EL SÍNDROME DE ELPÉNOR Y LA TÁCTICA DEL SALAMI

La anunciada marcha de Messi del Barça, de Cataluña, de España. El juego de portavozas del señor Casado. Las diecisiete charangas de inicio del curso escolar con fechas dispares, medidas dispares y contrataciones imposibles de docentes ignorados. La ministra de Educación recién salida de la peluquería para tomar el thé – con hache intercalada – en Neguri y pasarse luego por la sesión del Consejo de Ministros. La investigación de las cuentas de UP por un juzgado de instrucción. La compungida carita del señor Casado – otro Hernandez Mancha a poco que el señor Sanchez aprenda de don Tancredo – diciendo que hace falta una autoridad central después de pasarse cinco meses vilipendiando a la autoridad central. El presidente Sanchez  con cara de Rodriguez Zapatero echando balones fuera en los posibles estados de alarma multiplicados por diez y siete, gobernándole el “co”, suponiendo que cuarenta y siete millones de ciudadanos hispanos hemos pasado a ser estupidos integrales sin curación posible, y nos hemos olvidado de lo importante que es tomar decisiones a tiempo ante amenazas como las que devienen de la Covid19. Doña Melania se ha vestido de militar de la KGB para acordarse de los muertos de la pandemia alentada por la ignorancia y maldad y malas artes de su precioso esposo. Uniforme recomendable para algunas señoras diputadas del arco parlamentario que anuncian desafueros constantes con cornetín de órdenes a la vera. Independencia del patriarcado reinante.  Tururu.
Una sensación de que la marcha del país está descontrolada peligrosa y sin rumbo claro en las líneas de la recuperación industrial, digital, de llenar la vaciedad de tierras deshabitadas, de prestar servicios reales de ingresos vitales concretos y pagados a ciudadanos de colas de pan llevar, de atender a ancianos en lugares donde se gana dinero a costa de ellos o sus familias, de lograr sistemas educativos que recuperen la sabiduría humanista de occidente con la técnica y la ciencia para caminar erguidos y con esperanza de construir futuro para nosotros y nuestro hijos y nietos. En el canto X de la Odisea se cuenta “El más joven de entre nosotros, un tal ELPÉNOR, no muy brillante en combate ni muy espabilado de ánimo, bebió más de la cuenta y se echó a dormir en la azotea del sagrado palacio de Circe. Aturdido por el vino no supo encontrar las escaleras y se mató al caer a plomo desde la terraza”. El síndrome de Elpénor es un trastorno del sueño que consiste en una dificultad para despertar del sueño con conductas agresivas incluso. Si miro al arco del hemiciclo del Congreso y el del Senado, cuento con los dedos de mis dos manos las personas que no padecen el síndrome que describo.
La táctica del salami que consiste en ir dividiendo y eliminando a la oposición rodaja a rodaja está siendo puesta en ejecución tanto con la oposición formal, como en los apoyadores visibles pero opuestos invisibles del gobierno de coalición. Cuca, la aplaudida y alabada Cuca no deja de ser una rodaja cortada a doña Cayetana, arrumbada en papel de estraza por el tendero que reparte el bacalao en el primer partido de la oposición. Ciudadanos que dé rodajas experiencia tiene, camina hacia el apoyo presupuestario para cortar en rodajitas finas a los uperos a poco que se dejen caer en la azotea a descabezar el sueño del poder. Vox con su juguetito de moción de censura lego puede quedar como cuarto y mitad de salami para llevar. Situación que el señor Rufian y sus huestes en la Corte y el Condado catalán llevan sintiendo en sus lomos hace meses. A la espera de que el president gestionador de pandemias de virus y automóviles sin vender, sea finamente salamizado por el también presidente Marchena, salvo que la Moreneta se salte al cardenal Omella  y haga el milagro de Betania en Madrid, resucitando a Torra después de rezar un responso con Puigdemont en Coillure. Si don Antonio levantará la cabeza, españolito que vienes al mundo te guarde Dios.
Por cierto la táctica del salami, en húngaro szalámitaktica, la inventó un secretario general del Partido de los Trabajadores Húngaros y vicepresidente del Consejo de ministros del país en los tiempos del padrecito Stalin, llamado Mátyás Rákosi.
Alberto Revuelta
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