Sobre el Open Arms Santiago Agrelo Martínez (*) ( por Asun Gutiérrez)

Esta tarde, de camino para Cuntis, por el diálogo que en la Cope se traían con alguien que parecía una autoridad en la materia, vine a saber que el Open Arms estaba realizando actividades ilegales en el Mediterráneo, y que capitán y personal de la nave en cuestión, seguramente sin caer en la cuenta de ello, son colaboradores necesarios de las mafias que se hacen de oro traficando con emigrantes.


No sabía yo que la Cope fuese un tribunal con capacidad para determinar quién está o no está haciendo algo que viola las leyes vigentes en el mar.
No puedo saber tampoco con qué criterio determinan en la emisora de la Conferencia Episcopal Española dónde termina la solidaridad humana y dónde empieza la colaboración con las mafias.
De lo que sí hube de tomar conciencia en ese momento -porque en en ese programa me abrieron los ojos- es de que yo, durante doce años, no hice otra cosa que colaborar con mafias: eso de dar pan a los habitantes del bosque, llevarles mantas para abrigarse, llevarles plásticos para repararse, no podía ser otra cosa que colaboración necesaria con las mafias.
Curiosamente, estos ¿periodistas?, ¿expertos?, ¿entendidos?, pagados por la Conferencia Episcopal Española, hablan del Opten Arms y de la legalidad o ilegalidad de su actuación, hablan de política y utilizan el episodio para darle en el carnet al señor Pedro Sánchez, hablan de mafias como si las mafias fuesen la madre del cordero en todo este asunto… y no dicen una palabra -una sola mísera palabra- sobre el atropello continuado y criminal que se comete contra los pobres por parte de todos los Gobiernos y en todos los caminos…
Los Gobiernos son los colaboradores únicos de las mafias. Son las políticas de fronteras de los Gobiernos el vientre de alquiler de todas esas mafias explotadoras de emigrantes.
Y periodistas o expertos o entendidos como los de esta tarde en la Cope, son los palmeros de esa política criminal y gesta mafias.
Y mientras tanto, los emigrantes continuarán muriendo a centenares sin que la Cope les dedique un minuto, sin que los Obispos consideren durante un minuto qué es lo que desde sus medios de comunicación se está haciendo con esta humanidad en la que Cristo muere.
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(*) Santiago Agrelo Martínez, es el franciscano español arzobispo emérito de Tánger.

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