedicto XVI, está arrasando la confianza de los fieles en el clero, poniendo a los sacerdotes en la picota de befas y chocarrerías y alejando a las gentes de la propia institución, cuando no de la fe.

Omertá consciente. Para mantener una imagen falsa. Los abrojos no dan frutos dulces.

Los enseñadores a los demás de los caminos éticos que a menudo cubren de paño el púlpito, poniendo a pan pedir a unos y otros, podrían mirar atrás, también en la s diócesis españolas y recordar casos de ocultamiento y dispersión en los que depredadores sexuales con nombres y apellidos fueron enviados sin más a lejanas, y no tan lejanas,  tierras mientras aquí se alababa la prudencia de quienes habían diseñado en los blanqueados sepulcros curiales tan  crimínales conductas, que permitían aumentar el número de víctimas de sus depravadas prácticas. ¿Y el Señor?. El Señor….¿qué Señor?.

Alberto Revuelta.

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El niño que quería ser rico a costa del truco de los dividendos ‘black’

Publicado originalmente en El Confidencial

Sanjay Shah, principal sospechoso de haber saqueado las arcas públicas de Dinamarca, soñaba desde muy joven con llevar una vida de lujo

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CumEx-Files es una investigación periodística europea coordinada por el medio alemán Correctiv.

“Cada mañana veía los deportivos aparcados a la puerta de la oficina y le pregunté a mi jefe: ‘¿Quién conduce esos coches?’. ‘Los traders de la quinta planta’, me dijo. Entonces decidí que quería ser uno de ellos”. A Sanjay Shah siempre le gustó el dinero, quizás porque el colegio al que acudía, City of London School, estaba en pleno distrito financiero de la capital británica, lejos de otros centros educativos. “Cuando salíamos a comer nuestro sándwich, estábamos rodeados de abogados y banqueros”, cuenta Shah en una serie de vídeos publicados en internet y que llevan por título ‘I am Sanjay Shah’ [‘Yo soy Sanjay Shah’].

[Consulte el especial dividendos ‘black’]

Quizás también por ese temprano contacto con el mundo financiero, abandonó sus estudios de medicina al año de haberlos comenzado y se pasó a la contabilidad, que aprendió en firmas como BDO y KPMG. Sus padres, de origen indio pero criados en Kenia, quedaron muy decepcionados. “No se daban cuenta de la cantidad de dinero que ganaba la gente que trabajaba en la banca”, relata el trader, que reside en Dubái con su esposa y sus tres hijos. Shah, que había crecido en un piso de un solo dormitorio, junto con sus padres y su hermana pequeña, quería una vida más cómoda.

Ahora vive encerrado en el Golfo Pérsico, de donde no puede salir si no quiere jugarse la posibilidad de acabar en la cárcel. Varios países le persiguen por presunto fraude fiscal con operaciones cum/ex. Dinamarca calcula que Shah se podría haber llevado casi la mitad de los 1.700 millones que el país nórdico cree que le han costado este tipo de negocios.

Fue en su primer trabajo con Merrill Lynch donde descubrió quiénes conducían los coches que él deseaba, pero también donde se dio cuenta de que allí no iba a lograr ponerse al volante de uno de ellos. Así que, tras tres años y medio allí, se fue a Morgan Stanley, solo para confirmar que su camino debía ser otro. “Me acababa de casar y no quería pasar 14 horas en la oficina”, argumenta. Shah pasó por varios bancos: Credit Suisse, ING, Rabobank… entidad esta última donde dice que aprendió el negocio cum/ex, algo que el banco niega. Hasta que llegó el año 2008 y, con él, la mayor crisis financiera de la historia reciente.

Le despidieron, como a muchos otros en la City londinense. Decidió entonces que era el momento de volar por su cuenta y, a comienzos de 2009, fundó Solo Capital, el instrumento al que la administración tributaria danesa culpa de todos sus males.Le fue bien, cuenta en sus vídeos, y descubrió las ventajas de ser jefe: “Estar donde quería cuando quería sin tener que responder ante nadie”. Con todo, fue 2010 el año que cambió su vida. “Ganaba [cantidades de] ocho cifras”, se jacta Shah, aunque no explica cómo lo conseguía. Con esas cantidades se permitía lujos asiáticos como su enorme yate, bautizado ‘Cum Ex’, según confirma una persona cercana al trader.

El enemigo público número uno de la Hacienda danesa (aunque el sumario de la causa abierto en Colonia, al que ha tenido acceso El Confidencial, revela que España también aparecía en sus planes) no da detalles de cómo ha logrado su fortuna, pero sí que se explaya sobre su labor filantrópica. Cuando su hijo pequeño cumplió dos años, él y su mujer descubrieron que sufría autismo. Creó entonces la fundación Autism Rocks, a través de la cual organiza conciertos benéficos y que ha logrado subir a un escenario a artistas como Flo Rida o Ricky Martin. Y todo esto, a pesar de que, según su relato, la justicia ha congelado todas sus cuentas.

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Adelante y sin rumbo

Publicado originalmente en El Confidencial.
El independentismo no tiene fuerza suficiente, y además nadie en la UE —salvo quizás el populismo de derechas— moverá ni un dedo para desestabilizar a España

JOAN TAPIA

18/11/2018 05:02 – ACTUALIZADO: 18/11/2018 19:42
El último trimestre del 2017 fue un desastre para Cataluña y tóxico para España. La declaración unilateral de independencia (DUI) del 27-O fue una estulticia total. No es un juicio mío, pues la muy activa y entusiasta ‘exconsellera’ de Educación (la que debía abrir las escuelas para la votación), Clara Ponsatí, exiliada ahora en Escocia, ha afirmado que jugaban al póker e iban de farol. Rajoy no se creyó el farol y recurrió a un 155 prudente, pues convocó al mismo tiempo elecciones para 55 días después, el plazo mínimo posible. Y los partidos independentistas “tragaron” el 155 al ir a esas elecciones.

El drama es que Rajoy —o el Estado, o los dos— no supieron actuar con la cabeza fría y la inteligencia precisa para impedir que luego —pese al gran ridículo de la DUI— los tres grupos independentistas (JxCAT de Puigdemont, ERC y la CUP) volvieran a ganar las elecciones al revalidar su muy ajustada mayoría absoluta. Que hubiera políticos presos y exiliados contribuyó. No lo duden.

La realidad hoy, a finales del 2018, es que se ha constatado que la independencia unilateral ha fracasado y que no se podrá volver a repetir. El independentismo no tiene fuerza suficiente (el otoño no ha sido caliente sino cálido, y el aniversario muy desangelado), y además nadie en la UE —salvo quizás el populismo de derechas— moverá ni un dedo para desestabilizar a España.
La Generalitat contará con 12 ‘embajadas’ antes de fin de año para “hacer república”
MARCOS GARCÍAQuim Torra no se arredra tras el enojo mostrado por el ministro Josep Borrell por la apertura de ‘embajadas’ políticas de la Generalitat en importantes capitales del mundo
Pero, primer obstáculo para la normalización, el independentismo no solo sigue mandando —democráticamente— en la Generalitat sino que no ha renunciado a la ruptura unilateral. Sigue creyendo en ella (seguramente solo a medias) y no quiere, o no sabe, cómo decirles a sus electores —a los que necesita mantener para no perder el poder— que les prometieron algo imposible.

El segundo obstáculo es que Cataluña está partida en dos mitades y que difícilmente podrá mirar al futuro con normalidad si perdura la división. Que Cs fuera el primer partido en las elecciones catalanas lo demuestra. También que el partido de Inés Arrimadas tuviera el 25% de los votos y que las listas de Puigdemont y Junqueras sacaron el 21% cada una.

El tercer obstáculo es que la lucha cainita entre los dos grandes partidos españoleshace que el PP boicotee ahora la sensata política de desinflamación del gobierno de Pedro Sánchez. Algo solo comprensible por el ansia de recuperar el poder a toda costa ya que esta actitud es la contraria al medido pero decidido apoyo socialista (ya mandaba Pedro Sánchez) al 155 de Rajoy.

La gran paradoja es que el independentismo cree que el momento de la segunda oportunida vendrá con una dura condena del TS contra los presos

¿Quieren más realidades disruptivas? El independentismo sueña irracionalmente (los sueños carecen de sentido) que la salvación le puede venir de una condena fuerte del Supremo a los políticos presos (para gran parte de Cataluña presos políticos) que genere algo así como una sublevación indignada en el interior del país y la caída de la venda de la Europa democrática sobre lo que gran parte del separatismo sostiene sin pestañear: que las imperfecciones de la democracia española son de tal calibre que la desnaturalizan y que la convierten en un régimen similar a la Turquía de Erdogan. ¡Qué aberración, su estrategia —si la hay— parece basarse en esperar la condena de sus presos!

Otra realidad disruptiva es que el PP y Cs parecen convencidos de que para resolver el serio problema del encaje de Cataluña en España son necesarias unas condenas duras y severas contra los 18 dirigentes independentistas en el inminente juicio del Supremo. Antes se deberían prohibir todos los posibles indultos —lo patriótico es maniatar al gobierno de España— y aplicar otro 155, pero no como el de Rajoy, juzgado cobarde, sino uno más severo y más macho que liquide TV3, la culpable de todos los males pese a que solo la ven el 16% de los catalanes.

Lo malo de esta creencia —equivocada pero respetable— es que encuentra cierto eco en parte del electorado conservador, lo radicaliza, alimenta y magnifica a Vox. Al final el PP y Cs, atrapados en este discurso, llegan a la conclusión de que se llevará el gato al agua el que más alto proclame: “ley y orden en Cataluña y que luego salga el sol por Antequera”.

 

El Palau de la Generalitat, en el primer día laborable tras la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución. (EFE)
El infortunio es mayor porque por unas décimas (21,65% contra 21,39%) la lista Puigdemont se impuso a ERC en las elecciones y pudo nombrar a un apoderado provisional y sin oficio, Quim Torra, como presidente de la Generalitat. Y Puigdemont no representa a CDC, que le hizo presidente, ni al PDeCAT sino que es expresión de la protesta, de ‘la rauxa’ catalana, que cree en la independencia con la fe del carbonero y que tiene serias limitaciones para reconocer los contornos de la realidad.

Pero la radicalidad de Puigdemont se apoya en grupos de protesta activa e inflamada —como la ANC actual y los CDR— que con su acción logran frenar y limitar los intentos de ERC y de la dirección y el grupo parlamentario del PDeCAT de llegar a un pacto con la realidad, similar al que llegó el PNV tras el fracaso de la vía Ibarretxe. Pintar de amarillo la vivienda del juez Llarena en San Cugat, o reventar las ruedas de Alejandro Fernández, el nuevo líder del PP catalán, son gamberradas cafres que satisfacen los instintos de una tribu excitada pero que tienen dos consecuencias negativas: generan mucho ruido y tensión impidiendo la desinflamación, alarman al electorado conservador español y alimentan el turbio clima en el que Vox engorda. Grande-Marlaska lo ha advertido, pero ni Casado ni Rivera parecen comprenderlo.

La distancia entre el PNV y el independentismo de Torra y Puigdemont se ha vuelto a ver esta semana con el viaje del ‘president’ Torra, cada vez menos apreciado —lo reflejan las encuestas— por el elector secesionista medio a Euskadi. El encuentro Torra-Urkullu fue formalmente amable y correcto pero las formas no pudieron ocultar las divergencias de fondo.

La primera es que las posiciones de Puigdemont y Torra y la presencia de Torra en el acto del Kursal de San Sebastián benefician más a las tesis de Bildu que a las del PNV. Y ello pese a que Bildu prepara un pacto electoral con ERC para las europeas. Bildu recibiría así más regalos de Torra de los que Otegi le daría a la coalición de Puigdemont. La otra es más profunda. El PNV, que gobierna Euskadi con apoyo del PSOE y sin satanizar al PP, sabe que los sueños son libres, pero que lo que le toca ahora es defender y ampliar el autogobierno dentro de un estado que desearía que fuera más plurinacional. Y que ello exige realismo y no excluir pactos con el gobierno de Madrid, mande el PP o mande el PSOE. Y que si España va bien no es malo para Euskadi.

El enrocamiento de Puigdemont y Torra contrasta con la inteligencia con la que el PNV supo rectificar —sin alaracas— el fracaso de Ibarretxe

Por el contrario, tanto Torra como su jefe de Waterloo, creen que hoy lo primordial es debilitar y desprestigiar al máximo la democracia española, pero sin romper la legalidad hasta que se llegue al lugar adecuado y el momento oportuno, como decía el añorado anuncio de los cigarrillos Lucky Strike. ¿Qué momento? No lo saben muy bien y no lo explicitan, pero intuyen que podría venir tras una sentencia muy dura del Supremo —que no pueden desear— contra los 18 dirigentes independentistas.

Para ello hay que exigir a Sánchez “gestos” con los presos. Si algún “gesto” llega, pájaro en mano, aunque lo de menos es “momento”. Pero si no llega, porque Sánchez no quiera, o no pueda, motivo de más para reclamarlos con fuerza y ruido porque la no concesión será vendida como crueldad y alimentará la frustración, la protesta y la indignación.

Urkullu exhortó a Torra a aprovechar el momento favorable de un gobierno Sánchez en minoría y Torra contestó que Sánchez solo ofrece un Estatut que nadie quiere porque es una pantalla pasada y 215 años de prisión. Al PNV le preocupa esta cerrazón. No tanto porque pueda favorecer a Bildu, sino porque la negativa a explorar con realismo la posibilidad de un mayor autogobierno dentro de las estructuras actuales de España y de la Unión Europea favorece en Madrid las posiciones más alérgicas al autonomismo. Ni Pablo Casado ni Albert Rivera son Mariano Rajoy. Y tampoco parecen dispuestos a regalar botellas de vino del Duero a Arzalluz como hizo Aznar en la prehistoria, antes de que se le subiera la mayoría absoluta a la cabeza.

 

Urkullu y Torra, a las puertas de Ajuria Enea en Vitoria antes de mantener su encuentro. (EFE)
El desengaño de gran parte del PNV con el independentismo catalán no es nuevo ya que Puigdemont acabó haciendo caso omiso de la mediación de Urkullu con Rajoy el último trimestre del 2017 y no convocó elecciones, sino que se lanzó a la DUI que el PNV cree que ha tenido consecuencias negativas para Cataluña, para España y para Euskadi.

Pero que Puigdemont y Torra no hayan sacado las mínimas conclusiones del fracaso de la DUI y sigan prisioneros de una estrategia fracasada es algo difícil de entender. Bastaba leer el jueves el análisis de Alberto Surio, jefe de opinión del ‘Diario Vasco’, titulado “Realismo o gesticulación. Dos ritmos y dos rumbos distintos”, para captar el divorcio total entre las visiones de España de Urkullu y Torra.

No estamos en el peor de los mundos. Al menos no peor que hace un año. El unilateralismo ha fracasado. El gobierno de Madrid quiere desinflamar, pero la Generalitat no sabe, no contesta por su división interna y el dominio del apoderado de Puigdemont. Antes el rumbo era la DUI. Ahora no hay rumbo, aunque sí se repite con fuerza ‘endavant’ (adelante). Quizás es mejor, o menos malo. Pero el ruido y el embrollo continúan. No es el tampoco, ni de lejos, un mundo envidiable.

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Garrigues: “Para tratar de resolver el problema de Cataluña tiene que haber elecciones generales

Publicado originalmente en El Español

Daniel Basteiro 

¿A usted le asusta el futuro?

Hacer esa pregunta a Antonio Garrigues Walker (Madrid, 1934) puede parecer poco menos que un despropósito o una provocación. No sólo por sus ya franqueadas ocho décadas de vida, que le llevan a bromear sobre la enorme preocupación de tener que cambiar de coche dentro de 22 años si entran en vigor los nuevos protocolos anticontaminación del Gobierno. Pero Garrigues tiene además, como se suele decir, la luz pagada. Fundador de uno de los despachos de abogados más prestigiosos de Europa, con más de 2.000 trabajadores en 13 países, Garrigues recibe a este periódico en su oficina central de Madrid, un moderno edificio de carácter apacible, con un enorme patio desde el que se ve una obra de Luis Gordillo que sirve como colorido fondo a la fotografía. Allí todos le llaman, sin más, “don Antonio”.

El cuadro bien podría simbolizar la efervescencia de la cabeza de Garrigues, ya retirado de responsabilidades ejecutivas en el despacho, pero que sigue escribiendo libros, presidiendo ONG o moderando debates sobre la revolución digital y la gestación subrogada. Firme creyente en las artes y en su práctica aficionada, además de preparar un libro sobre los límites jurídicos y éticos de la “tiranía tecnológica” escribe también otra de sus múltiples obras de teatro: La farándula del saber.

Su inquietud por el mundo que viene es una prueba de que la edad puede ser sólo una opinión. Alejado de los dogmas, cree en una España con más presente y futuro del que dejan entrever los políticos, pero que navega las aguas inestables del mundo global, sobre el que ha escrito su último libro, Manual para vivir en la era de la incertidumbre.

Quizás tras haber leído esta introducción la respuesta a la pregunta no resulte muy sorprendente:

No tengo miedo al futuro. En estos momentos, en España hay una actitud muy negativa, incluso a veces dramática. Pero el futuro de España se puede asumir sin miedo. España tiene problemas económicos, el paro juvenil, el modelo territorial todavía sin definir… pero vivimos en un mundo donde no hay un solo país que no tenga gravísimos problemas. Miremos a Trump, al Brexit, o incluso a Francia, donde Macron está perdiendo credibilidad a pasos agigantados. Pensemos en Italia, en Polonia, en Austria o en Alemania, donde el ultraderechismo gana puestos de manera acelerada y fuerza la caída de Merkel. España tiene una situación económica buena, unos sistemas de seguridad social decisivos, los mejores del mundo. Somos un país que en conjunto tiene buen ánimo, que es solidario y convivencial. Estamos claramente en una posición de cabeza en el mundo occidental. Ahora bien, entiendo que haya algunos jóvenes que no sólo tengan miedo al futuro sino que pongan en cuestión todos los modelos actuales, el económico y el democrático.

¿Cuál es la cara del populismo en España? 

En España siempre ha habido populismo, pero hemos tenido la ventaja de que no se ha vertebrado con estructura política. Eso demuestra que, aunque parezcamos un país de extremos, tenemos un buen sentido del equilibrio político.

Quién lo diría, viendo lo que ha pasado esta semana en el Congreso, con Gabriel Rufián expulsado, escupitajos o no a un ministro y tanta tensión. 

Hay que desmitificar el dramatismo y echar la culpa a los partidos políticos, que son los culpables de la generación de percepciones que no están justificadas. La convivencia española es mucho más aceptable que la que transmiten ellos con sus peleas y sus jueguecitos.

Los políticos tienen que preguntarse si tienen derecho a darnos ese espectáculo, porque maleduca al sistema, incluso hasta a la juventud

Es decir, que los políticos no están a la altura.

Claro, pero también pasa en todo el mundo. Cuando hablas con políticos españoles, te dicen que lo mismo pasa en EEUU o en Inglaterra. Pero en algún momento tendrán que reaccionar. Se pueden magnificar los últimos incidentes tanto a nivel político como judicial pero, sinceramente, no tienen la importancia que se les quiere dar. Los políticos tienen que preguntarse si tienen derecho a darnos ese espectáculo, porque maleduca al sistema, incluso hasta a la juventud. Parece, de alguna manera, como si se quisiera justificar ese tipo de comportamientos violentos. Por lo menos empiezo a ver que hay cada vez más gente también que lo reconoce y pide disculpas.

El propio presidente del Gobierno lo ha hecho esta semana.

Sí, pero en vez de pedir disculpas podría tratar de fomentar otra dinámica. Otra anomalía en España es que nunca ha habido una coalición electoral o de Gobierno. Somos el único país de Europa donde no ha ocurrido. Hay que mirar, por ejemplo, a Portugal, que es un ejemplo modélico, con tres o cuatro partidos que hacen que el país funcione. En España, ¿por qué no puede haber coaliciones? Hemos hablado mucho de pactos educativos, sobre la Justicia o pensiones, hay asuntos donde debería haber acuerdo.

¿Por qué no lo hay?

Les molesta ceder. Además, hay cuatro partidos bastante parecidos, con un importante equilibrio de votantes, y tienen demasiado miedo a perder votos por un lado o por otro. Están permenantemente en ese juego de quién es más de derechas o de izquierdas en el que se dirime el futuro del país. Pero pese a todo, la sociedad española está haciendo algo muy inteligente: no hacerles mucho caso. El sistema funciona.

El presidente de honor de Garrigues habla sobre su último libro: Manual para vivir en la era de la incertidumbre.Jorge Barreno

Hay quien dice que con estos políticos la Transición no se podría haber hecho. 

Desde luego.

¿Tenemos peores políticos que hace 40 años?

No peores. La Transición y la Constitución tenían dos objetivos muy importantes: la democracia y Europa.

¿Falta un objetivo como país?

Nos falta un nuevo objetivo como país, un nuevo contrato social como el que hemos tenido. Durante muchos años hemos creado riqueza, pero la hemos distribuido mal.

¿Es la desigualdad la peor amenaza para la estabilidad social?

Lo creo. Para la estabilidad social y para el modelo democrático. La mayoría de los jóvenes ya no creen que el sistema democrático sea la solución de los problemas. Hay quien se refiere al modelo chino como un ejemplo: han liberado a una parte del campesinado, reducido la pobreza, son una potencia económica, lo son también en el ámbito digital… Así que nos adentramos en un contexto en el que podemos jugar con fuego al replantearnos el sistema económico y democrático. Pero la reflexión tiene lógica desde la perspectiva de un joven que ha estudiado, habla idiomas, ha hecho un esfuerzo, está dispuesto a trabajar y al que se le dice que no tiene sitio. Mucho amor al sistema no puede tener. Lo vemos con Trump.

¿En qué sentido?

Angus Deaton, que fue premio Nobel de Economía, me decía que una gran mayoría de la clase media americana gana ahora menos que hace 10 años. ¿Cómo va a querer votar a Hillary Clinton?

Dice que nadie está a salvo de los populismos y en España no ha habido, hasta ahora, un gran partido de ultraderecha o antieuropeo. También hay quien plantea, al hilo de la creciente importancia de VOX, que hablar mucho de ellos es ponerlos en el mapa. ¿Tiene España motivos para estar más tranquila?

Pienso que sí. A los populistas se les puede descalificar y criticar todo lo que se quiera. Eso les enriquece y les fortalece. Es lo que ha pasado con Trump, con los italianos y con otros. Los populistas siempre ganan metiéndose con la prensa, la mujer, los valores del sistema… Se meten con todo y a pesar de todo ganan. Según nuestro esquema, no puede haber ideológicamente alguien más deplorable que Bolsonaro y sin embargo ha ganado. Ahora bien, los no populistas tendremos que reflexionar sobre si hemos hecho alguna oferta alternativa que merezca la pena pensarse. La culpa no la tienen los populistas sino los que no ofrecen un nuevo contrato social.

El sistema judicial ha funcionado extraordinariamente bien en asuntos como la corrupción. En ningún país se ha metido a tanta gente en la cárcel ni se ha llevado a cabo una función más ejemplarizante

La Justicia no pasa por sus mejores momentos en términos de imagen. ¿Qué conclusiones se extraen de este cambio de cromos por el control del Consejo General del Poder Judicial?

No me gusta lo que ha pasado, pero lo que afirmo categóricamente es que la gran mayoría del estamento judicial sigue trabajando todos los días y muy bien. El sistema judicial ha funcionado extraordinariamente bien en asuntos como la corrupción. En ningún país se ha metido a tanta gente en la cárcel ni se ha llevado a cabo una función más ejemplarizante. En EEUU se limitaron a meter en la cárcel a Bernard Madoff y poquito más, aunque había responsabilidades que alcanzaban a muchísima más gente. Aquí lo hemos hecho bien, pero tenemos una tendencia a autocriticarnos y descalificarnos que es tremenda. Lo que ha pasado con el CGPJ no es bueno, pero no podemos construir sobre un whatsapp mal enviado una descalificación absoluta del sistema judicial, que funciona muy bien. Hay que elegir a los jueces de manera que el sistema tenga la menor dependencia política, pero que no hay ningún sistema en el mundo en el que no haya injerencia es también cierto. En EEUU, a los jueces del Supremo los nombra el presidente y tienen carácter vitalicio.

“Los partidos tienen que enterarse de que la ciudadanía no es tonta”

¿A quién descalifica más el whatsapp?

No a los jueces sino a los políticos. Pero ya que de vez en cuando piden perdón, yo lo que les pediría es que pasasen a otra fase en la que hubiera pactos entre ellos. Los partidos tienen que enterarse de que la ciudadanía no es tonta. Si pactan para mejorar la educación, la Justicia o la sanidad, no les perjudicarán, les premiarán de una manera absoluta.

¿Solucionaría ese nuevo contrato social que usted propone la crisis en Cataluña?

Creo que sí. Uno no puede sorprenderse con el asunto catalán, que ha estado encima de la mesa durante décadas. Lo que nunca ha habido es un diálogo abierto, sincero y pragmático. Tengo la sensación de que empieza a haber un nuevo espíritu porque ha habido un cansancio de independentistas y de constitucionalistas. Pero si alguien piensa que Cataluña va a abandonar el asunto del autogobierno y de la soberanía, se equivoca. Ese tema estará ahí siempre, como está en Baviera o en Escocia.

¿Es esa la vía para que los dos millones de personas que votan independentista le den una nueva oportunidad a España?

Lo creo y lo espero, pero eso tiene que ver también con lo que pase en el conjunto de España y la posibilidad de que haya elecciones. España está perfectamente preparada para que haya elecciones y la ciudadanía está deseando decirle a los políticos lo que piensa.

“España es menos machista que Francia o Alemania”

Han pasado muchas cosas en poco tiempo y usted cree que las encuestas se pueden equivocar.

En España ha habido cambios sociológicos, como el de la mujer, que está empezando, que hace que la mujer tenga ya otra forma de ver la política, el poder, el voto. La mujer es más flexible, más dialogante, soporta mejor las situaciones difíciles y tienen mayor fortaleza física. Es la gran revolución de nuestro tiempo y afecta también al voto, que durante mucho tiempo estuvo muy decidido y era, aunque no sea en términos generales, el del pater familias. Ahora eso se ha acabado para siempre. Ahora mismo, España es menos machista que Francia y que Alemania.

¿Por qué?

En España las mujeres no toleran ninguna broma y el movimiento ha tenido más fuerza que en esos países. El empoderamiento se produce en todos los ámbitos, no hay más que ver el deporte. Y es algo maravilloso. Ya era hora.

Garrigues Walker cree que España es menos machista que Francia o Alemania. Jorge Barreno

Ahora que se cumplen 40 años de la Constitución, ¿es necesario su reforma para acomodar todos esos cambios y el nuevo contrato social que usted defiende?

Los temas ya están en la agenda, lo queramos o no. Me inquieta que se hable de la reforma de la Constitución como una manera de dilatar los problemas. Como no hay consenso, uno lo dice, queda muy bien y no pasa nada. Además de todos los temas clásicos, surgen otros permanentemente, como el de la revolución digital, la concepción de la privacidad, las fake news… Si intentas regular hoy esos temas, igual dentro de tres meses la regulación ya no te sirve. Me hace gracia el asunto de los coches y la reducción de la contaminación, que se plantea para dentro de 22 años. ¡Lo que puede pasar en 22 años en términos tecnológicos! Hay que convivir con la incertidumbre, aceptarla, no ponerse dogmático.

¿Hacia qué España caminamos?

Hacia una atomización clara que complica tener un proyecto común. Hay quien piensa que al ver el caos, la sociedad se dará cuenta y reaccionará. Pero yo lo dudo. Si hace unos años nos llegan a decir que todos andaríamos con un teléfo

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Indulto, arrepentimiento y petición de perdón

Publicado originalmente en La República de las ideas

No creo que el tema del indulto en relación con el incruento golpe de Estado en Cataluña, independientemente de la calificación penal de los hechos, merezca mucha atención cuando aún no hay penados que puedan beneficiarse de dicha manifestación de gracia por decisión, no de los jueces, sino del Gobierno. Se prescinde aquí de la confusa excepción recogida en los artículos 2º y 3º de la Ley del Indulto de 1970. Sin embargo, es fácil leer, ver o escuchar entrevistas y artículos de opinión en los que con cierta frecuencia, supongo que por más ignorancia que por otra cosa, se deslizan errores que conviene corregir desde ahora.

Un ejemplo es el de la pretendida necesidad de que sea el propio penado, por sí o a través de terceros, quien solicite la gracia en cuestión. Y otro, muy próximo al anterior, es la creencia de que la concesión del indulto requiera ineludiblemente el arrepentimiento o la previa petición de perdón por parte del reo. Ambas afirmaciones son incorrectas.

Aunque no sea de aplicación muy frecuente, el artículo 21 de la repetida Ley del Indulto prevé que “podrá también el Gobierno mandar formar el oportuno expediente, con arreglo a las disposiciones de esta Ley, para la concesión de indultos que no hubieran sido solicitados por los particulares ni propuestos por los tribunales de Justicia”. Algo muy lógico si se repara en que la concesión puede responder no sólo a razones suficientes de justicia o equidad, sino también a la “conveniencia pública”, situación ésta última en la que ese interés colectivo primaría sobre la misma voluntad del penado. Piénsese, como botón de muestra, en un condenado por tráfico de drogas, alto dignatario de una poderosa potencia extranjera que se aferra a su inocencia con todos los medios a su alcance. La crisis podría tener un precio muy elevado política y económicamente.

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Ida Vitale: “El humor es esencial para sobrevivir”

Publicado originalmente en El Pais

La poeta recibe este sábado el gran premio de la FIL de Guadalajara. La escritora, distinguida la semana pasada con el Cervantes, prepara la comida en su casa de Montevideo y habla de su vida y su trayectoria

Ida Vitale es una figura señera de la poesía contemporánea. Tiene 95 años. Acaba de recibir el Premio Cervantes, en España, y el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México. Uno espera encontrarse con una persona más o menos hierática, grave, consciente de su importancia. O con una persona decrépita. El visitante no cuenta en ningún caso con que Ida Vitale sea esta persona que baja sonriente a abrir el portal y cuenta entre risas que ayer, cuando volvía de Punta del Este con su hija, el auto se quedó sin gasolina. Lo que sigue no puede considerarse una entrevista, sino una conversación mientras la gran poeta cocina, sirve el almuerzo, come y bromea.

Para Vitale, Jorge Luis Borges es “el gran escritor de América”. Esto lo dice una mujer que formó parte, junto a autores como Mario Bene­detti y Juan Carlos Onetti, de la llamada generación de 1945. Tal vez la afirmación sobre Borges le parece demasiado solemne. Para recuperar su tono preferido, cuenta cómo conoció al gigante de las letras argentinas.“

En México, rápidamente encontré trabajo y amigos, no conozco un país más generoso”

“No recuerdo cuándo ocurrió, probablemente en los años sesenta. Un día le vi parado en una esquina, al lado de la Intendencia, aquí en Montevideo, junto a una mercería. Yo venía cargada con una máquina de coser que le había prestado a una cuñada, buscaba un taxi para volver a casa. Y, claro, pensé: ¿qué está haciendo ahí Borges? Sabía que ese día daba una conferencia, pero me extrañó que estuviera tan quieto, con la cabeza casi metida en la vidriera de la mercería. Pensé que no se atrevía a cruzar la calle y disimulaba. Me acerqué y le dije: ‘Perdón, Borges, ¿está usted perdido?’. ‘No, no’, respondió, ‘¿quién es usted?’. Me preguntó como 20 veces quién era yo. Finalmente me explicó que tenía que dar una conferencia y que le gustaba caminar por la Rambla, el paseo marítimo. Pero estaba como a ocho cuadras del mar. Le dije que no podía acompañarle hasta la Rambla porque iba muy cargada con una máquina de coser, pero que podíamos tomar un taxi. Volvió a preguntarme quién era yo y allí se quedó, quieto. Estuve toda la tarde pendiente de si llegaba a la conferencia. Llegó. Los ciegos deben tener un ángel de la guarda”.

Uno se imagina perfectamente a Vitale cargada con una máquina de coser, igual que ha cargado toda la vida con la máquina de escribir, ahora el ordenador: le da pereza, o pudor, exhibir su erudición, su dominio de varios idiomas (es una extraordinaria traductora) y su conocimiento del mundo. La poeta que se dispone a recibir el gran premio de Guadalajara y que aún no ha pensado en su discurso de aceptación del Premio Cervantes se va a la cocina. “¿Le gusta el bacalao?”, pregunta. Prepara una sopa de verduras, una ensalada y un bacalao muy sabroso. Hay pan negro. Y un par de botellines de vino de los que sirven en los aviones. Y dos dedos de jerez seco en una botella que encuentra en un armario.

La conversación va y viene, al ritmo de sus idas y venidas de la mesa a la cocina. No permite que el invitado ayude. Lamenta que la enseñanza se haya vuelto menos exigente en cuanto a nivel académico, tanto para alumnos como para profesores. Se pregunta cómo es posible que alguien como Donald Trump (“el monstruo rubio”, le llama) haya alcanzado la Casa Blanca. Se pregunta también qué va a pasar con la columna de migrantes que ha llegado ya a México y espera pasar a Estados Unidos. Se horroriza con la historia de un submarino argentino que desapareció un año atrás y acaba de ser localizado en una sima marítima, sin duda con 44 cadáveres a bordo. Habla de su amor por las palabras, por los animales y por las plantas. Y ríe, ríe muchísimo. Ella suele ser el blanco de sus propias bromas.

Ida Vitale nació en una familia ilustrada de origen italiano. Su padre se llamaba Publio Tesio: con ese nombre, lo normal es que uno se interese por la historia y la literatura. Sus primeros recuerdos: una lamparita azul, el recuerdo más remoto; los cuatro diarios, dos de mañana y dos de tarde, que llegaban a casa; el tío médico que le caía muy mal; la tía pedagoga que le caía muy bien. Su tía Débora Vitale D’Amico fundó la sección femenina del colegio nacional José Pedro Varela y luego un colegio femenino con el mismo nombre. “Ahora es un colegio mixto, ¡qué tontería separar a los chicos y las chicas!”, comenta. Ida Vitale estudió con su tía, quien le descubrió las primeras lecturas. Luego siguió descubriendo por su cuenta, en la biblioteca. Novelas, muchas novelas: “No habría cambiado ningún poema por Los tres mosqueteros”. Sigue leyendo más prosa que poesía.“

A veces el humor se refleja en una actitud de tolerancia que debe empezar por uno mismo”

Tardó en percibir el encanto del verso. Todo comenzó en el colegio, con la lectura de un poema de Gabriela Mistral. Empieza a recitarlo de memoria: “La hora de la tarde, la que pone su sangre en las montañas…”. (Conviene hacer un inciso: no soporta la poesía declamada, sino la que se dice con naturalidad, como lo hacía su querido y admirado Juan Ramón Jiménez o como lo hacía el gran actor italiano Vittorio Gassman). “Era quinto curso y no entendí nada de ese poema de Mistral, algo entreví en sexto, y ya en Liceo ese poema me pareció evidente”, explica. “Poco a poco fui dedicándome a la poesía, quizá como un juego conmigo misma; vas trabajando, sabes que lo que haces va a ser juzgado y procuras hacerlo lo mejor posible”. Así de simple, según ella. Cuando escribe, prefiere renunciar a la completa perfección formal si a cambio logra aportar al lector un cierto enigma, un punto de misterio. Escribe, despoja lo escrito de elementos superfluos, poda una y otra vez hasta quedarse con la esencia. Deja el trabajo en un cajón hasta tenerlo casi olvidado y entonces, cuando le parece obra de otra persona, relee y juzga.

Esta mujer de educación exquisita, que guarda muy buen recuerdo de sus profesoras de francés e italiano y muy mal recuerdo de su profesora de inglés, se casó con el crítico y ensayista Ángel Rama. Tuvieron dos hijos, Amparo, la arquitecta con la que el día antes se había quedado sin gasolina, y Claudio, economista en Buenos Aires. Formaban parte de la élite cultural uruguaya. En una de sus idas y venidas de la cocina muestra una foto del mítico Felisberto Hernández acompañado por su esposa del momento (tuvo cuatro, una de ellas una espía del KGB), gran amiga de Ida. “Aquí Felisberto era joven y aún estaba delgado, luego se puso muy gordo”, comenta. No debe haber muchas personas que puedan hacer ese tipo de comentario, entre afectuoso y displicente, sobre alguien como el pianista, poeta y novelista Felisberto Hernández.“

Cuando me dieron el Reina Sofía, alguien me advirtió de que vendrían otros premios”

En 1974 cayó el viejo régimen liberal uruguayo, el juego de alternancia entre rojos y blancos, y llegó la dictadura. Un día apareció en casa la policía buscando a su hija. La familia (ella se había casado ya con su segundo marido, el poeta y crítico Enrique Fierro) dejó el país. Con más de 50 años, Ida Vitale comenzó su exilio en México. Colegas izquierdistas como Onetti y Benedetti la previnieron contra el mexicano Octavio Paz, un hombre que a ella le pareció formidable. Igual que México. “Rápidamente encontré trabajo y amigos, no conozco un país más generoso que México”, recuerda. Dio clases, tradujo, pronunció conferencias, publicó numerosísimos artículos y ensayos. En 1984, con la dictadura ya agonizante, Vitale y Fierro volvieron a Montevideo. “Nos pareció que teníamos que colaborar en lo posible en la restauración de la democracia”, explica. Fierro fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, donde pasó cuatro años “infernales”. “La dictadura había colocado a su gente y el pobre Enrique tuvo que lidiar con ellos, lo pasó muy mal”. En 1989, a Fierro le ofrecieron un puesto en la Universidad de Austin, Texas, y la pareja volvió a emigrar para instalarse en Estados Unidos.

Ida Vitale muestra un ejemplar de Quiero ver una vaca, un poema de Enrique Fierro que se ha convertido en celebérrimo cuento para niños: “Enrique acabó maldiciendo ese poema, temía pasar a la historia por una obra que no representaba en absoluto su estilo”.

Texas no es México. Ida Vitale no se sintió tan cómoda allí, en parte porque su inglés (lo domina, ha traducido obras inglesas y alemanas) no es tan fluido como su francés o su italiano: culpa de nuevo a aquella mala profesora en el colegio. Pero no tenía previsto volver. Hasta que murió su marido, hace dos años. Las fotografías de Enrique están por todas partes y su ausencia resulta perceptible, pero Vitale no es persona de quejas o lamentaciones. Su hija la convenció para que regresara a Montevideo y le arregló el moderno apartamento donde vive ahora, muy cerca de la Rambla marítima (o fluvial, según se mire) que le gustaba a Borges. Se instaló hace unos meses. Aún está ordenando los libros.

La poesía de Ida Vitale es sobria, elegante, con un punto de ironía. “Los poetas de mi juventud eran gente importante que escribía poesía narrativa, de tono bíblico, casi sacramental, sin ningún humor”. Ella hace lo contrario. “¿Dice usted que en mis libros hay humor? El humor es esencial para sobrevivir, y no me refiero a los chistes: a veces el humor se refleja simplemente en una actitud de tolerancia que debe empezar por uno mismo”. A diferencia de varios de sus colegas de generación, no ha mezclado sus versos con la política. “Respeto mucho La Marsellesa, a la que pusieron una música muy bonita, pero yo hago otra cosa. Sí me he referido a ideas como la libertad, generalmente en piezas que luego no he recogido…”. Vitale ha publicado abundantemente, pero ha desechado mucho y tiene mucho guardado. Incluyendo novelas.

Ha llegado el fotógrafo y toma imágenes mientras Vitale habla. “Oiga”, se encrespa en broma, “me está sacando siempre con gafas”. La escritora se quita las gafas y exhibe sus ojos azules. Quizá no se trata de un gesto de coquetería: siempre fue muy bella, tanto como para relacionarse de forma relajada con su aspecto. “Me interesa más la ética que la política”, afirma. Alguna vez sí se ha referido a la política. En Reducción del infinito, uno de sus libros más celebrados, escribe: “A veces verás la hoz / aparejada a un cintillo. / Escarapela y martillo / acompañando a la hoz / suman su fuerza feroz / disfrazada de tristeza, / trayéndonos de cabeza / a quienes nos rebelamos / al ver que los mismos amos / vuelven por la misma presa”.

Ida Vitale ignora aún qué dirá en su discurso de aceptación del Cervantes. “Buscaré alguna fórmula no muy gastada de dar las gracias. Me angustia la gente que se sentirá postergada, gente que probablemente merecía el premio más que yo”, comenta. Y, como de costumbre, se quita importancia: “Cuando me dieron el Premio Reina Sofía, alguien me advirtió de que vendrían otros premios, y parece que funciona así: estás en una especie de escalafón y piensan en ti, esa señora mayor ya premiada por otros, y te conceden un honor para evitar riesgos”.

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El roto, publicado originalmente en El Pais

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Opinión del editor

Tras el espectáculo de la sentencia de las hipotecas, los pactos en el
Congreso entre PSOE y PP para dominar el Consejo General del Poder
Judicial, su fiasco, la espanta presidencial del juez designado, los mensajes
del senador portavoz de la derecha y los abroncados parlamentos de
diputados bien pagados por nosotros, quiero recordar que los investigadores
de la OSS del americano Donovan que creó el servicio de inteligencia
conjunta para preparar la invasión estudiaron las cantidades de forraje diario
que necesitarían las razas de caballos empleados por la infantería alemana y
calcularon el gasto de municion necesario para esa misma infantería, los
cuerpos acorazados y las divisiones motorizadas respectivamente.
Recurrieron a datos meteorológicos para calcular el total de víveres
necesarios en combate para doscientas divisiones desplegadas en un frente
de 2.500 kilómetros.ros durante 167 días. Lo cuenta el historiador militar Max
Hastings. Todo ese análisis para organizar adecuadamente los ejércitos
aliados. Nuestros dirigentes deberían hacer cursos de planificación
estratégica antes de hablar y mucho más antes de actuar.

Alberto Revuelta.
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