OPINIÓN DEL EDITOR DEL 09/05/2022

Elsa Artadis, una de las más inteligentes y decididas dirigentes políticas del independentismo catalán. Ha decidido abandonar las responsabilidades políticas profesionales y dedicarse a otra cosa, Ha debido concluir que el deterioro evidente que proporciona, visiblemente, la politica a quienes permanecen indefinidamente en ella, o viven hasta la eternidad de ella, no es compatible con su idea de la vida y sus deseos de vivir la suya. Ocurre que trajo su personal estilo atractivo, dinámico, airoso y despreocupado, valiente y decidido. Y eso lo deja ahí para quien lo quiera ver y recordar y valorar. Se va llevándose años de combate por sus ideas y esperanzas para su territorio patrio la sabiduría que proporcionan las horas de trabajo, conocer muchas gentes de todo pelaje y condición, recibir puñaladas intercostales unas y directas a la carótida otras y una perspectiva de esa vida arriesgada, plúmblea y en permanente sobresalto a la vez que gigante que es la actividad politica. Sin duda acierta. El sol y el mar de la costa alta catalana le compensará esa decisión costosa y madurada. Frank Sinatra que detestaba alguna de sus repetidas y productiva canciones actuaba en Las Vegas. Salió a escena, tomó el micro y dijo: “¡Buenas noches Las Vegas!. ¡Aqui va una canción que aborrezco cordialmente!”. Y cantó Strangers in the night. Nos hacemos idea del empacho de Elsa Altadis. “Un viento frio vibró un momento como el roce de una túnica, un vestido….un susurro débil como el de unos pies lígeros con sandalias hasta que dejó de oírse con la brisa. Entonces todo fue luz de luna y silencio: sólo se oian los débiles y lejanos aullidos de los chacales que parecían fúnebres lamentos de fantasmas de la gente que como la bella dama……, vivió en estos aparajes”. El texto es de Mary Chubb y se refiere a Nefertiti, pero puede aplicarse a cualquier dama que dejé huella en la vida de los pueblos por muy leve que fuere. Y cómo la política lleva en sí un vaido de crimen teatral y a veces trágico y visible recordemos el principio de Locard: el autor de un crimen traerá algo suyo al lugar de los hechos y se marchará llevándose algo de allí. Edmond Locard, famoso patólogo francés. Alberto Revuelta

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