OPINIÓN DEL EDITOR DEL 29/07/2022

Salvo catástrofe siempre posible, las elecciones nacionales se celebrarán en diciembre de 2023, lo cual que el senador sonado habrá de seguir diciendo parvadas hueras desde puertas de sitios distintos de La Moncloa. Con catástrofe ya producida el Parlament catalán seguirá dentro del cumplimiento de sus reglamentos y los 300 seguidores de doña Laura, enferma de apertura de juicio oral, que llamaron, algunos, mora de mierda a una diputada sin ocho apellidos catalanes, volverán a sus casas en paz y concordia mientras ERC y PSOE avanzan apoyándose en hemiciclos varios camino de las elecciones de 2023, o 2024, con lo que pueden dejar toleando, en gallego, al senador sonado, siguiendo don Pedro el gamarrense en La Moncloa. Catástrofe constatada la ocurrida en VOX que ni ha sorprasado al PP en Andalucia donde el pueblo  soberano les ha dado un buen meneo en los resultados reales de sus expectativas soñadas. Tal que Abascal y sus Monteros ven reducirse el número de añorantes de don Francisco habidos en las urnas. Y el cara de presidente de Castilla y de León cobrando por cuatro bomberos sin hincarla. Vótenlos. Mientras la señora Arrimadas y su abogado del Estado en servicio especiales se dedican a enseñar al presidente del gobierno lo que tiene que hacer para conseguir dos diputados en la próxima legislatura. ¡Qué país, Miquelarena!. Alberto Revuelta

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