Sofía ya es fiscal y Lesmes, el Rey Sol

Publicado originalmente en ok diario

Hay un poder, el Poder Judicial, cuya cúpula se escapa a cualquier control
Está haciendo y deshaciendo, poniendo a los amigos, copando los tribunales, alterando sus disposiciones, sin que nadie pueda revisar sus actos
Elisa Beni 58 comentarios
01/06/2019 – 20:29h

“Sin una total y plenaria resolución de este gran tema de la justicia administrativa, el Estado de Derecho es literalmente nada”

Eduardo García de Enterría. La lucha contra las inmunidades del poder

En esta semana, que Stravinsky no hubiera firmado como primaveral, hemos conocido diversos hechos que consagran por un lado a Sofía Marchena como fiscal y a Carlos Lesmes como el Poder Sol. Puedo decirles ya que no hay en España nadie con más poder que Lesmes y sus siete acólitos de la Comisión Permanente del CGPJ. Nadie tiene más poder que ellos porque no hay nadie más en este Estado de Derecho cuyos actos no puedan ser controlados o fiscalizados por nadie. Y ése es el verdadero poder. Hoy voy a explicarles cómo estas ocho personas han conseguido no responder sino ante sus conciencias, si es que las tienen o están activas. Un poder sin control no es un poder democrático. Y, como en los buenos relatos, todo está relacionado y al final les va a dar la impresión de que encajan todas las piezas que durante meses hemos ido atesorando.

Es obligación, ya les dije, de buen periodista seguir las historias y, en la era del relato más que nunca, el lector tiene derecho a saber en qué desembocan aquellas que iniciamos. Por eso quería contarles que Sofía Marchena ya es la fiscal 35+1 de su promoción y que el Rey le ha hecho entrega esta semana de su flamante despacho para comenzar su singladura, tras todo este culebrón que conocemos, transformada inéditamente de la juez que no fue en la fiscal que ya es. Me cuentan que, a pesar de ser la última a elegir, dadas las extrañas conformaciones de su plaza, ha podido escoger aún entre dos destinos y de ellos se ha quedado con Ibiza, desdeñando el de Olot que también le fue ofrecido. Sofía Marchena ya es fiscal ibicenca y, además, estos mismos días ha tenido la tranquilidad de ver como la Sala Tercera del Tribunal Supremo archivaba la demanda contencioso-administrativa interpuesta por la anómala forma en que consiguió cambiarse desde la carrera judicial. ¡Llevaba razón ella!, me dirán. ¡Todo era limpio y legal como proclamaban los tiralevitas de papá Marchena! No lo sabemos, les respondo. Y no lo sabemos porque el Tribunal Supremo se ha negado a estudiar el fondo de la cuestión. Lo ha hecho en una resolución muy curiosa en la que la tradicional asepsia del órgano se traiciona con un párrafo final que dice: “La inadmisión por falta de legitimación no está pensada para evitar el examen de asuntos feos o comprometidos, ni para mirar para otro lado, sino para impedir el uso del procedimiento para fines distintos de los que le son propios. Como bien dice el recurrente, no todo vale”, escriben los magistrados airados antes de clavarle el puñal de las costas a la asociación de juristas que presentó la demanda. No es que estos no supieran que este iba a ser el final, ni que no tengan preparados los dineros, pero que los señores magistrados se han picado es obvio. Y el que se pica…

Lo cierto es que ni la asociación de juristas catalanes que les irrita ni las asociaciones judiciales, que lo hubieran hecho, ni nadie que no sean las personas directamente perjudicadas pueden recurrir estos actos de nombramiento. Simplemente con disuadir a los perjudicados o hacer que no se enteren en plazo ya basta para consagrar la santa voluntad de un nombramiento y esto es lo que se hizo en la operación Sofía Marchena, ya que como rezaba la demanda y yo les he ido contando “se diseñó una operación jurídica para posibilitar que la Sra. Marchena tuviera la oportunidad de optar de nuevo entre la carrera judicial y la fiscal”. Por eso se publicó la resolución mollar el día de Nochebuena y por eso cuando tras el escándalo de la publicación de estos hechos se hicieron ofrecimientos a las perjudicadas, que figuran en el expediente, estos se hicieron en fechas en las que ya había vencido el plazo de recurso y por vías y de forma anómala, tal y como hemos visto en el expediente. Todo eso ha quedado sepultado por un “no procede”. Por eso a una de las perjudicadas, la que me destapó la noticia diciendo en uno de mis buzones: “Me llamo X (…) Nadie me ha dicho QUE QUEDA VACANTE UNA PLAZA DE JUEZ QUE DEBERÍA SER PARA MI. Quiero hacerlo público para evitar futuras irregularidades como esta”. A esa perjudicada ya hubo quien se ocupó de convencerla de que era un lío seguir por ese camino. Borró hasta las cuentas de correo que usó para enviarme información. No hay perjudicados o estos han sido convenientemente aplacados. A otra cosa mariposa. Como si no le importara a nadie más o no tuviera que ver con la carrera judicial o con la sociedad o con los principios democráticos que pasen cosas así.

A veces Lesmes y sus siete vocales colocan a los que quieren, pero sí hay perjudicados que le echan redaños. Eso es lo que ha sucedido con los nombramientos de Enrique López y Eloy Velasco, para la Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional. La Sala Tercera ha anulado este apaño y le ha dado la razón a los recurrentes que fueron perjudicados, pero Carlos Sol y sus chicos se han pasado por la toga en la ejecución de la sentencia ese control, dado que han decidido darle sus plazas a los que eran justamente sus dueños y, además, dejar a los otros dos adscritos a esa Sala, que no les pertenece, hasta que las ranas críen pelo. El control de sus actos ha quedado invalidado así. Su voluntad prima sobre todas las cosas y todas las instancias.

No es el único caso. En la Audiencia de Cádiz sacaron una plaza y nombraron por escalafón a un magistrado, pero resultó incorrecto y el TS anuló la convocatoria ¿Qué han hecho? Dársela al propietario y dejar igualmente a Juan Sebastián Coloma, nombrado indebidamente, adscrito a la Audiencia.

Todo esto solo viene a demostrar que en una sociedad democrática hay un poder, el Poder Judicial, cuya cúpula se escapa a cualquier control y que está haciendo y deshaciendo, poniendo a los amigos, copando los tribunales, alterando sus disposiciones, sin que nadie pueda revisar sus actos ya que, por vía de ejecución, ignoran a la Sala Tercera. Y viene a demostrar también que mientras en la jurisdicción penal, en la que se juegan cosas mucho más graves como la libertad, existe la legitimación de la sociedad para actuar, a través de la acusación popular, en la contencioso-administrativa no cabe de ninguna manera la denuncia de las arbitrariedades sino por aquel que haya sido directamente perjudicado por ella. Si éste no existe o desiste, la arbitrariedad se consagra. No tiene sentido en una cuestión tan esencial para la democracia como es la conformación de los órganos jurisdiccionales que impartirán justicia para el pueblo. Ni siquiera las asociaciones judiciales, al no tener reconocida la representación, pueden jugar el papel que juegan los sindicatos en otros ámbitos de la Administración.

Por eso, tengo que decirles que Carlos Lesmes, Rafael Mozo, Juan Martínez Moya, Juan Manuel Fernández, Jose Ballesteros, Alvaro Cuesta, José María Mazas y Pilar Sepúlveda son ahora mismo los nombres del poder en España. Forman parte de una Permanente caducada, pero están dejando unos tribunales a su antojo, con filias y nepotismos incluidos, sin que absolutamente nadie pueda controlar en algunos casos sus actos. Ya saben que el Cuarto Poder solo lo es de nombre y que un pobre escribidor a veces grita y se desgañita sin lograr nada, allí donde nadie más poderoso lo ha logrado. Aun así es nuestro debe señalar y el de otros acabar con el atropello.

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Opinión del editor del 03/06/2019

Ayer domingo día de la Ascensión abandono toda representación pública oficial el viejo Rey don Juan Carlos de Borbón y Borbón. Los rumores de los mentideros de la Villa y Corte y las lenguas viperinas de tertulianos pagados a precio de oro que despellejan vivo al más inocente de los mortales han atribuido la obligación de desaparecer al actual rey, instado por su esposa. Lo cierto es que al rey emérito se le ha venido viendo un deterioro físico progresivo e imparable y es de suponer su incompatibilidad de ostentar cargas representativas en esas condiciones. Muchos hemos crecido a la par que él. Es hora de recordar sus esfuerzos políticos y personales. Tiempo habrá de considerar otros albures no tan agradables. De bien nacidos es ser agradecidos.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 02/06/2019

Para Lenin, fallecido el 21/01/1924, “la crítica tiene que limitarse a comparar y contrastar un hecho, no con la idea, sino con otro hecho”. Procedamus in pace. En 2015 Podemos obtuvo en las elecciones generales españolas 6.139.494 votos. Un hecho. En 2016 ( con IU a bordo) en idéntico tipo de elecciones generales obtuvo 5.048.570 votos. Un hecho. En 2019, en las elecciones generales de 28A, con IU a bordo, ha obtenido 3.732.929. Otro hecho. Critica por comparación, según Lenin, en cuatro años mal contados ha perdido 2.406.565 votos. Constatación: baja a alta velocidad como Fernando Alonso en Le Mans. Casi dos millones y medio de personas que votaron a la formación política morada han aprendido a desconfíar de ella y han dejado de votarla. Equivaldría a las personas que decidieron abstenerse sumadas a las votaron en las elecciones generales del 28A, en la capital madrileña.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 01/06/2019

Resultados electorales oficiales. Todos contentos. ¿Todos?. No, todos no. La noche del sábado al domingo un ciclista de 22 años, repartidor de Glovo, moría aplastado por un camión de la limpieza municipal en Barcelona.

El repartidor ciclista muerto en Barcelona tenia 22 años, era nepalí, inmigrante sin documentos reglamentarios, trabajando ilegalmente para Glovo, como autónomo porque la legislación del señor Rajoy no los acepta como trabajadores por cuenta ajena y las competencias de la Generalitat en inspección de trabajo no se ejercen mucho para molestar lo menos posibles a los inversores extranjeros. Inmigrante, ilegal, de un país miserable, 22 años, que no puede facturar a Glovo pues no existe en Cataluña y tiene que facturar a través de un intermediario que se queda con una parte de su miserable salario ganado a la carrera y expuesto a que un camión de limpieza lo mate un sábado noche.

Esta es la otra realidad que no sale analizada humana y políticamente en la prensa digital catalana de obediencia independentista, o de obediencia españolista, vinculada a la Cámara de Comercio o no, de la Cataluña feliz que busca la Republica o el centralismo de la meseta castellana. Los presos, Marchena, Arrimadas, Matamala, Valls, acaparan la atención. Un muchacho nepali de 22 años, sin papeles, muerto debajo de un camión de la limpieza de Colau, que ni es español, ni cátalan, que no vota, es un desgraciado más, un muerto de hambre, alguien que, según Vox y Cayetana viene a quitarles el trabajo a los honestos, honrados y trabajadores españoles que votaron la reforma laboral de PP y que han seguido votando al PSOE que prometió cambiarla y no lo hizo.

Si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo. Todos hemos ganado estas elecciones. ¿Todos?. No, todos no. Un nepalí de 22 años no puede sonreír. No sonreirá nunca mas.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 31/05/2019

El cuadro Salvator mundi, atribuido a Leonardo da Vinci que muestra a Jesucristo como salvador del mundo, es una tabla cuya pintura data del año 1.500 y fue creada en el mismo tiempo en que su autor pintaba la Mona Lisa. Decoró la estancia privada de Henriqueta Maria de Francia, esposa que fue del rey Carlos I de Inglaterra en el palacio de Greenwich. Hoy figura en el Louvre de Abu Dabi, comprado en la cantidad de 382 millones de euros. Abu Dabi es capital de un Estado musulman.

Alberto Revuelta

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MÀRIUS CAROL

YA Aristóteles escribió que el castigo del embustero es no ser creído aun cuando diga la verdad. El político que miente se deslegitima, se envilece y pierde su autoridad moral. Sin embargo, habitualmente las falsedades de los candidatos en campaña se consideran pecados veniales, como si los ciudadanos en los periodos electorales les dieran carta blanca para poder prometer la luna. En cualquier caso, Boris Johnson, el exalcalde de Londres que es uno de los favoritos para suceder a Theresa May al frente del Partido Conservador, ha sido citado por el juez de la Corte de Magistrados de Westminster para responder a las acusaciones de que mintió a los ciudadanos sobre el Brexit. Según este tribunal, habría podido cometer tres delitos en cargo público, relacionados con las afirmaciones que realizó antes y después del referéndum para conseguir la salida del Reino Unido de la UE.

El escrito contra Johnson acusa al demandado de “mentir y engañar repetidamente al público británico sobre el coste de formar parte de la UE, expresando, respaldando o deduciendo que dicho coste era de 350 millones de libras (400 millones de euros) por semana. Esta cifra fue el argumento central de los brexiters, cuando el propio Johnson sabía que era una falsedad, como reconocería una vez se había conseguido decantar el electorado a favor de la salida. En su fallo, el tribunal cita al acusado a una audiencia preliminar, previa a enviar el caso al Tribunal de la Corona para su juicio.

Los abogados de Johnson reaccionaron diciendo que todo es una maniobra política y que los actos denunciados lo fueron en todo caso en el curso de la campaña política, pero al margen de sus deberes parlamentarios. Sea como sea, Boris Johnson tiene un problema, no sólo de credibilidad política, sino también de razón jurídica. Los británicos fueron los impulsores de la democracia moderna y no desean contribuir a su degradación contemporánea.

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Opinión del editor del 30/05/219

El filósofo de la cultura, Cussirer, alemán, ya en 1922 advirtió de los peligros a los toda cultura moderna nos expone. Para éste estudioso cada cultura es manifiestamente susceptible de regresión. Frente a la convicción extendida entre las personas de nuestras sociedades de que el avance de la historia es un factor dado, Cussirer nos pone en guardia ante el hecho indudable de que cualquier avance en esa evolución es reversible.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 29/05/2019

Unas doscientas cincuenta páginas de documentos internos de Facebook permiten
afirmar que entre 2012 y 2015 la empresa ha vendido cientos de datos de sus
usuarios a otros desarrolladores de aplicaciones. Personalmente no estoy e twiter, ni en ningún otro instrumento similar. Al final la intimidad personal y el evitar los riesgos de convertirse uno mismo en el producto que beneficia a deconocidos bien conocidos,probablemente aconseje alejarse de las redes.

Alberto Revuelta

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Opinión del editor del 28/05/2019

El buque “Aquarius”, símbolo de la profunda crisis política en torno a la acogida de inmigrantes rescatados en el Mediterraneo, ha perdido, o ha sido primado, de su pabellón de navegación. Medicos Sin Fronteras, y SOS Mediterraneo están estudiando nuevas opciones para dotar de pabellón a la nave. Se vio obligada a arriar la bandera gibraltareña, al retirarles la colonia británica en territorio español
el permiso para navegar bajo su pabellón. Lo mismo le ocurrió después con el de Panama. Ahora las dos organizaciones que gerencial la nave buscan registrase bajo otra bandera.

Alberto Revuelta

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La oveja negra del ‘procés’: “Puigdemont está como una regadera”

Publicado originalmente en El Confidencial

ENTREVISTA A ALBERT SOLER

El periodista del ‘Diari de Girona’, que acumula encontronazos satíricos con el independentismo, repasa su vida y milagros. Un punk en el país de los lazos
Foto: Albert Soler estudiando si hay café para todos
Albert Soler estudiando si hay café para todos
CARLOS PRIETO
TAGSINDEPENDENCIA DE CATALUÑAPERIODISMO
TIEMPO DE LECTURA12′
25/05/2019 05:00 – ACTUALIZADO: 27/05/2019 20:52
La prensa regional suele ser un misterio total para los foráneos, y es una pena: si uno lee solo la prensa de Madrid se pierde muchas cosas. Ejemplo: hay pocos ejemplares (tan punks) en la prensa nacional como Albert Soler, cuyas columnas y entrevistas en catalán en el ‘Diari de Girona’ supuran humor, desafío a la autoridad y ganas de jarana.

Si no es por el ‘procés’, quizá nunca hubiéramos conocido a una oveja negra como Albert Soler (Girona, 1963). Por explicarlo con un eufemismo: a Albert Soler no le agrada el ‘procés’. Y acostumbra a explicarlo a martillazos (ácidos). Una posición fácil de mantener cuando uno escribe sobre la independencia de Cataluña desde Madrid, Seseña o Almería, pero no tanto cuando opera en el epicentro —Girona— de la Cataluña de los lazos (sí, en todas partes hace frío cuando uno escribe contra la corriente, pero en algunos lugares y medios hace más frío que en otros).

Los artículos de Albert Soler vendrían a ser las almorranas del independentismo. Conflicto puro. El último rifirrafe ocurrió hace unos días: Soler publicó un artículo (‘Un tendero vuelve de vacaciones’) sobre el regreso de Josep Maria Matamala, ‘Jami’, hombre de confianza de Puigdemont, que ha saltado de Waterloo al Senado. He aquí un extracto del ‘solerazo’:

Las amenazas deben currárselas más o solo dan risa

“Matamala se fue porque quiso, ha estado un año y medio viviendo en Waterloo porque le ha dado la gana, y ha vuelto cuando le ha salido del haba, ya que nadie lo reclamaba. Si hubiera vuelto un mes o un año antes, los guardias civiles del aeropuerto le habrían hecho el mismo caso: ninguno, a menos que hubiera hecho escala en Ámsterdam para proveerse de mercancía. Pero la oportunidad de quedar como paletos provincianos era demasiado golosa para dejarla escapar, así que un grupo de gerundenses con nada mejor que hacer, más las autoridades municipales y autonómicas, ociosas por definición, fueron a recibirlo como si fuera un marine que volvía después de seis años prisionero del Vietcong… Entiendo las lágrimas de la familia, seguro que no esperaban ver nunca más al padre/marido. No son muchos los hombres que una vez acostumbrados a la buena vida, sin trabajar y lejos de la familia, vuelven a casa. Matamala pasará a la historia por ser de los pocos hombres que fue por tabaco y han vuelto, es normal que sus seres queridos desborden emoción, la estadística no jugaba a favor del reencuentro”.

En efecto: vitriolo por un tubo.

El texto de Soler —de un humor bastante salvaje— fue duramente criticado por el entorno familiar de Matamala. Y se armó el quilombo en redes, ese no lugar virtual donde Soler acostumbra a ser vapuleado.

Puigdemont es gerundense. Torra es gerundense. Estoy por pedir perdón a los españoles por ser gerundense

Pero no nos pongamos melodramáticos, que a Soler no le gustaría. Ya sea porque le va la marcha, ya sea porque le gusta ir por la vida cuesta abajo y sin frenos, ya sea porque no hay mejor humor que el surgido del choque de contrarios, Soler acostumbra a tomarse a guasa las bullas generadas a su alrededor: el día que Guillem Martínez le preguntó en ‘CTXT’ por una pintada amenazante aparecida a las puertas del ‘Diari de Girona’, Soler respondió:

“Fue en la misma fachada del diario. ‘Albert Soler: vigila tu espalda’, decía. Quizás fue mi fisioterapeuta, el pobre no tiene WhatsApp y no sabe cómo comunicarme que ya tengo una edad y no es bueno ir al gimnasio cada día. La única influencia que tiene es que ahora me calzo faja antes de hacer según qué ejercicio. Es una hipótesis. Si es errónea, si el responsable fue otro, peor para él, yo sigo escribiendo lo que me da la gana. Para otra vez, que sean más explícitos, que pongan, no sé, ‘Albert Soler, no escribas sobre tal tema o te vamos a partir las piernas’. Y que firmen. No les voy a hacer ni puñetero caso, pero por lo menos ellos no van a quedar como cobardes y analfabetos. Con lo fácil que es hacerme llegar un sobre con dinero, a quién se le ocurre pensar que me van a influir con una mísera pintada. O sea, encima de cobardes y analfabetos, rácanos”.

Su fisioterapeuta. Y así todo.

Torra con Matamala. (EFE)
Torra con Matamala. (EFE)
Hablamos con Albert Soler sobre periodismo, sobre el ‘procés’ y sobre el cultivo de petunias en Girona (o algo).

PREGUNTA. ¿Cómo de gordo ha sido el pollo con el artículo sobre Matamala? ¿O está ya usted acostumbrado?

RESPUESTA. Más que acostumbrado estoy. Aquí siempre pasa cuando tocas ciertas fibras, sobre todo en las redes. Hace poco escribí un artículo sobre el famoso ‘mosso’ independentista y salió su mamá a quejarse y a meterse conmigo. Pero la culpa quizá sea suya: si esta señora le hubiera pegado una buena tunda al niño cuando era jovencito, que era lo que se hacía antes, igual ahora no tendría que avergonzarse de su hijo.

Ahora la hija de un senador se mete conmigo, pero es que yo no he dicho nada raro, solo que Matamala podía volver cuando quisiera y volvió cuando quiso. ¡A mí que no me culpe de no poder ver a su padre!

Cara a cara, nadie me dice nada casi nunca, pero claro, en las redes sí. Con el artículo sobre Matamala, una “lectora” me deseó un cáncer, por ejemplo. Cosa que me deja indiferente, puesto que los deseos no son más que deseos. Por ejemplo, yo deseo desde hace mucho, cada día y fervientemente, seguro que mucho más fervientemente que esa tipa, que me toque la Primitiva y que Paz Vega me convierta en su amante. Y ya ves, sigo sin una cosa ni la otra. Por lo menos a día de hoy, veremos mañana. Las amenazas deben currárselas más, o solo dan risa.

P. Al margen de que esté ya acostumbrado a las críticas —y entrando más en una cuestión de carácter— mi duda es la siguiente: a usted le va un poco la marcha, ¿verdad?

Mucha gente me dice que soy muy valiente, pero no lo soy, lo que pasa es que me resbala todo

R. Pues… un poco las dos cosas. Yo he jugado al fútbol en regional hasta los cuarenta años, y además de central, por tanto, a mí me han insultado mucho en todos los campos. Lo que me pueda decir esta gente ahora no es nada comparado con lo que me dijeron cuando rompía espinillas a los delanteros rivales. Mucha gente me dice que soy muy valiente, pero no lo soy, lo que pasa es que me resbala todo, lo que me dicen, lo que piensan de mí, me resbala totalmente. ¿Sabes qué pasa? Que esto debería ser lo normal en la profesión, pero hay demasiados periodistas buscando pesebres o quedar bien con cierta gente. Cada día me entero de algún conocido colocado en la Generalitat. Y claro: si lo que quieres es un pesebre, el mío no es el mejor método, pero como soy muy vago y me conformo con mi sueldo precario de periodista… No busco nada más y además me da todo igual.

P. Una de las claves de las reacciones viscerales a sus artículos quizá sea su humor. Porque una cosa es hacer chistes sobre el ‘procés’ (o lo que sea) en el contexto de un programa satírico, donde estás avisado de que todo es una chufla, y otra hacerlo en un periódico, donde siempre esperas que se hable en serio de todo, especialmente de temas tan solemnes y polarizados como el ‘procés’. Y claro: es empezar a leer sus artículos y… ¡’boom’! O el humor como tecla que saca de quicio…

Los políticos están tan acostumbrados a la crítica sesuda y seria que se la suda. La crítica, sarcástica incluso, molesta mucho más

R. Por supuesto. Por eso precisamente uso el humor. Los políticos están tan acostumbrados a la crítica sesuda y seria que llega un momento que se la suda. La crítica mordaz, irónica, sarcástica incluso, molesta mucho más. Por eso lo hago así: porque sé que les jode.

En el fondo otra cosa que les molesta de mis artículos es que soy mucho más catalán que todos ellos. Y escribo y hablo catalán mucho mejor que todos ellos. Pues mira: que se jodan.

P. Aparentemente, usted dice lo que le da la gana en sus columnas. ¿Cómo llega uno hasta ahí? ¿Esa posición se conquista? Alguien debe cubrirle ahí dentro, ¿no?

R. Por supuesto: si no tienes un director cubriéndote, no hay mucho que hacer. Sobre todo cuando ese director recibe quejas de ti cada cierto tiempo. Yo no sería nada si no tuviera un periódico detrás. Un medio que aguante incluso pintadas contra ti (dos o tres veces) en la fachada. Es muy de agradecer que exista esta libertad de prensa. No es muy normal, porque en mi periódico no es que escriba yo, es que escriben también columnistas independentistas, y cada uno dice lo que le da la gana.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra (3i) en un acto de campaña. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (3i) en un acto de campaña. (EFE)
P. ¿Para qué sirve un periodista?

R. Para tocar los cojones al poder. Desconfiar cada vez que el poder diga cosas como: ‘Hay una hoja de ruta que lleva recto a la independencia’. ¿Cómo es posible que tanto periodista con sueldazo se lo tragara? ¿No se les ocurrió dudar o pensar que eso era imposible? Ahora se están descabalgando muchas grandes firmas del periodismo catalán, que si todo el proceso fue un poco precipitado, dicen. Ahora, porque al principio compraron todo lo que salió por la boca de los cuatro majaretas. Se lo creyeron o simularon creérselo.

P. Hace años coincidió en ‘El Punt Avui’ con el Puigdemont periodista. ¿Qué recuerda de él? ¿Se le notaban dotes para la escalada?

R. Pues me gustaría poder decir que ya estaba loco, pero no. Parecía un tipo normal. Lo único raro es que dejaba que su novia de entonces —que era de otro medio— rondara por la redacción copiándonos los temas, cosa que a los redactores no nos sentaba nada bien, pero en fin, él mandaba. A estas alturas está claro que Puigdemont está como una regadera. Así de claro. Hace poco salió en la tele diciendo que había creado unos sellos de la República… O cualquier otra chorrada. Es una opinión personal, pero su abogado debería pedir su regreso, pero no para ser juzgado, sino para no ser juzgado… debido a su incapacidad. Que se quede un tiempo internado en una institución donde le traten un poco. No creo que se curara del todo, pero quizá podría acabar trabajando de jardinero o algo. Podría meter su tabarra a las petunias, que no se quejarían, y dejarnos en paz al resto de los catalanes.

P. Puigdemont fue alcalde de Girona. ¿Se le veían dotes carismáticas o era un tecnócrata de provincias cualquiera?

Un pueblo gilipollas fue engañado con una independencia que era complemente inviable

R. Su megalomanía quizá empezó ahí. Se compró una colección de cuadros por una millonada que nadie ha visto todavía. Se permitió construir una especie de restaurante colgante del río, en el barrio viejo, donde no te dejan ni cambiar el rótulo de una fachada, pues ahí estaba el restaurante para la pijería. Como supongo que eran amigotes, pues nada, manga ancha. Cuando le hicieron presidente de la Generalitat, pensé: de la que nos hemos librado los gerundenses, pero pobres catalanes… Puigdemont es gerundense. Torra es gerundense. Estoy por pedir perdón a los españoles por ser gerundense. Oigan, señoras, no todos los gerundenses somos así. Me siento un poco mal.

P. ¿Cómo le explicaría el ‘procés’ a un niño chino de cinco años?

R. ¡Joder, pobre niño! La primera mentira es que es una revolución del pueblo que viene desde abajo. Nada. El pueblo siempre es gilipollas, pero no el catalán: todos los pueblos en general. La gente puede ser lista o tonta cogidos uno a uno, pero un pueblo cogido en masa siempre es gilipollas. Y eso pasó: un pueblo gilipollas fue engañado con una independencia que era complemente inviable. Para que los de siempre pudieran seguir chupando del bote; y de momento no les ha salido mal: ahí siguen chupando del bote, y el pueblo, engañado. Así que al pobre niño de cinco años le diría: ‘No te acerques a Cataluña ni loco’.

P. Hay una cosa extraña del ‘procés’ hasta el día de la votación: parecía una partida de cartas en la que uno va de farol en farol… hasta que se estrella. Puro juego político. ¿Eran conscientes en las altas instancias de que era un farol simbólico —cuando se declaró la independiente no se retiró la bandera de España del balcón de la Generalitat— o estaban abducidos por su propia propaganda?

Poco a poco, y delante de un juez, van reconociendo que la independencia era simbólica, que era todo una broma

R. No soy especialmente listo, pero desde el primer día dije que todo era más falso que un duro sevillano, que no iba a ningún lado. ¡La gente se me echaba encima! Parecía que estaba mentando al anticristo. Pues bien: poco a poco, y delante de un juez, van reconociendo que era todo simbólico, que era broma, etc., etc.

P. Hay varios personajes folclóricos alrededor del ‘procés’ que no son fáciles de descifrar fuera de Cataluña.

R. Varios no: muchísimos.

P. Por ejemplo: ¿a Pilar Rahola cómo la podríamos describir?

R. ¡Rahola! ¡Rahola! ¡Por Dios! Todavía ayer hizo su último numerito: llorar en una tertulia radiofónica al hablar de los políticos presos recogiendo sus acreditaciones en el Congreso. ¿En este país se ha perdido el pudor?

P. Rufián tenía pinta de achicharrarse rápido por abusar de la política espectáculo: tuits epatantes, declaraciones altisonantes, golpes de efecto. Pero ahí sigue, se le ve bien, no le va mal. ¿Es más listo de lo que piensan sus críticos?

R. Es que todo esto ha servido para que vivan bien unos cuantos. Rufián llegó al Congreso diciendo que solo estaría 18 meses. Hasta el referéndum. Yo le pregunté el otro día a uno de ERC: “¿Lo de que Rufián siga en el Congreso tras decir lo que dijo es serio o no?”. Me dijo: “No, no, lo que quería decir es que estaría en el Congreso hasta que se lograra la independencia”. ¡Hombre! ¡Eso se avisa! El tío se puede jubilar en el Congreso perfectamente…

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