La deportación de inmigrantes a Ruanda abre un nuevo frente para Boris Johnson, ahora con la cúpula de la Iglesia Anglicana

Publicado originalmente en la Republica de las Ideas

REPÚBLICA/EFE | ACTUALIZADO: 14.06.2022
Más de 20 obispos con escaño en la Cámara de los Lores critican al ‘premier’: «Es una política inmoral que avergüenza a Gran Bretaña»
La deportación de inmigrantes a Ruanda abre un nuevo frente para Boris Johnson, ahora con la cúpula de la Iglesia Anglicana
El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo este martes que su Gobierno no se dejará «intimidar ni avergonzar» y seguirá adelante con su plan de enviar a Ruanda a los migrantes que lleguen al Reino Unido por rutas ilegales, como en pequeños botes a través del Canal de la Mancha. Un nuevo frente para el polémico ‘premier’ que ha molestado a, entre otros, la Iglesia Anglicana: 23 obispos con escaño en la Cámara de los Lores han criticado con dureza la posición de Johnson sobre la inmigración.

En la reunión semanal con su gabinete de ministros, parcialmente televisada, Johnson insistió en que las numerosas críticas, «algunas desde sectores ligeramente inesperados», no les van a disuadir de aplicar esta controvertida política, que ha sido además demandada ante los tribunales.

«Vamos a cumplir nuestro objetivo, que es asegurarnos de que hacemos una distinción clara -que creo que todos pueden apreciar que es justa y razonable- entre la inmigración legal a este país por rutas seguras y legales, que apoyamos, defendemos y protegemos porque todos comprendemos los beneficios que trae, y la migración peligrosa e ilegal a través del Canal de la Mancha, que pretendemos detener», declaró.

El líder conservador mantuvo que deportar a los solicitantes de asilo recién llegados (en un principio, hombres solteros) para que su caso se tramite en Ruanda, donde ya se quedarían, es la única manera de combatir las bandas de delincuentes que organizan la travesía marítima desde Francia a Inglaterra.

Johnson lanzó este mensaje cuando está previsto que este martes por la noche despegue el primer vuelo al país africano, si bien aún se desconoce cuántos migrantes irán en él debido a varias demandas individuales en curso ante la Justicia británica.

El Ejecutivo ha dicho que el avión partirá aunque solo lleve un pasajero, a fin de sentar un precedente ante esos traficantes de personas.

La Corte de Apelación británica rechazó el lunes vetar el despegue de la nave hasta analizar en un juicio en julio si el plan gubernamental se ajusta a la legalidad, tras una demanda presentada por varios sindicatos y organizaciones no gubernamentales.

Oposición, realeza e Iglesia: todos en contra
La iniciativa del Gobierno conservador ha sido criticada no solo por la oposición parlamentaria sino también, en privado, por el príncipe Carlos, según The Times. Este periódico publica este martes además una carta de la cúpula en pleno de la Iglesia Anglicana, en la que condena «una política inmoral que avergüenza» al Reino Unido.

«Deportaciones, o devoluciones forzosas de los solicitantes de asilo a sus países de origen, no son el modo de afrontar esta situación. Es una política inmoral que avergüenza a Gran Bretaña», dice el texto de la carta firmada por 23 obispos con escaño en la Cámara de los Lores, entre ellos el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, cabeza principal de la iglesia anglicana, después de la Reina que es la cabeza suprema.

La carta ha provocado la reacción del Gobierno, mediante la ministra de Exteriores Liz Truss quien ha asegurado abiertamente no estar de acuerdo con la misiva enviada a The Times: «Los únicos inmorales en todo este asunto son los traficantes que comercian con la miseria humana», ha respondido, a la vez que ha pedido que ofrezcan una propuesta. «Esta gente (en referencia a los firmantes de la carta) tiene que sugerir alguna política alternativa que funcione».

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